
Archipiélago: primera muestra de poesía
Comienzo con una confesión: nunca en mi vida había dado un taller, menos de poesía. Por mucho tiempo descreí de estos espacios, algo en ellos me parecía turbio, impostado, imperativo. Y lo que más me preocupaba era esa mala costumbre del tallerista en turno de hacer a los asistentes a su imagen y semejanza. Dios me libre. Sin embargo, entre el 2018 y el 2020 asistí al taller de poesía de la Fundación para las Letras Mexicanas a cargo de María Baranda. Allí aprendí mucho de esta importante escritora, y también de mis compañeros y compañeras. Pero por encima de cualquier conocimiento técnico –que fueron varios– me hicieron entender que sí era posible un espacio seguro y comunitario para socializar la escritura, esa actividad que por definición es solitaria.
Así fue como a finales del 2020 surgió en mí la inquietud de dar un taller de poesía, enfocado en lo que a mí me parece lo fundamental: los poemas y su disección con el bisturí de la crítica. También me importaba que cada grupo fuera reducido para generar lazos de amistad y camaradería entre los y las participantes y, además, tener tiempo suficiente para trabajar a profundidad sus textos. Fue así que envisioné un taller multigrupal, pequeñas islas, todas y cada una parte del mismo archipiélago bañado por las generosas aguas de la poesía.
El taller inició formalmente el viernes 8 de enero de 2021 con tres islas y 16 personas en total. Entre los y las participantes hay una fuerte oleada quintanarroense: David Pimentel, Sofía Ochoa, Cornelio Hernández, Vanessa Mercado, Oscar Reyes Hernández, Lú Méndez, Héctor Ramírez Ku, Raquel Martínez, Eren Proa, Nicolas Gerardi Rousset y José Luis Salgado. A esta oleada se ha sumado una que podríamos denominar peninsular, entre quienes se encuentran Emi G. Canchola, René A. Tec-López, C. D. López, Michelle Arrébola y Michel Sánchez. Adicionalmente, una isla ha nacido tierra adentro en el estado de Morelos con la participación de la destacada dramaturga Gabriela Román Fuentes. Ahora bien, como toda buena isla, con el paso de los meses, los habitantes han ido y venido, pero actualmente somos 20 miembros. En esta primera muestra del taller aparecen 12 autores y autoras. Por distintos motivos que no vienen al caso, algunos miembros decidieron no participar en esta ocasión: que el tiempo y la paciencia les sean benéficos.
Finalmente, sólo me queda decir que el taller, además de enfocarse en los poemas de los y las participantes, también ha tomado el rumbo de la lectura, pues creo firmemente que no es posible escribir poesía sin antes ser un lector de ésta. Mucha de la mediocridad literaria de Quintana Roo y de la península se desprende de esta causa, la poca lectura y la ingenua creencia romántica en el genio. Así pues, nuestro archipiélago ha transitado por el océano de la tradición poética mexicana alternando la lectura de un poeta y una poeta. He aquí las aguas navegadas hasta ahora: Ramón López Velarde, Isabel Fraire, Salvador Novo, Gloria Gervitz, Abigael Bohórquez y, actualmente, estamos al pairo bajo las estrellas de Esther Seligson.
En numerosas sesiones del taller hemos hablado de la poesía como pulsión, como necesidad profunda, o como dejó escrito Ramón López Velarde en uno de sus ensayos: “yo anhelo expulsar de mí cualquier palabra, cualquier sílaba que no nazca de la combustión de mis huesos”. En este sentido, vienen a mí unas palabras que en su momento Rainer María Rilke le dirigió a Franz Kappus en una carta fechada el 17 de febrero de 1903; palabras que yo dirijo hoy a cada uno de mis talleristas y a aquellas personas que sientan inquietud por este género de vida que es la escritura: “Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: ‘¿Debo yo escribir?’” Me gusta pensar que en este ARCHIPIÉLAGO hay habitantes, voces que han respondido afirmativamente a esta pregunta, que han reconocido en lo profundo de sí el llamado irrenunciable de la poesía, y que hoy nos ofrecen un breve pero contundente testimonio de esa pulsión.
David Anuar
Mérida, Yucatán
11 de marzo de 2021
ISLA SEGUNDA O ISLA DE VISIONES VARIAS
C. D. López
(Mérida, 1991)
Psicóloga y psicoterapeuta. La escritura es su manera de acomodar el mundo. Ha participado en colectivos de escritura como “Letrantes” y en varias ferias de impresiones independientes como Malas Impresiones.
Preámbulo
El olor a palomitas acarameladas
se acurruca en mi nariz
fuera de escena se cambian las caras
mientras la oscuridad anuncia
retornos a la niñez
Mi respiración galopa
al trote melódico de los cascos
la magia de las luces me transporta
tengo 7 años
y el mundo es del tamaño de mis ojos
El bullicio se vuelve quietud
el hombre con sombrero domó el silencio
la mano que me sujeta ya no es la tuya
tu aroma se confunde con algodón de azúcar
inicia la función
Me miras con la ternura
de quien mira por primera vez un milagro
y pronuncias las mismas palabras
que mi padre me dijo una vez:
“El circo ha llegado a la ciudad”
Héctor Ramírez Ku
(Cancún, 1995)
Tomó talleres de micro-ficción con Agustín Monsreal y en el taller “Laboratorio de narrativa”. Participó como poeta en el Congreso Interuniversitario de Estudios Literarios y Lingüísticos (CIELL, 2017, 2018).Incluido en Sargazo, antología literaria de jóvenes quintanarroenses (2020).
Susurro al viento
Pasan las nubes, veo el oleaje y me pregunto
¿Dónde quedó el sonido característico?
Vuela garza, palpita estrecho
permanece, navego
se rompe el silencio
susurro al viento y te pregunto:
¿Cuándo te acercaste?
Eres cálida, como la bienvenida en el kínder Garden
¿Aún más cálida que en el recuerdo?
Oscar Reyes Hernández
(Veracruz, 1966)
Creador multimedia. Premio Nacional de Educación por el Arte 2002. Pertenece al Catálogo Nacional Bibliográfico de Literatura del INBA. Ganador en 2008 y 2010 de la colección Letras del Caribe del Gobierno del Estado de Quintana Roo.
Mal de ojo
Conjuro
tinta negra
limadura
uña larga
muñeca de hojarasca
hemorragia
mal de ojo
me miras
el tejido nace
descarnado
veladora
sangra
sofoca
escupes mi secreto
eres oración
polvo de huesos
limpias de flores
dame tu escudo
niña santa
mi oficio
es nigromante
poema
tierra negra.
Vanessa Mercado Álvarez
(Ciudad de México, 1971)
Estudió creación literaria en la escuela Sergio Galindo (SOGEM). Participó en talleres de narrativa de la UNAM y de la Universidad del Caribe. Forma parte de “Colectivo colectivo” y del taller “El bisturí”. Aparece en las antologías Dispersión yLos filos del bisturí.
Santa revelación
Esta piel tuya me envuelve
un viaje del que no encuentro retorno
te respiro eso implica devorarte
teñir de rojo la blancura de mi traje santo
gemido silencioso de voz pueril
si no te poseo desde la memoria
el día cae pesado sobre estos
hombros viejos que te piensan
ruego a Dios perdón
por alimentarme de tu carne sin vello
por consumir el miedo en tus ojos
donde me encuentro en el reflejo
cuando a tu edad mi padre
rozaba con su miembro
mi boca
Michelle Arrébola
(Mérida, 1998)
Miembro de la compañía teatral “El círculo – Teatro” desde 2015 y del Centro de Experimentación desde 2019. Beneficiare del Fondo Nacional Para la Cultura y las Artes (FONCA, 2020) en el Programa de Creadores Escénicos.
Anagrama en otro idioma
Me duele el hilo raso de la mano que me hice hace dos noches.
Los accidentes son el pretexto perfecto para lo que se hace adrede.
Las cuarentenas son estrategias para prevenir accidentes.
Hace dos noches me corté
vi flores en un pozo
marchité películas de culto
me dormí a las cuatro y desperté a las tres
Cuando me acuesto de ladito puedo sentirme las costillas y recuerdo el accidente que me fracturó una falsa cuando todavía buscaba mi altura con un lápiz en el margen de la puerta.
Pienso en las falsedades que se disfrazan de estrategias.
Hay accidentes que se planifican.
[Latitud: 35.86] La icónica gran muralla china recorre el norte del país
[Longitud: 104.19] de Este a Oeste. También lugar de origen de la nueva
monarquía gripal y el TikTok
Hay algo de falso detrás de cada rostro
algo estratégico en nuestras voces para ocultarlo.
Accidente es sinónimo de contingencia.
El Monte Fuji toca las cordilleras de los tinacos de la colonia Chuburná en México.
¿Cómo llegó tan lejos?
— Fue un accidente.
Mi vecino de atrás me dirige la palabra por primera vez en doce años.
Veo en sus rasgos endémicos, una sonrisa asiática
y lo comprendo:
Es falsa la distancia que recorren los kilómetros
Es estrategia mantener de sangre un hilo abierto
para seguir teniendo cerradas las puertas.
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Poesía | Muestra del taller «Archipiélago» (Parte I), impartido por David Anuar
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David Anuar (Cancún, Q. Roo, 1989). Poeta, dramaturgo y traductor. Licenciado en Literatura Latinoamericana (UADY, 2013) y maestro en Historia (CIESAS, 2018). Becario del PECDA (2012, 2015) y de la Fundación para las Letras Mexicanas (2018-2020). Ganador del Concurso de Cuento Corto Juan de la Cabada (2011), del Premio Francisco Javier Clavijero a la mejor tesis de maestría (2019), del Premio Estatal de Poesía Tiempos de Escritura (2020) y del Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos (2020). Autor de Erogramas (2011, Catarsis Literaria El Drenaje), Cuatro ensayos sobre poesía hispanoamericana (2014, Ayuntamiento de Mérida), Bitácora del tiempo que transcurre (2015, Ayuntamiento de Mérida), Estrellas errantes (2016, UAEM) y Memoria de Gabuch (2020, ICAQROO). Editor de la antología Contramarea. Breve antología de poesía joven de Quintana Roo (2017, Plataforma Colectiva), y de la obra completa de Adriana Cupul Itzá, Y mi cuerpo no ha muerto. Poesía recuperada (1993-2002) (2019, IMCAS). Su obra poética y narrativa ha sido traducida al inglés.
