Playa del Carmen, Quintana Roo.- Miembros de la organización internacional ecologista Greenpeace se amarraron a las máquinas para detener, de manera simbólica, las obras que se realizan en el tramo 5 del Tren Maya que va de Cancún a Tulum.

“Nos preocupa que no exista una Manifestación de Impacto Ambiental, porque eso es ilegal. Los proyectos de infraestructura, de desarrollo económico y turísticos, no deben de derivar en una destrucción de la naturaleza, ni a la violación de los derechos humanos”, consideró Aleira Lara, Directora de Campañas de Greenpeace México.

Acusaron que las obras de este proyecto, en dicho tramo, violan los artículos 170, 171, 172, 173 y 174 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Medio Ambiente.

Por ello, pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador suspender inmediatamente las operaciones en el tramo 5 que pretende abarcar 121 kilómetros de doble vía, con cinco estaciones y tres paraderos y que irá del Aeropuerto Internacional de Cancún hasta el libramiento a Tulum.

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“Esta ruta, tal como está planteada, fragmentará, deforestará, defaunará, contaminará y pondrá en riesgo aún más a la selva, a los ríos y a las comunidades”, declaró.

Añadió que activistas de organizaciones como Siempre Unidas AC, Jaguar Wildlife Center, Centinelas del Agua, Red de Formadores Socioambientales y MOCE Yax Cuxtal AC han mostrado su preocupación debido a los impactos negativos que tendrá la construcción de este tramo.

Aseguran que en el último de los cuatro cambios de su trazo, la ruta se adentra cada vez más en la selva, contraviniendo la promesa de conservar un trazo sobre el derecho de vía existente, añadió la activista de Greenpeace.

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