Traducción

Traducción | Cinco poemas de «Averno», de Louise Glück [versiones de Sinae Dasein]

 

 

A continuación, presentamos, en exclusiva para Vértice, versiones de Sinae Dasein de cinco poemas de “Averno”, uno de los poemarios más importantes en la obra de la poeta norteamericana Louise Glück, ganadora en 2020 del Premio Nobel de Literatura.

 

 

****

 

Nota de traductor: A la entrada del Averno, uno de los libros de Louise Glück, encontramos, como en la Commedia de Dante, una inscripción amenazadora que será el eje de todo el libro:

 

 

 

LAS MIGRACIONES NOCTURNAS

 

 

Este es el momento cuando vuelves a mirar

las bayas rojas del serbal ―ceniza de la montaña―

y en el oscuro cielo

las migraciones nocturnas de las aves.

 

Me duele pensar

que los muertos no volverán a verlas―

esas cosas de las que dependemos,

se desvanecerán.

 

¿Qué hará entonces el alma para confortarse?

Me digo a mí misma que no necesitaremos

más esos placeres;

quizás no-ser sea más que suficiente

y tan difícil como es de imaginar.

 

El serbal, mountain ash, es un árbol o arbusto, de la familia de las rosáceas, que se lo ha relacionado con ciertos mitos o leyendas nórdicas, germánicas y celtas: señalando la o las entradas que conducirían al reino de los muertos. Así como las almas deben pagar a Caronte para cruzar el río infernal, los caminantes o migrantes deben coger los frutos ctónicos para atravesar el umbral que los guiará hacia las entrañas del Averno. Del mismo modo, el lector degustará esas bayas textuales, de efervescencia mortuoria, a lo largo del libro en el cual Perséfone, Glück, es el personaje principal.

 

 

***

 

 

PERSEFONE LA ERRANTE

 

 

En la primera versión, Perséfone

es arrebatada de su madre

y la diosa de la tierra

castiga a la tierra—esto

concuerda con lo que conocemos como comportamiento humano,

 

que estos seres sienten una profunda satisfacción

al hacer daño, en especial

causarlo de forma inconsciente:

 

podríamos llamar a esto

creación negativa.

 

La primera estancia de Perséfone

en el infierno continua generando

acaloradas discusiones entre los eruditos que debaten

sobre los sentimientos de la virgen:

 

colaboró en su propia violación,

o fue drogada, raptada contra su voluntad,

como les sucede hoy en día a las mujeres.

 

Como bien se sabe, el retorno de lo amado

no restauró la pérdida de lo amado: Perséfone

 

volvió a casa

manchada con jugo rojo como

un personaje de Hawthorne—

 

no estoy segura si podré

mantener esta palabra: ¿es la tierra

la “casa” de Perséfone? ¿Se puede decir

que está como en “casa”,

en el lecho del dios? ¿No está

su casa en ninguna parte? ¿Es

por naturaleza, errante, es decir,

una replica

existencial de su propia madre, menos

desgarrada por ideas de causalidad?

 

Te está permitido no gustarle

a nadie, sabes. Los personajes

no son personas.

Son aspectos de dilemas o conflictos.

 

Así como el alma está dividida

―yo, superyó, ello―,

 

los tres niveles del mundo que conocemos,

―una especie de diagrama― separan

el cielo de la tierra del infierno.

 

Debes preguntarte:

¿dónde está nevando?

 

Blanca nieve del olvido,

de la profanación—

está nevando sobre la tierra; el gélido viento dice que

 

Perséfone tiene relaciones sexuales en el infierno.

Ella no sabe, a diferencia de nosotros,

lo que es el invierno: solo que es su causa.

 

Está tendida en el lecho de Hades.

¿Qué es lo que piensa?

¿Está asustada?  ¿O algo

le ha borrado la noción de pensamiento?

 

Ella sabe que las madres

están al mando de la tierra , esto es

bastante cierto. También sabe

que ya no es, lo que se dice,

una niña. Con respecto

al encarcelamiento, ella cree

 

que ha sido prisionera desde su infancia.

 

Las terribles reuniones que le aguardan

la mantendrán ocupada por el resto de su vida.

Cuando la avidez por expiación

es crónica, voraz, no puedes elegir

tu modo de vida. No vives;

tampoco te está permitido morir.

 

Vagas entre la tierra y la muerte

que , al fin y al cabo,

son extrañamente similares. Los eruditos dicen

 

que no tiene sentido saber lo que quieres

cuando las fuerzas que contienden por ti

podrían matarte.

 

Blanca nieve del olvido,

blanca nieve de la salvación.

 

Dicen que

el alma humana está escindida

que no fue creada para pertenecer

por completo a la existencia. La tierra

 

nos pide negar esta escisión, una amenaza,

una insinuación oculta—

como ya lo hemos visto

en el relato de Perséfone

que deberíamos leer

como el enfrentamiento entre la madre y el amante—

la hija es solo carne de cañón.

 

Cuando encara a la muerte, ella nunca ha visto

la pradera sin margaritas.

De repente ya no entona

sus cantos virginales

sobre la belleza y fecundidad

de su madre. Donde

está la escisión, está la grieta.

 

Canto de la tierra,

canto de la mítica visión de la vida eterna—

 

Alma mía:

despedazada estás por el deseo

de intentar pertenecer a la tierra—

 

¿Qué harás tú,

cuando sea tu turno en el campo con el dios?

 

 

***

 

 

UN MITO DE INOCENCIA

 

 

Un verano ella se adentra en el campo,

deteniéndose por un momento, como siempre, en el estanque,

para contemplarse a sí misma, para ver

si percibe algún cambio. Ella descubre,

encuentra a la misma persona, el terrible manto

de ser una hija aún aferrándose a ella.

 

El sol, en el agua, está más cerca de lo que aparenta.

Ese es mi tío que me espía de nuevo, piensa―

todo en la naturaleza es, de algún modo, parte de su familia.

Nunca estoy sola, piensa,

transformando el pensamiento en una oración.

Entonces aparece la muerte, como una respuesta a su plegaria.

 

Nadie más entiende

cuan hermoso era él. Pero Perséfone recuerda,

incluso, que también la abrazó, justo ahí,

mientras su tío observaba. Recuerda

la luz del sol reflejándose sobre sus brazos desnudos.

 

Este es el último momento que recuerda con claridad.

Entonces el dios de la oscuridad se la llevó.

 

También recuerda, con menos claridad,

la aterradora intuición que a partir de este momento

no podría vivir de nuevo sin él.

 

La joven que desapareció del estanque

nunca regresará. Volverá una mujer

buscando a la joven que fue.

 

Se levanta sobre el estanque, repitiendo, exclamando,

fui raptada, pero sus palabras ―que le parecen

falsas―, no expresan su sentir.

Entonces dice, no fui raptada,

yo misma me ofrecí, busqué

escapar de mi cuerpo. Incuso, a veces,

quise esto. Pero la ignorancia

 

no puede poseer conocimiento. La ignorancia

quiere algo imaginario, algo que solo ella cree que existe.

 

Todos y cada uno de los sustantivos―

ella los pronuncia uno tras otro, alternándolos.

La muerte, esposo, dios, extraño.

Todos se escuchan tan simples, tan convencionales.

Debí haber sido, piensa, una chica ordinaria.

 

Ya no puede recordarse a sí misma como esa persona

pero sigue pensando que el estanque recordará

y le explicará el sentido de su plegaria

y así comprender

si esta fue respondida o no.

 

 

****

 

 

UN MITO DE DEVOCIÓN

 

Cuando Hades decidió que amaba a esta chica

construyó para ella un duplicado de la tierra,

todo era exacto, debajo de la pradera,

pero, además, añadió una cama.

 

Todo era exacto, incluyendo la luz del sol,

pues sería muy duro para una joven

pasar rápidamente de la claridad a la oscuridad total.

 

Gradualmente, pensó, introduciría la noche,

primero como el delicado movimiento de la sombra de las hojas.   .

Después la luna, las estrellas. Después sin luna ni estrellas.

Dejar que Perséfone se acostumbre a ella lentamente.

Al final, pensó, la encontrará reconfortante.

 

Una réplica de la tierra

excepto que aquí había amor.

Todo el mundo quiere amor, ¿no es así?

 

Esperó muchos años,

construyendo un mundo, observando a

Perséfone en la pradera.

Perséfone, la que huele, la que saborea.

Si tienes un apetito, pensó,

los tienes todos.

Acaso no todos quieren sentir por la noche

el cuerpo del amante, ―brújula, estrella polar―

escuchar su suave aliento decir

 

estoy vivo, lo que significa que tú también

estás vivo porque me escuchas,

estás aquí conmigo. Y cuando uno de los dos se da la vuelta,

el otro también lo hace—

 

Eso es lo que sintió, el señor de la oscuridad,

mirando el mundo que

construyó para Perséfone. Nunca pensó

que ahí no habría nada para oler,

y mucho menos para comer.

 

¿Culpa? ¿Terror? ¿Miedo al amor?

Estas cuestiones no podría imaginarlas;

ningún amante las imagina.

 

Él sueña, se pregunta cómo llamar a este lugar.

Primero piensa: El nuevo infierno. Después: El jardín.

Finalmente decide llamarlo

La infancia de Perséfone.

 

Una tenue luz se levanta sobre la extensión de la pradera,

por detrás de la cama. La toma entre sus brazos.

Quiere decirle te amo, nada puede lastimarte

pero piensa

que es una mentira, entonces dice

estas muerta, nada puede lastimarte

lo cual le parece

un comienzo más prometedor, más real.

 

 

****

 

 

PERSEFONE LA ERRANTE

 

En la segunda versión, Perséfone

está muerta. Muere, su madre se lamenta—

problemas de sexualidad

no nos incumben aquí.

 

Envuelta por la pena, Deméter

circunda la tierra. No esperamos saber

lo que está haciendo Perséfone.

Ella está muerta, los muertos son un misterio.

 

Tenemos aquí

a la madre y un enigma: esta es

precisamente la experiencia

de una madre cuando

 

mira el rostro de la niña. Piensa:

recuerdo cuando no existías. La niña

es un rompecabezas; después, la opinión de la hija es

que siempre ha existido, al igual

 

que siempre ha existido la madre

en su forma actual. Su madre

es como una figura en la parada del autobús,

un público para la llegada del autobús. Antes de eso,

ella fue el autobús, un hogar temporal, una comodidad. Perséfone, protegida,

mira a través de la ventana de la carroza.

 

¿Qué es lo que ve? Una mañana

al inicio de la primavera, en Abril. Ahora

toda su vida está comenzando—desafortunadamente,

será una vida corta. Solo conocerá, de verdad,

 

a dos adultos: la muerte y su madre.

Pero dos son

el doble de lo que su madre posee:

ella solo tiene

 

una niña, una hija.

Como divinidad, pudo haber tenido

miles de niños.

 

Comenzamos a ver aquí

la profunda violencia de la tierra

 

cuya hostilidad sugiere

que no desea

continuar como fuente de vida.

 

¿Y porqué esta hipótesis

nunca es discutida? Porque

no está en la historia; solo

crea la historia.

 

Después de la muerte de la hija y llena de dolor,

la madre vaga por la tierra.

Ella está preparando su caso;

al igual que un político

ella recuerda todo y admite

casi nada.

 

Por ejemplo: el nacimiento

de su hija fue insoportable, su belleza,

insoportable: así lo recuerda.

Evoca la inocencia

de Perséfone, su ternura—

 

¿Qué es lo que planea, buscando a su hija?

Está mandando

una advertencia cuyo mensaje implícito es:

¿qué estás haciendo afuera de mi cuerpo?

 

Hazte esta pregunta:

¿porqué el cuerpo de la madre es seguro?

 

La respuesta es que

esta no es la pregunta correcta, ya que

 

el cuerpo de la hija

no existe, salvo

como una extensión del cuerpo de la madre

que necesita ser

reincorporado a él a cualquier costo.

 

Cuando un dios está sumido en el dolor significa

que destruirá a otros (como en la guerra)

mientras que al mismo tiempo se negocia

para revertir los acuerdos alcanzados (como en la guerra);

 

si Zeus la trae de vuelta,

acabará el invierno.

 

Terminará el invierno, regresará la primavera.

El irritante vientecillo

que tanto amo, las idiotas flores amarillas—

 

Regresará la primavera, un sueño

que se apoya en una falsedad:

que los muertos regresan.

 

Perséfone

se habituó a la muerte. Ahora, su madre

la arranca de ahí sin cesar.

 

Debes preguntarte:

¿las flores son reales? Si

 

Perséfone “regresa” será por

una de dos razones:

 

si no estaba muerta entonces

solo ha sido empleada

para dar soporte a una ficción—

 

Creo que puedo recordar

haber estado muerta. Muchas veces, durante el invierno,

me acerqué a Zeus. Dime, debería preguntarle,

¿cómo puedo sobrellevar la Tierra?

 

Y él respondería:

en poco tiempo volverás a estar aquí.

Mientras tanto

 

olvidarás todo:

aquellos campos de hielo serán

las praderas del Elíseo.

 

 

También te puede interesar:

Traducción | Tres poemas de Gastão Cruz [versiones de Sinae Dasein]

 

***

Sinae Dasein ha asistido a varios talleres literarios y publicado la mayor parte de sus poemas en la revista  Tropo a la uña y Cracken. Formó parte del equipo que fundó la revista de difusión electrónica Salvo el crepúsculo. Ganador del primer concurso de poesía en la ciudad de Cancún, “Fiesta de la paz” con su primer libro, Larvae.

También le puede gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *