José Alonso
La tradición novelística que expone como escenario a Chetumal comienza con la obra del yucateco Luis Rosado Vega Claudio Martín, vida de un chiclero, y alcanza su cúspide en El resplandor de la madera, de Héctor Aguilar Camín.
Si bien la frontera sur de México, en su vertiente caribeña, no ha sido explotada a fondo por los novelistas como la frontera norte, se pueden citar algunos libros en los que aparecen la ciudad de Chetumal y sus alrededores.
En tal sentido, se incluyen, entre otras novelas, Letargo de bahía, de Alberto Castillo; Rincón de selva, de Elvira Aguilar; La tierra disputada, de Primitivo Alonso, y Por aquí se dan muy bien los muertos, de Mario Pérez Aguilar.
Mario vuelve a la escena otra vez con la novela Luna menguante, cuyo set es la capital quintanarroense, pero su fábula entra en el arco universal de las historias literarias en sus niveles temáticos: erotismo, frustración y tragedia.
En un medio cosmopolita, a caballo entre el mundo rural y la modernidad, idóneo para la estética del realismo mágico, fluye esta prosa de Mario para contarnos los lados desgarradores y a veces oscuros de sus protagonistas.
Al margen de la historia académica, los narradores hurgan en las historias soterradas, a veces en la microhistoria que se ficcionaliza, como lo demuestran los cuentos de Juan Gamboa, Luis Miguel Aguilar o Carlos Düring.
Por eso estas novelas de Pérez (se incluye también Los artilugios del agua turbia) vienen a universalizar el sur del estado desde sus raíces que son, a la vez, fruto de las fusiones culturales con que fue fundado Payo Obispo.
Desde hace algún tiempo, puede hablarse ya de una literatura propia, como lo demuestran Juan Domingo Argüelles en Quintana Roo, una literatura sin pasado, y Agustín Labrada Aguilera en Teje sus voces la memoria.
Se ha puesto mucho énfasis en la labor de los escritores, en el apoyo y la proyección de sus libros, y en que esos libros sean leídos por la creciente comunidad lectora.
Se ha trabajado en la educación de la sociedad quintanarroense apostando a que las nuevas generaciones hagan más suyo el hábito de leer, el conocimiento de su historia local y el contacto profundo con la literatura.
José Alonso (Chetumal, México, 1968). Es contador público y se dedica a la política.

