La historia de Mirna puede ser hoy la de cualquier empleado del sector turístico en Cancún. Lleva cuatro meses sin empleo en Cancún y contando. Actualmente vende comida para tener un ingreso y mantener a su hijo que estudia la preparatoria.
Cuenta con una década de experiencia en la hotelería de Cancún y por la baja ocupación, una de las más críticas en años, Mirna lleva casi cuatro meses sin encontrar trabajo, luego de que la empresa a la que ingresó en enero la diera de baja junto con otros supervisores.
Cambia de hotel para mejorar ingresos
Antes estuvo cinco años en un mismo hotel y decidió cambiar de empresa con la expectativa de mejorar su sueldo y obtener mayores prestaciones. Sin embargo, la oportunidad laboral duró poco, porque los recortes de personal alcanzaron a varios trabajadores de reciente contratación. Mientras que quienes tenían plaza permanente conservaron sus puestos.
Desde entonces ha recorrido hoteles y ferias de empleo en busca de una oportunidad, pero se ha encontrado con una competencia cada vez más difícil por las pocas vacantes disponibles.
Se mudaron a otros lugares
“En esos hoteles solamente nos comentan que hay dos o tres vacantes y van 50, 60 personas por esa plaza. Las ferias de empleo están súper llenas y pues no, no entras”, relató.
La situación, aseguró, no es exclusiva de ella. Otros compañeros que también perdieron su empleo atraviesan dificultades similares: Una de ellas tuvo que trasladarse a Guadalajara para aceptar una vacante como recepcionista con un sueldo mínimo; mientras que otro comenzó a vender donas y otros productos para obtener ingresos.
A buscar otras opciones
Ante la falta de oportunidades en el sector turístico, Mirna también empezó a vender comida por las mañanas, de lunes a sábado. Con lo que obtiene logra cubrir sus alimentos y los gastos de traslado. Pero sus ingresos resultan insuficientes para mantener sus compromisos económicos.
“Tengo parado mi Infonavit, tengo paradas mis cuentas, mis pagos. Voy agarrando de lo que voy sacando, pero no me alcanza para liquidar mis cuentas; no es como un trabajo bien”, explicó.
La falta de empleo la ha llevado a buscar alternativas fuera de la hotelería. Presentó su currículum para ingresar como elemento del GEAVIG -policías para atender la violencia- y también solicitó trabajo en una gasolinera. En el primer caso, ya comenzó el proceso de selección, que incluye pruebas psicométricas, evaluaciones físicas -correr y hacer sentadillas- y otros filtros.
Entre los requisitos pendientes se encuentran pruebas de polígrafo, entrevistas en el C-5 y la entrega de 21 archivos con documentación personal, que incluye información sobre su historial crediticio, domicilio y cuentas.
Aunque ya superó algunas etapas, la posibilidad de incorporarse a la corporación todavía es incierta. De acuerdo con lo que le han informado durante el proceso, la contratación puede tardar entre tres y cinco meses.
Para Mirna, ese periodo representa más tiempo sin un ingreso fijo. Por lo que deberá continuar con la venta de alimentos y aplazar algunos pagos mientras espera una oportunidad laboral.
Crisis turística
Esta caída en la actividad turística sólo fue similar a la época del Covid-19 (2020), al incremento de la inseguridad y violencia en México (2018) y a la gripe A H1N1 (2009) .
Tan sólo en septiembre pasado, la ocupación tocó fondo. En la zona hotelera, con 35 mil 585 habitaciones, llegó en promedio al 52% pero algunos estaban al 15%. En la zona centro con 6 mil 198 cuartos, el promedio fue del 25%.
En este mes de octubre, hasta el día 13, la ocupación promedio llegó al 58.8 % en la zona hotelera de Cancún y al 46.2% en el centro, de acuerdo con el reporte emitido por la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos y la zona continental de Isla Mujeres.
Actualmente, un total de dos mil 407 habitaciones están cerradas por remodelación o mantenimiento en Cancún y Puerto Morelos; y no hay cifras disponibles en la zona continental de Isla Mujeres.
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