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Opinión | Elegibilidad de mexicanos naturalizados en la próxima reforma electoral | Ignacio Alonso Velasco


 

 

Por Ignacio Alonso Velasco

El gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha convocado a la Nación a opinar sobre el sistema electoral mexicano con el propósito de preparar iniciativas de reformas que se presentarán al Congreso de la Unión.

Para que la ciudadanía pueda expresar sus propuestas se ha creado un micrositio digital (Plataforma Reforma Electoral) y se están celebrando audiencias públicas por todo el país.

En el caso de Quintana Roo, se llevó a cabo dicho evento en Cancún, el pasado 1 de octubre, con la presencia de Arturo Zaldívar, actual Coordinador General de Política y Gobierno de la Presidencia de la República, y fue inaugurado por nuestra gobernadora, Mara Lezama. Allí se dieron cita personas muy influyentes en el mundo jurídico y político tanto a nivel estatal como nacional.

Entre los ponentes estuve yo para proponer que las personas mexicanas por naturalización debemos ser elegibles en la inminente reforma electoral federal, ya que actualmente somos descartados, por la Carta Magna, para ocupar muchos cargos de elección popular tales como la presidencia de la República, senadurías, diputaciones federales, gubernaturas o para ser ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

De hecho, en la reciente reforma al poder judicial las personas naturalizadas mexicanas volvimos a quedar fuera de la posibilidad de poder participar como candidatas.

En cuanto a cargos públicos en la administración federal que se ocupan por designación, se exige en 46 leyes la oriundez mexicana para casi setenta tipos de puestos diferentes. Esto evidencia que el reto por delante, para eliminar la discriminación legal sobre personas naturalizadas, es enorme.

La propia Constitución Federal, en su artículo 35, fracción II, establece que los ciudadanos tenemos el derecho a ser candidatos a cualquier cargo de elección popular, teniendo en cuenta las calidades que establezca la ley. Dichas “calidades” jamás podrán atentar contra el artículo 1° constitucional el cual prohíbe tajantemente cualquier tipo de discriminación, como lo es por el origen nacional.

Hace siglo y medio la población afroamericana de Estados Unidos no podía ser electa por su color de piel, pero lograron el derecho al sufragio pasivo y ya hasta han alcanzado la presidencia de la Nación con Barack Obama. En México, hace poco más de siete décadas, las mujeres tampoco eran elegibles. Su “pecado” consistía simplemente en no ser hombres. Afortunadamente, hoy en día ya también han llegado a ocupar hasta la Presidencia de la República, por medio de Claudia Sheinbaum.

Sin embargo, el pleno siglo XXI, las personas mexicanas que lo somos por elección, seguimos siendo inelegibles para muchos cargos de elección popular. ¿Cuál es el delito que cometimos para recibir dicho castigo? Simplemente, no haber nacido en México. Razón tan absurda como la del color de piel o el género.

Los mexicanos de corazón contamos con derecho al voto, pero no a ser votados. Es por ello necesario que, en la próxima reforma electoral federal, se logre el sufragio pasivo para todos los cargos de elección popular. Solo así dejará de haber mexicanos de primera y de segunda. No somos medio ciudadanos, por lo que merecemos nuestros derechos completos. Ya veremos si esta propuesta es tenida en cuenta o seguiremos sufriendo discriminación legal sobre nuestro derecho humano a la igualdad ante la ley.

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