Cancún, Quintana Roo.- Ha transcurrido menos de la mitad de 2018, pero en Cancún ya se contabilizan 165 decesos violentos, cifra que posiblemente ya sea incorrecta, no por error de cálculo, sino porque los asesinatos se suceden sin pausa y para esta publicación el número ya esté desactualizado.
En el espacio de dos años, esta ciudad pasó de tener una ejecución cada semana, a prácticamente una cada dos días; luego pasó a ser una a diario y ahora se habla ya de las ejecuciones, en plural, que deja cada día.
En concreto, de 21 ejecuciones en todo 2014, la cifra se triplicó a 61 para 2015 (un promedio de un ejecutado cada 10 días). Sin embargo, esos números quedan muy cortos, en comparación a los 137 casos de 2016, casi uno cada dos días.
Para este punto, ya se habían prendido los “focos de alerta” en las autoridades estatales y municipales, pero la tendencia no se pudo revertir: el año pasado se tuvieron 227 muertos a manos de la delincuencia organizada, casi uno al día, un nivel sin precedentes en la historia de Cancún.

Lo peor es que, aunque pareciera que ya se ha llegado al tope en cuanto a la intensidad de los ajustes, esta cifra roja continúa empeorando. Apenas habían pasado 15 minutos desde la llegada de este año y ya se tuvo la primera ejecución en la ciudad, en la colonia “El Sherif”, y ni siquiera sería el único del día. Esto último, es una tendencia que se ha mantenido y que hace que se tengan más occisos en la actualidad (165) que días transcurridos del año (128).
Sacando el promedio, se tiene cuatro ejecutados cada tres días. Decir que había un ejecutado por día era una declaración criticada de alarmista e hiperbólica hace dos años. Hoy ya es una realidad, e incluso minimiza las cifras actuales.
En efecto, en este año se han tenido días con alto saldo “rojo”, como el hallazgo de nueve personas ultimadas, el 5 de abril, cuando además de un asesinado en El Crucero, policías hallaron una masacre en Villas del Caribe, con tres hombres y dos mujeres acribilladas sin piedad. Hace un par de días, la cifra fue de seis homicidios, incluyendo tres vendedores de alpaca en la “Ruta 5”.

Aunado a esta alza cuantitativa, también hay una dimensión cualitativa que también se ha intensificado. Desde 2017, ya se volvió normal que las ejecuciones, anteriormente en las regiones periféricas o asentamientos irregulares de la ciudad, también llegaran a céntricas avenidas y supermanzanas. Inicialmente, sorprendía que ultimaran a tiros a personas a pasos de dependencias oficiales y conocidos restaurantes, pero ya este año se ha vuelto en algo “normal”.
Ahora, en 2018, ha dejado de ser inusual el hallazgo de restos descuartizados, de extremidades o cabezas en distintos puntos, también de cadáveres con huellas de tortura o mutilados de formas dantescas, como los cinco cuerpos dejados en un automóvil frente al Estadio Andrés Quintana Roo, dos de ellos sin cabeza, todos con palos insertados en el ano, uno con su propio corazón colocado en su boca.
El sábado pasado se cateó un domicilio en la colonia Tres Reyes, hallando las autoridades dos fosas comunes, donde iban a dar la sangre, órganos y extremidades de las víctimas que torturaban en el lugar.

Frente a este frenesí, podría hablarse de una normalización de la violencia por parte de la sociedad, al dejar de ser las ejecuciones algo sorprendente y perturbador para convertirse en un acontecimiento cotidiano. Sin embargo, Celina Izquierdo Sánchez, secretaria técnica del Observatorio de la Violencia de la Universidad del Caribe, rechaza esta lectura, pues para ella, decir que la sociedad se ha desensibilizado es querer hacerla cómplice en algo que no es responsable.
“No hay que distraer del principal causante de la violencia, que es la impunidad. En lugar de hablar de que ya no sorprende que mataran a seis ayer, hay que cuestionar por qué no detienen a los asesinos de estos seis”
El minimizar los hechos al señalar que son ajustes entre bandas tampoco es aceptable para la académica, pues entonces la pregunta se convierte en qué bandas, de cuántos integrantes y por qué no las han desarticulado.
Celina Izquierdo contrastó las detenciones aisladas en Quintana Roo de algunos sujetos descubiertos con armas o pequeñas cantidades de droga, con los operativos realizados en España en los que de forma simultánea agarran hasta 300 integrantes de una red delictiva.

Por lo pronto, las autoridades de gobierno, aunque con un discurso que tiende a minimizar la violencia, de forma simultánea han incrementado de forma considerable los recursos destinados a la seguridad pública y procuración de justicia. A nivel estado, se analiza un esquema bipartito público-privado para la construcción de una nueva cárcel. Son acciones aparentemente necesarias que, lamentablemente, significan menor inversión en rubros como salud, educación o innovación.
En este proceso electoral, la gran mayoría de los candidatos han enfocados sus baterías de la retórica en la inseguridad, al saber por sus sondeos que es la principal preocupación de la ciudadanía. Pese a ello, evitan reconocer la cifra de muertos.
(Con información de Agencia SIM).



















