Por David Alejandro Pimentel
Anotaciones del cuerpo
Algo en mi cabeza
inventa enfermedades extrañas.
Dice las diferentes formas en las que se puede morir por descuido.
El cáncer muerde mi estómago y mi cerebro.
Pienso en la ceguera,
en todos los tumores en la historia del cuerpo.
No confío en los doctores ni en sus recetas de mala caligrafía.
Todo alfabeto es idéntico: una línea de muerte inventada por libros de medicina.
(Sacadas de la imaginación de la Edad Media).
Los males del cuerpo se padecen a solas: el silencio es una falla
inventada por la enfermedad.
Nota sobre la enfermedad
Enfermedad es una palabra que se pudre,
fermenta con lentitud en todo el cuerpo.
Una enfermedad es un ente vivo que transita por nosotros,
nos toca con su herrumbre.
Quien entiende la palabra enfermedad
no se salva de ella y sus efectos.
Los libros antiguos dicen: rabia condensada que ataca los huesos y la carne.
Bilis negra que gotea sobre cuerpo.
Escribir
Escribo cifras obscenas en las paredes del pulmón raquítico
dañado por el humo negro de mi temperamento.
Escribo con los fluidos del cuerpo en toda dermis infecta del mundo
su duro caparazón
munición pequeña al fondo del cerebro.
Perdida la mano con la que escribo
mutilada al fondo de las cosas,
un leve muñón de escarnio se levanta contra todo martillo
contra toda ojiva celeste de luz o sombra.
Escribir es un acto de muerte en la tierra: animal del que nos tomamos
como garrapatas atómicas con algo de sangre caliente en nuestros cuerpos.
Nota al reverso de un ticket de compra
Uso los últimos cupones de compra.
Odio las frutas en el supermercado.
Me pierdo en los pasillos
y busco el significado del mundo en los letreros de ¡OFERTAS!
Soy el producto en el congelador que nadie quiere.
La leche está rancia. La pizza congelada. La carne enlatada.
Nadie mira el periódico en la sección de accidentes.
Los crustáceos son fríos y sin tenazas.
No hay nada en los bolsillos para pagar los gastos.
Nadie sale de esta tienda sino como un jamón morado sobre el carrito metálico.
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