En este segundo documental exhibe su director, Bernardo Hautenne el deterioro ambiental y la lucha comunitaria por rescatar este ecosistema.

A tres décadas de la instalación del basurero en Benito Juárez que, según habitantes de la zona, desencadenó un proceso de contaminación en la Laguna Chacmuchuch, al norte de Cancún, será presentada este domingo la segunda parte del documental sobre el deterioro ambiental y la lucha comunitaria por rescatar este ecosistema.

Titulado “Chacmuchuch: Sufre y Calla”, el documental tuvo una presentación presencial el pasado 9 de octubre en el Teatro 8 de Octubre de Cancún y se estrenará este domingo 11 de octubre a través de YouTube, dos años después de la primera entrega, “Chacmuchuch: Ecocidio Quieto”, realizada en 2024.

El director de ambas produccciones, Bernardo Hautenne recoge los testimonios de tres generaciones de habitantes que han denunciado la contaminación de esta área natural protegida, que posee manglares y una biodiversidad que, de acuerdo con los testimonios, ha sido afectada por el abandono de instalaciones vinculadas al antiguo basurero municipal.

De acuerdo con el relato de las habitantes, el sitio de disposición de residuos fue construido en 1995, pese a las protestas de las comunidades locales y operó durante aproximadamente 10 años.

Tras su abandono, las dos albercas que almacenaban lixiviados —líquidos contaminantes generados por la descomposición de los residuos— comenzaron a desbordarse.

«Alberca» de lixiviados.

Autoridades omisas

Las denunciantes sostienen que el problema persiste desde entonces, mientras continúan los tiraderos clandestinos y, afirman, las autoridades no han dado una respuesta suficiente para frenar la contaminación y atender los daños ambientales.

Uno de los testimonios centrales es el de Claudia Hernández, quien relata que nació y creció en la laguna junto con su madre, Claudia Canul Ovando, y su hermana menor, Valeria.

En el documental recuerda cómo el paisaje natural que conoció durante su infancia comenzó a transformarse tras la construcción del basurero a pocos metros de su vivienda.

“En pocos años destruyeron mi hogar. El paraíso verde donde había crecido pronto se convirtió en una pesadilla”, relata Claudia Hernández, quien afirma que su familia ha mantenido durante 30 años la lucha por proteger la zona.

La mujer también denuncia que ella, su madre y su hermana han sido silenciadas, intimidadas y responsabilizadas por la contaminación que afecta el lugar donde viven. Según su testimonio, las tres generaciones han continuado vigilando el área y documentando las afectaciones, pese a los riesgos que enfrentan.

Origen del título

El título “Sufre y Calla” alude precisamente a las albercas de lixiviados y al silencio que, de acuerdo con las protagonistas, ha rodeado durante décadas sus denuncias.

El director Hautenne explicó que esta segunda entrega documenta tanto los avances como las dificultades enfrentadas por las habitantes y el equipo involucrado en la defensa de la laguna.

La producción fue realizada con la Asociación de Silvicultores y Blue Religion, con videos de Alexis Alvarado, Octavio Flores, Bernardo Salazar y Leandro D. Balan Pool, además de la colaboración de Dinorah Quintal y la comunidad de Silvicultores de Chacmuchuch.

Buscan sumar apoyo

A través del documental, sus realizadores buscan mantener la atención pública sobre la contaminación y sumar apoyo para presionar a las autoridades a intervenir en la zona.

“Sí, nos han hecho sufrir, pero no nos vamos a callar”, expresa Claudia Hernández en un testimonio que resume el propósito de la producción: mantener vigente una denuncia ambiental que, según las habitantes, lleva tres décadas sin una solución definitiva.


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