Cancún, Quintana Roo.- Durante la audiencia de vista contra el exgobernador de Puebla, Mario Marín Torres, por el delito de tortura en perjuicio de la periodista Lydia Cacho, la defensa del imputado intentó invalidar el caudal probatorio que durante 21 años ha sostenido la acusación en su contra, solicitando una sentencia absolutoria y su inmediata libertad.
La representación legal de Marín Torres sostuvo que la Fiscalía General de la República carece de evidencias directas y construyó su caso sobre una teoría abstracta de autoría mediata, presumiendo culpabilidad únicamente por el cargo político de gobernador.
Entre los seis pilares probatorios esgrimidos, la abogada defensora alegó la ilicitud de las grabaciones telefónicas interceptadas por falta de orden judicial previa, la invalidez de dictámenes periciales no ratificados ante el juzgado y la existencia de amparos federales concedidos a coimputados que, afirmó, para luego añadir que constituyen cosa juzgada refleja en beneficio de su cliente.
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En contraste, la abogada Araceli Andrade, reiteró la petición para aplicar la pena máxima al exmandatario, acusándolo de instrumentalizar la estructura del poder público para infligir severos sufrimientos físicos y psicológicos a la periodista.
Durante la diligencia, Lydia Cacho encaró directamente a Marín Torres, acusándolo de haber ordenado su detención arbitraria y un brutal traslado de 20 horas desde Cancún hasta Puebla como castigo por publicar su libro Los demonios del Edén, investigación que expuso redes de pederastia y explotación sexual infantil.
La periodista exigió a la jueza la imposición de la pena máxima, así como la reparación integral del daño y una disculpa pública.




















