Por Jaguar Negro
Cancún, Quintana Roo. Otra del sector empresarial de Cancún.
Antes frenaron la iniciativa de Guillermo Brahms, que proponía imponer penalidades más severas a quienes conducieran bajo los efectos del alcohol y otras sustancias; ahora, se han opuesto rotundamente a pagar los derechos de autor a los artistas y creadores, con cuyas producciones ellos lucran.
En esa postura están Eduardo Martínez González, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y Julio Villarreal Zapata, de Canirac, quienes advirtieron que apelarán a amparos en caso de que se apruebe la ley que promueve el diputado Hugo Alday Nieto.
El caso no resiste ningún análisis: en todo el mundo se reconoce el valor auroral, más aún cuando fue declarado un Derecho Humano desde hace varios lustros. Sin embargo, en Quintana Roo el negocio es para un lado del mostrador, dejando de lado que, quienes también forman parte del negocio, no reciben sus beneficios.
Este dilema ha sido arduamente discutido en la plataforma Spotify, que fue llevada a juicio por los artistas independientes y que, después de ello, tuvo que aplicar porcentajes de regalías a quienes aportan su talento para que la empresa, a su vez, gane con el cobro de membresías y publicidad.
Hasta ahora el sector empresarial ha ganado, como se dijo en una columna, de todas las batallas todas, a saber: el sector hotelero logró un presupuesto histórico de alrededor de mil 400 millones de pesos para promoción de sus empresas en el exterior, y el rubro restaurantero expende alcohol, sin permitir las penalidades que ello conllevara socialmente: daños materiales y humanos; y menos aún quieren pagar por la música con la que lucran, claro está, con el trabajo de los artistas y creadores. Así, fuera de ley, cualquiera monta un negocio.




















