Por Hugo Alday Nieto

Durante décadas, los gobiernos emanados de los partidos tradicionales en el sureste mexicano se abocaron a generar focos de irregularidad en la tenencia de la tierra, principalmente durante las campañas políticas en lo que hoy día se denomina «turismo electoral«.

Sin duda, estos actos premeditados en la mayoría de los casos han generado durante décadas una codependencia afectiva, económica y partidista entre los miles de habitantes de esas zonas irregulares y los líderes de los distintos partidos políticos que los crearon y que les han generado un esquema muy alejado del bienestar.

Sin embargo, esta simbiosis político-social que había perdurado durante décadas se encuentra tambaleante, ya que el «Síndrome de Estocolmo» surgido entre los líderes políticos y los ciudadanos afectados de los miles de zonas irregulares anclado en promesas y despensas, poco a poco se desvanece ante la actuación de diversas administraciones emanadas de la 4T.

Desarrollos y asentamientos

Un ejemplo claro de ello se observa en el municipio de Benito Juárez, en Cancún, donde la administración municipal de Morena ha puesto especial énfasis en las zonas irregulares a través de dos vertientes: desarrollos irregulares y asentamientos irregulares.

Los primeros son aquellos cuyo origen es reciente y que se crean en zonas de alto valor adquisitivo sin cumplir con el marco jurídico urbanístico vinculados a líderes políticos del pasado reciente; los segundos que se refieren aquellos que fueron creados hace varios años con fines políticos por medio de invasiones o de promesas de campañas con regularizaciones fantasma.

Es así, que en tan solo dos años de la administración de Mara Lezama, se ha logrado establecer un avance sin precedentes al iniciar trabajos para regularizar la tenencia de la tierra y municipalizar calles de cerca del 15 por ciento de los asentamientos irregulares de mas de 30 años de existencia, vinculando a los tres niveles de gobierno.

De la misma forma, se ha combatido de manera eficaz la proliferación de desarrollos irregulares que tanto daño ocasionan a los particulares que son victimas de fraude y al entorno ecológico con la contaminación de la tierra, del agua a través de desechos directos al manto freático, así como del desmonte desmedido de la selva en el Caribe Mexicano.

Acciones de gobierno

En tan solo dos años, el gobierno morenista de Cancún ha logrado clausurar 14 mil 800 lotes irregulares combatiendo de manera trasparente a la corrupción que venía imponiéndose en el sector de la industria de la construcción habitacional ilegal, llevando el decálogo de la Cuarta Transformación a la práctica.

Es por ello que, con acciones contundentes de gobierno, se está rompiendo este mecanismo de control que diversos líderes políticos de los partidos tradicionales mantuvieron durante décadas bajo su control. Pero para ello es fundamental el compromiso y la voluntad de las administraciones trabajando de la mano de los órganos de participación ciudadana, ya que sin ello, poco avance puede haber en tratándose de zonas irregulares.

 

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Opinión / Las fallas y los Mayas / Hugo Alday Nieto

 

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