Paco Verdayes Ortiz fue un colega generoso y humilde.

Tuve el privilegio de conocerlo y aprender de él apenas llegué a Cancún, hace más de 15 años, cuando impartía capacitación para un periódico en el que coincidimos.

Durante muchos años me tocó tratarlo de cerca y fue invaluable su aporte para un trabajo de tesis, hace más de 10 años, lo que me permitió conocer su carácter noble, alegre y solidario.

Siempre acucioso en los detalles y apasionado por la historia de su amado Cancún, tenía un caudal increíble de historias que llegó a plasmar en esas pequeñas memorias de esta ciudad joven, en un libro-revista que llamó Cancún antes de Cancún, además de su prolífica producción en la revista Pioneros.

El último proyecto en el que trabajábamos antes de la pandemia era una narrativa de las calles de Cancún para festejar 50 años, que quedó trunco por la intempestiva llegada de la calamidad global que lo ha arrastrado consigo a otra orilla.

Sin embargo, su nombre permanecerá como testigo de una época que se fue y otra que queda, con esas líneas que supo trazar para testimoniar lo que somos.

Te vamos a extrañar Paco. Descansa en paz.

Luciano Núñez 

Director de Grupo Pirámide

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