La semana pasada el aspirante a la gubernatura, Rafael Marín Mollinedo, fue blanco de un reportaje publicado por Latinos, que deja en claro que la batalla interna por la gubernatura en 2027 ha comenzado.
En el Partido Verde también hubo rompimiento interno con la salida del regidor de Othón P. Blanco, Benjamín Vaca y su esposa, la diputada, Gabriel Mora Castillo.

Hace dos semanas nos preguntábamos en este mismo espacio si subiría el tono de la interna de Morena en Quintana Roo. La respuesta se ha hecho esperar sólo unos cuantos días: sí.
Durante la semana pasada el portal Latinus publicó un reportaje que da cuenta de una serie de propiedades que pertenecerían al titular de Aduanas de México, Rafael Marín Mollinedo, y quien es uno de los cuatro serios aspirantes a la gubernatura, junto al senador Eugenio “Gino” Segura y las alcaldesas Ana Paty Peralta y Estefanía Mercado, de Cancún y Playa del Carmen respectivamente.
En política nada es azaroso como tampoco lo es la aparición de esta noticia, que no ha hecho más que alimentar el conocimiento del aspirante: está comprobadísimo que las campañas negativas, sobre todo, cuando son demasiado falaces o inverosímiles, lo que hacen es aumentar el porcentaje de conocimiento, algo que es tan difícil de conseguir con notas de blancas historias de trayectoria profesional y labor social.
En este caso, será el propio político el que deberá contestar si las acusaciones son ciertas o, si corresponden al fruto de su actividad empresarial, que lleva más de 3 décadas en Quintana Roo.
Lo cierto es que la acción lleva una firma y no construye a la imagen del partido “guinda”, que ha venido lidiando con casos escabrosos de corrupción como los de Tabasco, con Adán Augusto a la cabeza, o los viajes de lujo o las incendiarias declaraciones de Gerardo Fernández Noroña. Se trata, ademas, de Marín Mollinedo, un elemento de vital importancia para la presienta de México, Claudia Sheinbaum, quien lo ha respaldado en su Mañanera y le ha confiado nada menos que las puertas de acceso al comercio mexicano en tiempos de Donald Trump.
Sin mediadores
Decíamos, parafraseando a Sun Tzu, en el clásico “El Arte de la Guerra” que «la mejor victoria es vencer sin combatir”. O al menos establecer una serie de reglas de combate para evitar una interna escabrosa que genere enconos y daño colateral, como en toda guerra; sin embargo, por ahora ni lo uno ni lo otro.
Hay una declaración de guerra como las que vivíamos en el PRI.
Mal haría el oficialismo en ejercer la censura o la proscripción como método de combate para esta interna que, se asoma, innecesaria ante la nula respuesta de la oposición que ha sido inutilizada como tal. Justamente la oposición sirve para eso, ejercer la oposición, algo que en Quintana Roo no se le ha permitido. Porque en los meses previos a las campañas, y en términos objetivos, quienes deberían entrar en el cuadrante de la disputa política, o ser “blanco” de los yerros del pasado, son los partidos sobrevivientes: PRI, PAN y Movimiento Ciudadano. No los propios militantes o representantes de Morena.
Pero en la praxis política local, sobre todo de los últimos dos años, el método de Morena en Quintana Roo ha sido una sumisión total que ha dejado a los líderes opositores, en algunos casos como el PAN, en ridículo.
Es decir, sin una sola voz de oposición, el combate es netamente interno y con daño a la propia casa, desde luego. Está más que visto que la teoría de la candidatura de unidad no existe. O no se ha trabajado o el cálculo ha sido bastante lejano a la realidad, lo cual, ha desencajado una guerra al estilo “periodicazo” del tricolor de antaño.
Divisiones verdes
En el mismo sentido, en el Partido Verde existe un conato de incendio grave con la salida del regidor en Othón P. Blanco, Benjamín Vaca, un abogado sumamente especializado, y su esposa, Gabriela Mora Castillo, quienes han decido una maniobra sumamente de riesgo: abandonar la bancada del Verde.
Todavía no se conoce el nuevo paradero de la pareja, lo que sí es cierto, es que podrían hacerle un daño importante al partido con el que obtuvieron sus espacios, si es que la salida no lleva a buen puerto; es decir, con un cordial apretón de manos. O al menos, nada nos debemos.
Para ello, el Partido Verde deberá poner en marcha un espacio de diálogo, en la cual, el objetivo no sea el aplastamiento sino la cordura a pocos mese de que arranquen las campañas.
Bajo este panorama, lo que queda en Morena es esperar en qué terreno caerá la próxima bomba porque, lejos de establecerse el terreno y forma de batalla, el primer golpe ha sido en el mismo pie.
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