El artista Alfredo Lanz Rodríguez, autor de una obra donde fusiona restos de manglares con acrílico, ofreció una conferencia magistral en el nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Cancún, ubicado en la Zona Hotelera y recientemente inaugurado.
Por Luciano Núñez
“Nunca me siento más cerca de Dios que cuando estoy en la selva”, asegura el artista de origen español (radicado en Puerto Morelos) Alfredo Rodríguez Lanz en la charla magistral que ofreció el miércoles pasado en el Museo de Arte Contemporáneo, inaugurado a finales de 2023 en la Zona Hotelera de Cancún.
Rodeado de amigos, su familia y seguidores de su trabajo, el también joyero y escultor habló Manglares de México, que quedó instalada en una esquina del espacio cultural, obra en la que alía pintura con trozos de manglares que “se abrazaron a él”, en un encuentro que se traduce en su expresión más reciente.
Sin guion, Lanz Rodríguez dice que prefiere hablar a corazón abierto y sin planes del significado de su trabajo, que va más allá de la obra plástica. Dice que al hacerla ha sentido “el pálpito revelador de la naturaleza” al introducirse en el corazón del mangle de Puerto Morelos en la búsqueda de ese entramado vegetal que el tiempo ha convertido en pequeños fósiles de madera.

PUERTO MORELOS COMO INSPIRACIÓN
Su hija Ágatha cuenta que su padre se quedó en un comienzo a regañadientes, algo que secunda su esposa, la artista visual y escritora Montserrat Faura, quien, una vez que conoció Puerto Morelos y regresó a España, anunció que volvería a México “siguiera quien la siguiera”. Así, la pareja lleva más de diez años en el municipio dividido, en su región fundacional y la nueva polis, por un denso volumen de manglares que ha inspirado esta obra titulada Manglares de México.
“Montserrat me introdujo en las artes plásticas y me descubrió nuevos horizontes. Nos íbamos enseñando lo que sabíamos”, admite el autor que no repara en halagos a su esposa. “Cada día discuto menos y la escucho más”, dice entre risas, al lado del director de la sala, el arquitecto Edgar Herrera, quien elogia el trabajo y la trayectoria del artista, que lo conmovió desde su primer encuentro.
Después de años de transitar una obra influenciada por las claves de la ciudad: su gente, su tránsito y su corrosión, en Puerto Morelos dice que logró entablar un diálogo con el manglar, “abrir los ojos y contemplar la naturaleza que nos conmueve”. Es un diálogo en el que asegura ha estado más cerca de Dios.

BIDIMENSIONAL
Sobre la bidimensionalidad de su obra, integrada por trozos secos del manglar, una de sus singularidades, además del color y un círculo en cada pieza, detalla que hacerla fue un choque divido de ese contacto con la primera piel de un árbol de más de 500 años que “mantiene su dignidad impoluta”.
“Esta piel de la naturaleza que ha sufrido tormentas y la obra se han conmovido, tienen corazón y tienen alma”, sobresalta emocionado.
Narra su hija que les había facilitado una casa a sus padres recién llegados al lado del manglar y, cuando regresó, se sorprendió porque encontró restos de pintura en la calle, por toda la casa, y una obra que abarcaba casi todas las habitaciones, como un signo de esta nueva pasión, que reverdeció en México.

“PRESERVAR CUANTO ÁRBOL PODAMOS”
Consultado desde el público sobre la manipulación de la naturaleza en los enormes desarrollos que se erigen en Quintana Roo, dice que el hombre tiene la fuerza de manipular la naturaleza “y la idea es preservar todo y cuanto árbol podamos, incluso hay casas en las que el árbol se funde y está muy bien. Es bello, onírico. Formar la vida nuestra con la naturaleza es algo maravilloso, por eso pedimos a los arquitectos diseñar casas con naturaleza”.
Luciano Antonio Núñez (Tucumán, Argentina, 1976). Vive en Cancún. Es autor del libro de periodismo cultural Voces que vuelven, el poemario Tan lejos y otra vez en casa y la novela Magnificens Cancún (Porrúa, 2022). Dirige los portales Grupo Pirámide y Vértice.

