NI EN EL DÍA MÁS ROTO LA AMAPOLA
Ni en el día más roto la amapola
se quema en nuestro barco de papel
sus pétalos incrustados al pavimento
desbordan el callejón hasta la esquina
donde las escobas solían apresurarse
por las mañanas para abrir paso a los niños
ahora escarabajos y hormigas deambulan
sin fronteras ni tacones que los aplasten hoy
pero algún día la amapola verá nuevos charcos
y nuestro barquito de papel no contendrá su fuego.
EL MORADOR
En una tienda de muñecas
al final de una calle que no se nombra
con monedas oxidadas
regateo etiquetas al aparador
como si el espeso asco
en cada esquina fuera gratis
entre fisuras la observo
su hastío me espera con piernas de nube
mis dedos turbios la empañan
y de vez en cuando me pregunto
si las gotas de sudor que le dejo caer
le recuerdan flores que nunca dejaron semilla.
QUEDA DE NOSOTROS UN ESPÍRITU
Queda de nosotros un espíritu
que desciende por la tráquea de nuestras palabras
entre arritmias de mar se pierde
mientras el instinto se resbala en una espiral sin párpados
el nombre que yo brame será el tuyo
y como todo lo que amé
se volverá carnada.
ARBOREM
Soy un abedul
estoy hecho de hojas olivo
estoy hecho de raíces de viento
mis ojos están enramados a ti
a mi alrededor escucho:
risas
palabras
columpios
y a tu hacha
que sostiene mi columna vertebral
me resisto.
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Eren Proa. Ha tomado varios talleres de creación literaria y fue integrante del Laboratorio de Poesía del CCL. Ha publicado en Tropo a la uña. Cursó el diplomado de literatura europea contemporánea del INBA.

