
La primera edición de Memoria de Gabuch, de David Anuar, fue publicada con un tiraje escaso en el 2016 por la ya extinta editorial Letramar del Centro de Creatividad Literaria de Cancún. Tras casi un lustro de ser un libro prácticamente desconocido para los lectores de poesía de la península, Memoria de Gabuch ve la luz al fin, bajo el sello del Instituto de Cultura y las Artes de Quintana Roo. En Vértice, letras de Grupo Pirámide, compartimos pues un fragmento del poema que, quizá, abre una brecha en materia de poesía escrita desde Cancún.
Por David Anuar
NOTA
El 12 de diciembre de 2011 recibí una llamada en la que se me informaba que había recibido una beca de mi estado natal y la encomienda de escribir un libro sobre Cancún. Así fue como empecé una búsqueda sistemática para cartografiar y entender la literatura de Quintana Roo, si es que tal cosa existía.
Pasé noches y días de investigación, en librerías, bibliotecas y tiraderos de libros en Cancún, Cozumel y Mérida. El polvo y las páginas amarillentas se volvieron consigna de vida, esperanza del encuentro.
El hallazgo ocurrió el 9 de enero de 2012 en un local de la calle Tankah, cerca del Mercado 28, en la ciudad de Cancún. Volvería muchas veces a esa librería de viejo llamada Colibrí, propiedad de Laura Hurtado, hermana del autor de Cancún, todo incluido (2001), considerada la primera novela cancunense.
El local era un pasadizo lleno de estantes y libros. Llevaba un rato hojeando volúmenes de poesía y tras elegir algunos de Ramón Iván Suárez Caamal, llamó mi atención una encuadernación en piel de fojas amarillas. Rebosaba de humedad y cucarachas.
Pasé los ojos por aquel matojo de papeles y de golpe una historia se desdoblaba frente a mí. Entre mis manos tenía un documento que llevaba por título Crónica de Koppara. Fajos y fajos de una apretada letra manuscrita en tinta negra. Compré el legajo. Fui a casa y lo leí de principio a fin.
El documento no estaba firmado, aunque el narrador se autodenominaba como el primer morador de la isla de Cancún, también conocida por los isleños en ese entonces como Koppara, nombre del rancho coprero más grande que existió allí en los sesenta. Las entradas tenían fechas y nunca superaban más de una cuartilla.
Aquello me intrigó. Necesitaba saber quién era el autor. Mientras revisaba carpetas descatalogadas en el Archivo Histórico de Cancún emplazado en la avenida Náder, fue apareciendo en los documentos un personaje oriundo de Isla Mujeres. Era el cuidador del rancho de Koppara, y tal vez el primer habitante contemporáneo de Cancún. Su nombre era Gabuch.
Al mismo tiempo que operaba esa pesquisa, paleografié el manuscrito pensando en realizar una edición de aquella fuente histórica de primera mano. Debido a su carácter fundacional y de materia prima para los estudios históricos, decidí donar el libro a una biblioteca donde pudiera ser preservado y, a largo plazo, digitalizado.
Mientras hacía mis estudios de licenciatura doné el manuscrito a la Colección Yucateca de la Universidad. Por azares administrativos el acervo fue desmembrado y los libros fueron dispersados entre distintas bibliotecas; durante ese proceso, el manuscrito desapareció…
Con todo, sobrevivía la transcripción y mis anotaciones. Hoy ofrezco al lector este libro que ensaya una exploración de carácter poético y el rescate de la crónica que elaboró Gabuch, el primer poblador contemporáneo de Cancún.
I: KOPPARA
otra vez
la ventana
el chechén cruje solitario
arrulla siluetas herrumbrosas
lágrimas de resina
se desploman
más allá la Portillo
neumáticos a 60 por hora
cláxones
más allá los grandes ojos fijos de la ciudad
edificios
parvadas de lujo
semáforos manglares
aún más allá la zona hotelera
y el espectro de la sal
how are you darling
spring break in my hand
un xmahana cae del cielo de palma
aletea sobre el cuaderno
la piel en mi mano
la piel en mi piel
primera página
y vuelo hacia Koppara
otra página y regreso
el lápiz entre mis dedos
el ruido
de la madera
grafito
en la madera
el ruido
de la madera
aun con el paso de las olas
de la selva
la madera caoba
y estos cocotales
aun con el paso de los tractores
de las carreteras y los hoteles
nadie conocerá esta tierra
como la recuerdan mis pies
mis dedos los ojos
esta arena que llevo metida en el pellejo
en el cansancio de los músculos
en la comisura de mis labios
estos vientos de sal
que se derraman
y aquellas noches sin poblar
en el dominio de Koppara…
Febrero 2, 1960
Hoy he recorrido el rancho por primera vez. Hectáreas y hectáreas de palma. La playa es un reguero de conchas. El mar y la laguna están cuajados de vida. Algunos peces los he visto antes en Isla Mujeres: meros, lisetas, barracudas, también langostas, jaibas y caguamas. [página 3]
¿recuerdas Gabuch?
altas palmeras verdes
kilómetros de altas palmeras verdes
amarillas
pardas
carreteras de altas palmeras verdes
cayendo
en el sol de la tarde
entre las garras de las máquinas
hay que cortarlas
no hay de otra
altas palmeras verdes
floreciendo en el corazón del crepúsculo
altas palmeras verdes
danzando al compás de las olas
altas
palmeras
verdes
recuerda memoria
¿recuerdas?
¿para qué recordar?
¡vamos recuerda!
noches y aullidos
de monos invisibles
muévete pinche viejo
ya muérete cabrón
la calle
gotas de agua fría
lo siguen siendo
y los neumáticos salpican
palabras de agua fría
****
David Anuar (Cancún, Q. Roo, 1989). Poeta, dramaturgo y traductor. Licenciado en Literatura Latinoamericana (UADY, 2013) y maestro en Historia (CIESAS, 2018). Becario del PECDA (2012, 2015) y de la Fundación para las Letras Mexicanas (2018-2020). Ganador del Concurso de Cuento Corto Juan de la Cabada (2011), del Premio Francisco Javier Clavijero a la mejor tesis de maestría (2019) y del Premio Estatal de Poesía Tiempos de Escritura (2020). Autor de Erogramas (2011, Catarsis Literaria El Drenaje), Cuatro ensayos sobre poesía hispanoamericana (2014, Ayuntamiento de Mérida), Bitácora del tiempo que transcurre (2015, Ayuntamiento de Mérida), Estrellas errantes (2016, UAEM) y Memoria de Gabuch (2020, ICAQROO). Editor de la antología Contramarea. Breve antología de poesía joven de Quintana Roo (2017, Plataforma Colectiva), y de la obra completa de Adriana Cupul Itzá, Y mi cuerpo no ha muerto. Poesía recuperada (1993-2002) (2019, IMCAS). Su obra poética y narrativa ha sido traducida al inglés.

