Las plumas sobre el pavimento
se incrustan en los espacios
donde antes no pasaba ni el sol
ya no son blancas
el peso de su ahora beige cotidianidad
decora huellas de algún vagabundo
ayer fui nueva creación
hoy me decoran las hormigas en la acera
y un pequeño río de colillas
que nunca fumé
bajo un letrero de idioma lejano
nadie me mira ya
me esquivan ocre las plumas
pero alguna vez fueron mías
salían de mi espalda como colibríes
y mi madre me llamaba a cenar por mi nombre
entre tantos y tantos
hoy soy un espantapájaros obsoleto
en esta ciudad caída en arena.
Los jueves por la tarde se aborta la fe
Los jueves por la tarde se aborta la fe
encorvada por el peso de los girasoles
dejó de colorear nuestros vientres
nos deja la piel amoratada
se nos caen a pedazos las vendas
y quedamos expuestos al rocío
la nada camina entre pétalos
con nuestros rostros en sus manos
mientras disimulamos la ausencia de Dios.
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Eren Proa. Ha tomado varios talleres de creación literaria y fue integrante del Laboratorio de Poesía del CCL. Ha publicado en Tropo a la uña. Cursó el diplomado de literatura europea contemporánea del INBA.

