Tirios y Troyanos
Todos los partidos sin fronteras ideológicas se unen y reparten espacios.

 

Por Luciano Núñez

 

La primera idea para esta columna tenía que ver con un concepto muy trillado: el fin de las ideologías; ahora, en su máxima expresión. Pero sin dudas las alianzas son un tema profundo que da para muchos análisis, el más difícil de entender: la coalición entre partidos ideológicamente antagónicos con el único fin de ganar posiciones, como si fueran casilleros de grupos.

En política suele hablarse de Tirios y Troyanos para designar a las enemistades irreconciliables. El origen de la expresión se encuentra en la extrema rivalidad entre las ciudades antiguas de Tiro y Troya por la hegemonía en las aguas del Mediterráneo.

En Quintana Roo, ahora todos están juntos y revueltos.

Esto puede leerse en México a través de las dos alianzas: “Juntos Haremos Historia”, donde están Morena, Partido Verde, Partido del Trabajo y el MAS; y por el otro bando, “Va por México”, con el PAN, PRI, PRD y Confianza por Quintana Roo. Todas las ideologías mezcladas y, por esos saltos de la política, un bando tiene militantes de otros que, hasta hace poco, pedían voto castigo para sus actuales aliados. No los une el amor ni las causas, sino la conveniencia electoral.

Comunión para ganar

Para entender al otro, dicen en psicología, hay que ponerse un poco en los zapatos de los demás. Tener empatía. ¿Cómo es que un partido que está a favor del aborto puede colocarse al lado de otro que no lo está? ¿Cómo es que uno está a favor de la pena de muerte y se alía con el que proponen todo lo contario? ¿Cómo es que ahora todo es comunión?

Estamos asistiendo de nuevo al pacto del PAN y el PRD, al que se suma el devaluado PRI. Y si el aborto o la pena de muerte son ejemplos, hay asuntos locales como Aguakán, el Mando Único y políticas sociales que tienen que ver con concepciones y maneras muy diferentes de ver la cosa pública. ¿Cómo harían para gobernar juntos?

Todos ahora están revueltos con la única finalidad: ganar. Un cambalache impresentable en ese fin que justifica medios y razones y nivela a todos, siempre para abajo.

El aspecto ideológico (que ya está dicho está más que muerto) sería de algún modo la capa profunda; ahora, pasando a capa más próxima, que son las asignaciones de municipios por partido, vamos cómo quedó este revoltijo.

En el reparto, el PRI, el más vapuleado del PRIAN

La alianza «Va por México» unió al PAN-PRD al PRI y Confianza por Quintana Roo.

La alianza PAN, PRI, PRD y Confianza por Quintana Roo ha decidido en qué municipio encabezará cada partido, es decir, la siglatura. Acaso la más castigada (aún teniendo dos municipios ganados) fue el PRI, que se quedó prácticamente en el subsuelo de la negociación.

Carlos Joaquín, como líder político del PAN que gobierna el estado y, sin dudas de la alianza Va por México, ha decidido que Isla Mujeres, donde gobierna el PRI, pase a ser territorio panista. Y dejó fuera a su antiguo partido, el tricolor, de Othón P. Blanco, donde históricamente había gobernado. Morena tiene ahí el camino despejado.

El PRI intentará defender Cozumel, donde gobierna la dinastía Joaquín con Pedro Joaquín Delbouis; regresar a Felipe Carrillo Puerto, con Paoly Perera y Bacalar, donde tiene escasas posibilidades frente al PT, incluso Movimiento Ciudadano.

Arista relevante en la nueva fórmula

Alianza Juntos Haremos Historia, en la que están Morena, Partido Verde, Partido del Trabajo y MAS.

La alquimia de incluir al PRI en la alianza tiene una arista relevante: el “Gobierno del Cambio” encarceló a un puñado de priístas, dos de los cuales hoy salen al ruedo político: Mario Castro (BJ) y Gabriel Mendicuti Loría (Solidaridad). Esa medición no sale en encuestas, pero estará ahí presente en la elección. Y hace presagiar una debacle electoral como la dos anteriores para el joaquinismo en las que Morena quedó como primera fuerza del Estado. Los aliados han manifestado que no salieron conformes con el trato aliancista. Carece de diseño.

Gabriel Mendicuti Loria

Para el joaquinismo, Tulum, con Víctor Mas Tah y Solidaridad (ahora en manos de Morena) serían los objetivos clave para “Va por México”. El primero con la segura candidatura de Mas Tah, contra Marciano Dzul; y todavía está en la indefinición si en Solidaridad jugará con Cristina Torres (ex priísta) o Lili Campos, que podrían competir contra Laura Beristain, actual alcaldesa que llegó por el PT.

MORENA ―por su parte― ha hecho ver su supremacía para quedarse con la gran mayoría de las candidaturas en los municipios más importantes donde ya es gobierno: Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco. Le dejó al Verde Puerto Morelos y Bacalar al PT.

Eso sí: en Morena se alcanzan a ver posibles candidatos que antes ondeaban banderas del PAN, del PRI y hasta del PRD. El tráfico de candidatos es el peor espectáculo electoral que se haya visto. Y siempre con los mismos nombres, sea en la alianza que se mire.

¿Cómo pedirles a los electores confianza? ¿Qué causas abanderarán si pertenecen a ideologías contrarias? ¿Cómo decir ahora que éste partido es mejor que otro?

Bipartidismo para simplificar el caos

No sería descabellado que México, a raíz de la polarización que trajo la llegada de AMLO al país, los congresistas pensaran en acercarse al bipartidismo, como en Reino Unido o Estados Unidos, para que este zafarrancho de ideologías y candidatos no sea el entrevero absurdo en el que se ha convertido.

El Partido Verde se ha ubicado siempre al lado del presidente, sea del color que sea. Lo mismo el PRI el PAN o Morena: el negocio farmacéutico funciona con todos.

El partido más desprestigiado de México hoy en día es el PRI; y la venganza del electorado se entiende a la luz de años de excesos. Ahora bien, será un experimento interesante ver cómo premiarán o castigarán los ciudadanos, por ejemplo, en Isla Mujeres o Cozumel, donde van juntos panistas y priístas. Todos en el mismo costal de la promiscuidad política, como nunca antes se había visto.

Las candidaturas independientes quedaron como una pared casi infranqueable (por metodología y recursos) para quienes intenten combatir este lodazal en el que se ha transformado el proceso electoral. Incluso, un presidente municipal, Nivardo Mena, de Lázaro Cárdenas, ingresó por el PT y es casi seguro competirá por el PAN. Así de esta calaña están.

Asoma abstencionismo

No sería descabellado, ni fuera de toda lógica, el rechazo electoral a la luz del sinsentido con que los partidos se reparten espacios, como un botín de guerra en el siempre ganan unos pocos y son los mismos. La política está más revuelta que nunca, con Tirios y Troyanos en el mismo campo de batalla. Es difícil ver la diferencia.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad. 

Actualmente es director general de Grupo Pirámide.

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