Por José Antonio Íñiguez

Casi dos décadas tuvieron que pasar, después de la fundación de Cancún en 1970, para que se hablara de una poeta y promotora cultural radicada en esta ciudad. Su nombre: Alicia Ferreira. Una uruguaya que, en 1986, recién había llegado a este destino turístico a residir definitivamente y que, en 1990, fundaría el Taller Literario Surgir, el primero en su clase en suelo cancunense.

Alicia Ferreira, originaria de Uruguay, una de las pioneras en la literatura de Cancún.

Hoy, a 50 años de la fundación de Cancún y a casi 30 de los hechos que propició Ferreira, el ambiente literario local goza de una salud aceptable. Su órgano más fuerte: el de la poesía. De este género se han desprendido autores determinantes para el desarrollo de la literatura quintanarroense, y se han instaurado a lo largo de estos años una buena cantidad de revistas, festivales y premios que han sido cruciales para consolidar o hacer visibles las obras de los nuevos autores oriundos o residentes en Quintana Roo.

Basta solo con echar un vistazo en los estantes de las bibliotecas públicas y las salas de lectura del estado para comprobar que la poesía, al contrario de la narrativa, es por mucho el género más difundido y apoyado, no solo a nivel estatal, sino peninsular. La historia literaria de Quintana Roo así lo deja ver también.

 La literatura, antes que la fundación de Cancún

El poeta chetumaleño Antonio Leal fue de los primeros en publicar en tierras quintanarroenses.

Unos años antes de que en Cancún se pusiera la primera piedra, la literatura quintanarroense, tal y como la conocemos hoy, había colocado ya la suya, en 1965, con la publicación de unos poemas del chetumaleño Antonio Leal en la revista Mester, que en ese entonces dirigía Juan José Arreola.

Ensayos y artículos de Norma Quintana, Agustín Labrada y, recientemente, David Anuar han registrado, con riguroso pulso crítico e investigativo, el acervo bibliográfico y la historia literaria que se detonó en el Estado a partir de los poemas de Leal, autor que Juan Domingo Argüelles llamó alguna vez “el primer poeta profesional”[1] nacido en tierras quintanarroenses.

A partir de entonces, en la parte sur de la entidad, aparecieron nombres como Javier España, Ramón Iván Suárez Caamal, Luis Miguel Aguilar y, el arriba mencionado, Juan Domingo; poetas todos ellos que, en los setenta y ochenta iban a robustecer sus obras, migrarían a Ciudad de México para continuar sus carreras literarias o conformarían talleres de creación poética de suma importancia, como el Taller Literario Syan Caan de Ramón Iván, y los talleres de España en la Casa de la Cultura de Chetumal y en la Universidad de Quintana Roo.

Era el momento –¿quién lo iba a pensar?– del surgimiento de otro modo de pensar y escribir desde el sur de México. Un momento que, más temprano que tarde, se iba a manifestar en Cancún para mostrar sobre relieve una plana de escritores –la mayoría incipientes– que, a la par del taller de Ferreira, iban a publicar sus primeros trabajos e impulsarían iniciativas culturales de asombrosa vitalidad en una ciudad tan pequeña, joven y, sobre todo, cosmopolita, como comenzaba a ser la nuestra.

Aparición de editoriales

Tropo a la Uña, del crítico literario, poeta y tallerista más relevante y formador de la ciudad, Miguel Meza.

Así, aparecerían proyectos como la editorial artesanal Cuadernos de Cancún, la revista Tropo a la uña –actualmente la más longeva e importante de la península- y la Casa del Escritor. Proyectos los tres, fundados por el escritor Carlos Hurtado (quizá el más importante promotor cultural de la historia cancunense), quien a la postre iba a ceder definitivamente la dirección de la Casa y la revista al que, hasta la actualidad, es el crítico literario, poeta y tallerista más relevante y formador de la ciudad, Miguel Meza.

Una poesía viva y en proceso de madurar

Hoy, a la distancia, estos hechos se perciben ya como la base en donde la poesía de Cancún urdió sus primeras raíces. Una poesía que, naturalmente, da todavía sus primeros pasos y que no ha dejado de ser escrita por migrantes (como Sinae Dasein, Luis Alberto G. Sánchez, Aldo Revfaulknest y Luciano Antonio Núñez, por mencionar a los más visibles), aunque también –¡al fin!– por autores nacidos en la ciudad (como David Anuar, Laura Angulo y Melbin Cervantes).

Si bien la condición multicultural y de constante movimiento migratorio que vivimos aquí abona a que también las manifestaciones artísticas tampoco posean una identidad definida, esta singularidad aunque provoca un corpus de obras de calidad irregular, le ha aportado a la poesía cancunense –sobre todo en la de los más recientes– un aire foráneo y dinámico, una gama de preocupaciones más urbanas que ontológicas y, por sorpresa, cierto distanciamiento con respecto a la que se escribe en otras partes de Quintana Roo, como Carrillo Puerto, José María Morelos o Chetumal, en donde la influencia de las poéticas de Ramón Iván Suárez, Javier España y Wildernain Villegas son más fuertes y han permeado –por no decir “afectado”– los libros de autores posteriores.

La Gaceta del pensamiento, fundada por la poeta Zita Finol y dirigida actualmente por Nicolás Durán

Libros como El rostro que habitamos de Miguel Meza, Memoria de Gabuch de David Anuar, revistas nuevas como la Gaceta del pensamiento (fundada por la poeta Zita Finol y dirigida actualmente por Nicolás Durán), así como antologías recientes como Los caminos de la lluvia: muestra poética de Cancún (coordinada por Mauricio Ocampo) y Contramarea. Breve antología de poesía joven de Quintana Roo, dan cuenta de una ciudad que, pese a su juventud, pese a su vocación muchas veces mezquina, posee a medio siglo de haber sido fundada y a casi tres décadas de la llegada de Alicia Ferreira, una poesía viva y en proceso de franca maduración.

 

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José Antonio Íñiguez (Cancún, 1991). Ha publicado en revistas como Tropo a la uña, Rio Grande Review, Puf!, Bistró y El humo. Es autor de Nueva tierra (Ediciones O, 2018) y Radiografía border (de próxima aparición). Mención honorífica del XIX Premio Peninsular de Poesía José Díaz Bolio (2019), por No paraíso. Fue becario del PECDA (2018) en el área de poesía. Ha sido incluido en antologías como Parkour Pop.ético (2017) y Contramarea: breve antología de poesía joven de Quintana Roo (2018). Es coeditor de Cracken Fanzine.

[1] Domingo Argüelles, Juan (2008), “Antonio Leal. Poeta frente al mar”, en La Jornada Semanal Num: 714. https://www.jornada.com.mx/2008/11/09/sem-juan.html (ed. noviembre 09):

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