El ex gobernador y senador, Félix González Canto, impuso a su sucesor, Roberto Borge, y al candidato del PRI y Partido Verde, Mauricio Góngora en la pasada elección de 2016.
En once años de gobierno bajo su influencia, el estado se endeudó por más de 19 mil millones de pesos.
A semanas de las definiciones, el político cozumeleño reapareció en las filas del PRI, donde imparte charlas motivacionales a pedido de la presidenta, Candy Ayuso.

Por Luciano Núñez
Barack Obama es el político más influyente de los Estados Unidos en los últimos 20 años. Fue senador y dos veces presidente (el primer afrodescendiente) y el que llevó adelante la épica elección pasada en la que Joe Biden acabó derrotando al republicano Donald Trump. Su voz se escucha—y mucho—en el Partido Republicano y, cada vez que aparece en la calle despierta aplausos y elogios. No es un político tradicional el también premio Nobel de la Paz.
Clave en selección de candidatos

En Quintana Roo, Félix González Canto fue diputado, alcalde y el sexto gobernador por el PRI. Logró imponer a su sucesor, Roberto Borge Angulo, que anteriormente había sido su asistente privado. Posterior a su gubernatura, González Canto fue senador de la República, en una fórmula encabezada por Jorge Emilio González, el Niño Verde. Años después, aseguran en el círculo rojo, esta mancuerna fue decisiva para designar a Mauricio Góngora como candidato del PRI y dejar fuera a José Luis Chanito Toledo, y semanas antes, al actual gobernador, Carlos Joaquín González, cuando militaba en el tricolor.
La historia ya es conocida, Joaquín González, arropado por el PAN-PRD, le ganó por primera vez a la maquinaria del PRI y abrió el camino para la transición en el Estado.
Cautela con el Partido Verde
Después de varios años de ostracismo, el ex gobernador reapareció en la isla natal, Cozumel, para relanzar el partido de la mano de Pedro Joaquín Delbouis, que acaba de perder la elección con Juanita Alonso. Se sabe, también, que son fluidos los vínculos del sexto gobernador con el Partido Verde, cuya alianza con Morena ha sido el tema más escabroso para los “morenos puros”, que ven allí el riesgo de entregar el Estado a este grupo político y económico.
Lo dijo claramente el líder moral de Morena en Quintana Roo, Rafael Marín Mollinedo, que le han expresado políticos como empresarios la preocupación de entregar el estado a sectores del Partido Verde, que quedará nuevamente al frente del municipio de Benito Juárez, con Ana Patricia Peralta, suplente de Mara Lezama.
Durante el (des) gobierno de Remberto Estada, en Benito Juárez, fueron escándalo nacional la contratación de patrullas, el récord de ejecuciones y la detención del que fuera secretario general, Mauricio Rodríguez, del grupo de Roberto Borge. Ahora el ex secretario del Partido Verde y ex secretario de Seguridad Pública, Jonathan Yong, figura en el reportaje de Reforma como parte de una red de protección a la mafia rumana. Hay razones para tomar con pinzas hacia dónde iría una entrega al Partido Verde.
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González Canto ha tejido una red de negocios y vínculos políticos que lo hacen todavía una voz fuerte dentro del PRI, partido que iría solo en la elección de 2022. En una reciente entrevista aseguró que le pidió la dirigente del PRI, Candy Ayuso, inspirara a los jóvenes de la estructura, algo así como un coach o gurú de la vieja guardia.
Otros gobernadores, como Pedro Joaquín Coldwell, han preferido tomar distancia del Estado, algo que no está en el radar de Félix que sigue influyendo en la política de Quintana Roo, a pesar de haberle heredado la primera gran deuda pública, que recorre la llamada “oncena trágica”.
Deuda de gran calado de Félix y su sucesor

De acuerdo a los decretos legislativos que figuran en el portal oficial del Congreso, en seis años de gobierno, González Canto solicitó 8 mil 518 millones de pesos, a los que se suman los empréstitos que arrastraba el estado (de alrededor de mil 500 millones). Ya en el sexenio siguiente, el sucesor impuesto por González Canto, Roberto Borge Angulo, primero llevó a la deuda a los 13 mil millones de pesos y luego la escaló a poco más de 19 mil millones de pesos. Durante la gestión de Carlos Joaquín, el monto de la deuda ronda los 21 mil 600 millones de pesos. Los números son contundentes para conocer quién ha hipotecado a las futuras generaciones para que hoy, Quintana Roo, figure entre los estados con los recursos federales más comprometidos.

El gran acumulado de deuda pública lo han generado González Canto y su sucesor impuesto, hoy preso por daño al erario público. La diferencia entre el primero y el segundo es que uno hizo negocios con casi todos, en ese viejo modelo de la política que salpica, y el otro fue usado para financiar la campaña de Enrique Peña Nieto, y después, usado como chivo expiatorio del PRI que se caía a pedazos ante el descrédito nacional.

El último escándalo de González Canto fue en 2017, en el 43 aniversario de la creación de Quintana Roo como estado, cuando se agarró a golpes con Julián Ricalde que había twiteado una frase del clásico Fiesta, de Joan Manuel Serrat: “Hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano…”.
La pregunta es: ¿Seguirá Félix influyendo en la novena gubernatura de Quintana Roo?
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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