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Opinión | Gobernanza e inteligencia territorial para resolver el conflicto limítrofe de la península de Yucatán | Parte II de IV | Ignacio Alonso Velasco


  • Segunda parte del trabajo realizado por el doctor Ignacio Alonso Velasco, columnista de Grupo Pirámide y autor del libro Conflicto Limítrofe, en el que aborda a profundidad, tanto las razones del conflicto territorial, como esboza posibles soluciones, entre ellas: el verdadero sentido de la gobernanza para aprovechar los beneficios mutuos.

Por Ignacio Alonso Velasco

La propuesta que planteo al conflicto limítrofe existente en la Península de Yucatán refiere que cada nivel de gobierno habrá de ejercer la gobernanza territorial y la gestión ambiental con el enfoque y actividades que le competan; esto es, el Orden Federal contará en las entidades federativas con las Delegaciones de Programas para el Desarrollo que tendrán a su cargo la coordinación e implementación de planes, programas y acciones para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, la supervisión de los servicios y los programas a cargo de las Secretarías, las dependencias y entidades, así como la supervisión de los programas que ejercen algún beneficio directo a la población.

Agencia intermunicipal

Por su parte, al Orden Local le corresponde la gestión del territorio en gobernanza en concurso con un organismo público descentralizado, que adoptará la forma de una agencia ambiental intermunicipal, responsable de la operación cotidiana y la planificación a mediano y largo plazo, con visión específica del futuro deseado, a partir de los recursos naturales disponibles, sobre bases sólidas.

Estaría compuesto el organismo por una instancia directiva, denominada Junta Intermunicipal, y otra operativa, representada por un Agente Técnico Local y los Agentes de Desarrollo Local, que son los cuerpos técnicos especializados, encargados de ejecutar las acciones acordadas por la Junta Intermunicipal.

Se considera también la creación de un Consejo Ciudadano, el cual asesoraría al órgano colegiado directivo, es decir, a la Junta Intermunicipal, la cual estaría constituida con una superioridad de votos por parte de los representantes municipales, al ser los que la integrarían de forma mayoritaria, lo cual es necesario para poder considerar a esta agrupación de tipo intermunicipal, aunque tenga integrantes de otro nivel de gobierno.

Más allá de su indagación científica y teórica, el aporte principal de mi propuesta consiste en haber estructurado un nuevo modelo de gobernanza territorial “con enfoque local”, acompañado por una ampliación de la base social y civil para la conducción de la sociedad, como eje de una original gestión que se complementa con la inclusión del concepto y práctica del multiactor (protagonistas e involucrados) y multinivel (órdenes de gobierno), abierto e incluyente, pero riguroso y sujeto a una autoevaluación constante, como respuesta a un conflicto territorial que se adivina lejano de ser resuelto.

Como línea de investigación a seguir habría que tener presente el firme propósito de implementar en la realidad el modelo de gestión aquí planteado, por lo que cabría preguntarse, ¿lograrán los ayuntamientos de los municipios enfrentados poner fin a la falta de eficiencia del actual modelo de gestión del territorio en disputa? A esto le daré respuesta en la próxima entrega.

 

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