Por Jaguar Negro

Cancún, Quintana Roo. Ha pasado una semana del nuevo gobierno del Estado y el fiscal general, Óscar Montes de Oca, no ha dado ninguna señal a la gobernadora, Mara Lezama, de que quiera dejarle el espacio para que la mandataria pueda plasmar un nuevo programa de gobierno, en una de las áreas más importantes de gobierno y más requeridas por la ciudadanía.

Un perfil que anteponga los Derechos Humanos y le dé un sentido de certeza jurídica y rápida atención a las carpetas de investigación, sobre todo aquellas que tienen que ver con las desapariciones y amenazas.

Todo lo contrario: Montes de Oca ha hecho saber por varios frentes que está dispuesto a permanecer, pese que representa el continuismo del gobierno anterior, en el que la procuración de justicia fue un verdadero talón de Aquiles.

De acuerdo con la legislación de Quintana Roo, el fiscal es propuesto por el Ejecutivo y electo por mayoría en el Congreso del Estado hasta por 9 años, es decir, es un cargo que traspasa el sexenio en el que es electo.

Sin embargo, Carlos Joaquín movió palancas y tuercas para remover la herencia en ese sentido de Roberto Borge, que había dejado a Arturo Álvarez Escalera, a quien lo premió con una notaría pública pocas semanas antes de terminar el gobierno.

En su lugar entró Miguel Ángel Pech Cen, quien salió meses después tras su fallida intervención en el caso de un periodista acribillado en una zona céntrica de Cancún, entre otros casos que lo rebasaron.

Para que pudiera llegar el nuevo secretario de seguridad pública, Alberto Capella y el mismo Montes de Oca, fue modificada la constitución de Quintana Roo que ahora permite que esos cargos puedan ser ocupados por personas sin residencia en Quintana Roo.

Es así como ambos llegaron y el primero fue despedido tras haberse comprobado la agresión de manifestantes feministas en una marcha en Benito Juárez.

La sombra de Capella continuó en el pasado gobierno, incluso con su aparición en algunos eventos

Montes de Oca llegó como parte de ese equipo y no ha tenido, hasta ahora, la gentileza de poner el cargo a disposición de la nueva gobernadora.

¿Esperará que haya una presión contundente para hacerlo?

Las próximas semanas serán clave para saber qué pasará con una de las áreas más demandadas por la ciudadanía.

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