
Por Luciano Núñez
Cuando hay amor a la camiseta, la primera que lo detecta es la tribuna”, asegura el Tío Dardo. Un jugador que deja hasta lo último de su ser en la cancha es un héroe con todas las letras para quienes aman el fútbol. ¿Qué equipo no quisiera tener a Macherano en el centro de la cancha? ¿Qué entrenador no quisiera contar con un Rafa Márquez en la defensa? Justamente, en materia de seguridad, el amor a la camiseta lo percibimos en Mérida, por ejemplo, que se ha convertido en el paradigma nacional. ¿Cuál ha sido su estrategia? Seguramente, lo sabe el comandante y capitán de ese equipo, Luis Felipe Saidén Ojeda, secretario de Seguridad Pública de Yucatán, quien ha convertido al estado en el más seguro del país, que tiene niveles de paz que sólo alcanzan países de Europa, como Islandia. Ya ha sido contratado por tres administraciones consecutivas.
Las estrategias
Mientras Remberto Estrada Barba, alcalde de Benito Juárez, no acepta la sectorización que organiza el Gobierno del Estado, Yucatán ha dividido el estado en cinco zonas estratégicas. Y ha invertido sólo en este primer año de gobierno, más de 2 mil 500 millones de pesos en este rubro, sólo un poco menos que en educación. Pero lo más importante, basta con ir a Yucatán para darse cuenta de que la policía está integrada a la sociedad, que los elementos se muestran como alguien en quien se puede confiar –seguramente existen excepciones, como en todo- pero han convertido a sus policías en guardianes de su propio hogar.

En Seguridad Pública, sobre todo en Cancún, los Secretarios de Seguridad Pública han sido importados de otros estados, donde las estrategias son muy diferentes y, está a la vista, no han dejado resultados positivos: todo lo contario. La reciente llegada del superasesor Julián Leyzaola, ha recrudecido aún más la violencia en Cancún, donde las ejecuciones se han trasladado de la periferia al centro de la ciudad, con el consecuente pánico que esto genera en todos los estratos sociales.
Big brother

Volviendo a Yucatán, si observan la foto del centro de mando: el “big brother” que tiene Yucatán, está a la altura de un país de primer mundo. En Cancún fueron invertidos millones de pesos desde la administración de Francisco Alor, que jamás han resuelvo un caso, al menos que se sepa. Siempre es nota que las cámaras están apagadas justo a esa hora. Es decir, la seguridad es uno de los ejes más complejos para un gobierno y la primera demanda ciudadana: requiere de inversión y, sobre todo, de policías que tengan amor por la camiseta, por su ciudad. Necesitamos policías que nos cuiden porque ya tenemos otros frentes a qué temerles. En un discurso, el comandante Saidén dijo que cada una de las cinco zonas cuenta con un coordinador que es responsable de las policías municipales que le correspondan. Y dijo algo clave: “No podemos ni debemos improvisar policías por periodos. Sí debemos y lo estamos haciendo, es avanzar en su profesionalización”, dijo. Mientras muchos empresarios huyen de la violencia, Yucatán acoge a jugadores que aman como a su madre la camiseta, y eso, la tribuna es la primera que lo sabe.

Luciano Antonio Núñez
Es técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.



















