La falta de atención médica oportuna en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) quedó expuesta en el testimonio de Maggy Melchor, quien denunció que permaneció hospitalizada en el Hospital General Regional No. 3 de Cancún sin recibir los estudios que requería su delicado estado de salud, hasta que su familia decidió retirarla por temor a que su vida estuviera en riesgo.
Su caso se suma a los cuestionamientos sobre la calidad de los servicios de salud pública y la capacidad de respuesta del IMSS. Por lo que cada vez más personas dejan de acudir a esa institución para buscar atención en otros establecimientos, con el consecuente impacto en la economía familiar.
En una carta abierta difundida en redes sociales y dirigida al director del Hospital General Regional No. 3 del IMSS en Cancún, Gualberto Fidel Tenorio Vargas, Maggy Melchor relató que ingresó el 15 de septiembre debido a un delicado cuadro de salud que requería atención especializada.
La paciente explicó que tenía antecedentes de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) fallida. Su diagnóstico incluía colangitis e ictericia.
Durante su estancia, los médicos le informaron que necesitaba una cirugía de derivación biliodigestiva y solicitaron diversos estudios, entre ellos tomografía, radiografías, ultrasonido y colangiorresonancia. Sin embargo, aseguró que ninguno de estos estudios llegó a realizarse mientras permaneció en el hospital.
De acuerdo con su testimonio, primero fue enviada a esperar una respuesta para ser trasladada a un hospital de alta especialidad en Mérida. Pero aproximadamente 15 días después le informaron que su solicitud había sido rechazada. Posteriormente, se gestionó un nuevo traslado al Hospital La Raza, en la Ciudad de México, sin que durante ese proceso se resolviera su situación.
Melchor afirmó que acumuló 22 días de incertidumbre y sufrimiento y llegó a permanecer 37 días sin recibir alimentación, mientras dependía de medicamentos y esperaba una solución médica.
Gestiones infructuosas
Ante la falta de respuestas, sus familiares buscaron al director y al subdirector del hospital, acudieron a las áreas de Coordinación y Trabajo Social, presentaron quejas ante las instancias correspondientes y solicitaron apoyo a la Secretaría de Salud y al Gobierno del Estado.
Y ninguna de estas gestiones permitió resolver su situación, por lo que su familia tomó la decisión de retirarla del hospital ante el temor de que su vida estuviera en peligro.
En su denuncia pública, la paciente exigió a las autoridades competentes investigar lo ocurrido durante su hospitalización, revisar por qué no se realizaron los estudios solicitados, esclarecer el seguimiento que recibió su caso y determinar las circunstancias que llevaron a su familia a sacarla de la institución.
De qué sirve el IMSS si no te atienden?
«¿De qué sirve ser derechohabiente del IMSS si, cuando más necesitas atención médica, tienes que suplicar para que tu caso sea atendido?», cuestionó.
Melchor sostuvo que su intención es visibilizar las dificultades que enfrentan otros pacientes y sus familias cuando esperan estudios, traslados, cirugías o respuestas que no llegan. También reclamó que se respete la dignidad de los derechohabientes y se garantice el acceso efectivo a los servicios médicos.
Inegi: Cada vez más personas se atienden fuera del IMSS
Las cifras presentadas por Coparmex dimensionan el problema más allá de los casos individuales. Con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la organización empresarial señaló que el IMSS contaba con 53.6 millones de derechohabientes.
De ese universo, 38.2 millones tuvieron una necesidad de salud, 29.3 millones recibieron atención médica y únicamente 13.5 millones fueron atendidos en el propio IMSS.
Esto significa que apenas 45.9 por ciento de los derechohabientes que recibieron atención médica acudió a la institución a la que estaban afiliados, mientras que cerca de 16 millones tuvieron que buscar servicios en otros lugares.
Coparmex también destacó que, a nivel nacional, seis de cada 10 personas acudieron a establecimientos privados o farmacias para atender sus necesidades de salud, pese a que 63 por ciento reportó estar afiliado a una institución pública.
La organización empresarial advirtió que este desplazamiento hacia los servicios privados representa un gasto adicional para las familias, que deben destinar recursos propios para recibir consultas, tratamientos y medicamentos que esperan obtener mediante la seguridad social.
Según los datos presentados, el gasto de bolsillo en salud aumentó 7.9 por ciento en términos reales entre 2022 y 2024, hasta alcanzar un promedio anual de seis mil 421 pesos por hogar.
Cada vez más mexicanos invierten en salud
En 2024, ese gasto representó 3.4 por ciento del gasto corriente monetario de las familias mexicanas, frente a 2.7 por ciento en 2016 y 2.6 por ciento en 2018.
Además, Coparmex indicó que los hogares mexicanos pagan de su bolsillo el doble de lo que desembolsa, en promedio, un hogar de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La confederación sostuvo que las aportaciones de trabajadores y empleadores deben traducirse en servicios médicos oportunos, medicamentos disponibles e infraestructura adecuada, por lo que consideró necesario revisar el funcionamiento del sistema para garantizar que los recursos destinados a la seguridad social respondan a las necesidades de los derechohabientes.
En tanto, el próximo 30 de octubre, los trabajadores del IMSS realizarán un paro nacional para visibilizar la falta de insumos y medicamentos para los pacientes; como falta de personal y sobrecargas para enfermeras y doctores así como bajos sueldos.
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