{"id":309,"date":"2020-11-14T13:52:57","date_gmt":"2020-11-14T18:52:57","guid":{"rendered":"https:\/\/vertice.grupopiramide.com.mx\/?p=309"},"modified":"2020-11-14T13:52:57","modified_gmt":"2020-11-14T18:52:57","slug":"cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/","title":{"rendered":"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-310 aligncenter\" src=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg\" alt=\"\" width=\"407\" height=\"304\" srcset=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg 702w, https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor-600x449.jpg 600w, https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor-300x224.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 407px) 100vw, 407px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\">Por Jorge Antonio Villalobos<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 su secretaria para avisarle que unos polic\u00edas quer\u00edan hablar con \u00e9l, Eugenio recibi\u00f3 la noticia como si ya la conociera, como algo cotidiano. Es viernes, seis de la tarde. Lupita, en la puerta, esper\u00f3 medio minuto la respuesta de su jefe. \u00c9l segu\u00eda absorto en la computadora hasta que, con un gesto sonriente, indic\u00f3 a Lupita que los hiciera pasar. Los tacones altos de su asistente dejaron un camino sonoro que se desvanec\u00eda por el corredor. De regreso, el taconeo creciente indic\u00f3 la llegada a su privado. El sonido se detuvo y Eugenio escuch\u00f3: <em>pasen, es la puerta derecha<\/em>. No apart\u00f3 la vista de su trabajo hasta que se levant\u00f3 de la silla para saludar y ofrecer asiento a los visitantes. Los oficiales se presentaron como el agente L\u00f3pez y el comandante Guti\u00e9rrez y despu\u00e9s de un protocolo para justificar su presencia pero sin exponer el verdadero motivo de la investigaci\u00f3n, el comandante Guti\u00e9rrez comenz\u00f3 el interrogatorio. <em>Bueno licenciado, entrando en materia, \u00bfconoce usted a Mar\u00eda de Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Garc\u00eda? <\/em>Eugenio contest\u00f3 todas las preguntas con la seguridad de siempre, sin extra\u00f1arse, sin mostrar inter\u00e9s, pero con las respuestas claras del que dice la verdad. Explic\u00f3 al comandante que era su cliente, que llevaba el divorcio de la se\u00f1ora Gonz\u00e1lez. <em>Lupita, me trae el expediente quince veinticinco del dos mil diez del primero familiar, por favor. <\/em>En el expediente se encontraba la ratificaci\u00f3n de todas sus respuestas y todo lo que \u00e9l podr\u00eda saber de Mari Chuy: treinta y dos a\u00f1os, sin hijos y casada con un monstruo.<\/p>\n<p>Pero d\u00e9jeme decirle comandante, que si el ingeniero Mart\u00ednez pretende acusar a mi cliente de robo o abuso de confianza o lo que resulte, la querella no va a proceder, mi cliente se llev\u00f3 las cosas con autorizaci\u00f3n judicial. En el auto de admisi\u00f3n de la demanda la juez acord\u00f3 como medida provisional que mi cliente depositara sus cosas en casa de su mam\u00e1 y por lo que respecta al carro, aunque est\u00e9 a nombre del hijo de su esposo, lo vamos a pelear como parte de la pensi\u00f3n alimenticia y el ministerio p\u00fablico no tendr\u00e1 elementos para ejercitar acci\u00f3n penal contra mi cliente, porque la juez en estos d\u00edas va a se\u00f1alarlo como garant\u00eda, puesto que ya acreditamos que el hijo est\u00e1 como presta nombres&#8230;\u00a0 y lo s\u00e9 porque yo personalmente habl\u00e9 con la licenciada, afirm\u00f3. Los judiciales se miraron con desconcierto e ignoraban todo.<\/p>\n<p>Lupita, fiel a su virtud, desde su escritorio pon\u00eda atenci\u00f3n al di\u00e1logo. Visualiz\u00f3 a Eugenio en su papel. Ten\u00eda confianza en que el licenciado iba a defender a toda costa a aquella v\u00edctima de ese machista golpeador, como ella lo imaginaba, pues un d\u00eda Mari Chuy confes\u00f3 a Lupita, mientras esperaba al abogado, que su esposo la golpe\u00f3 varias veces. Pobre mujer, pens\u00f3. Ten\u00eda fe en Eugenio, no hab\u00eda de qu\u00e9 preocuparse, Eugenio podr\u00e1 ayudar a Mari Chuy, incluso aunque fuera culpable, aunque tuvieran pruebas, Eugenio har\u00e1 justicia.<\/p>\n<p>El agente L\u00f3pez mir\u00f3 al comandante como para desbaratar todo aquel mal entendido pero el comandante con los ojos le pidi\u00f3 silencio, de lo cual Eugenio pudo percatarse. \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que vio a la se\u00f1ora mi lic? Lupita, \u00bfcu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que vino la se\u00f1ora Gonz\u00e1lez? El mi\u00e9rcoles licenciado&#8230; vino a firmar unos papeles. Eugenio hizo un gesto como si todo fuera obvio. El mi\u00e9rcoles, cierto, continu\u00f3 \u00e9l, incluso yo la llev\u00e9 a casa de su mam\u00e1, porque ahorita no quiero que use el coche, no vaya a ser que el ingeniero lo haya reportado robado y se lo detengan. Los judiciales estuvieron conformes con el hecho de que Eugenio hab\u00eda dejado a Mari Chuy en su casa a las diez de la noche, que platicaron en la oficina, m\u00e1s o menos, dos horas antes de que la dejara; que la mam\u00e1 estaba de vacaciones y Mari Chuy estar\u00eda sola toda esta semana. Adem\u00e1s, el licenciado era un hombre directo, no se anda con chingaderas, pensaba el comandante, es un buen abogado, derecho, lo cual en parte era verdad y un punto a favor de Eugenio. Consider\u00f3 oportuno poner al licenciado al tanto de todo, pues incluso podr\u00eda ayudarlos. Explic\u00f3 la raz\u00f3n de la visita y Eugenio respir\u00f3 profundo, unos segundos m\u00e1s tarde fue hacia la puerta para cerrarla. Lupita no pudo seguir escuchando y consider\u00f3 como una falta de confianza que Eugenio cerrara la puerta, pues ella era la bit\u00e1cora de todo cuanto acontec\u00eda en la oficina, circunstancia a la que el mismo Eugenio hab\u00eda dado pie. No puede ser comandante&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 mi lic? Porque yo voy a verla hoy, en su casa, a las siete. \u00bfPara qu\u00e9? \u00a1Por favor comandante! \u00bfC\u00f3mo cree usted que la se\u00f1ora Gonz\u00e1lez paga mis honorarios si no tiene en d\u00f3nde caerse muerta? El agente L\u00f3pez ri\u00f3 hasta que Eugenio y el comandante lo callaron con la mirada. Perd\u00f3n&#8230; es que&#8230; Con sus manos el agente describi\u00f3 el exquisito cuerpo de Mari Chuy. Los otros dos hombres lo observaron severamente, se encogi\u00f3 de hombros y hubo un poco de silencio, mismo que aprovech\u00f3 Eugenio para invitar un cigarro a los oficiales. Los tres fumaron, buscando ordenar las ideas. Bueno mi lic, pos nosotros nos retiramos, gracias por su ayuda y, pos ust\u00e9 sabe, lo vamos a seguir molestando para la integraci\u00f3n de la averiguaci\u00f3n previa. Le dejaron un citatorio para presentarse a declarar ante el agente del ministerio p\u00fablico, papel al que Eugenio no prest\u00f3 atenci\u00f3n. Mientras los oficiales se retiraban, qued\u00f3 absorto por un momento y ya una vez solo volvi\u00f3 su atenci\u00f3n a la computadora.<\/p>\n<p>El taconeo creciente anunciaba a Eugenio que Lupita volv\u00eda. \u00bfC\u00f3mo te sientes? Pregunt\u00f3 ella. Pues mal, un cliente menos y poco trabajo. Si no me confirman la operaci\u00f3n de la maquiladora voy a tener que cerrar el despacho, con lo de la universidad no es suficiente. \u00c9l se apart\u00f3 del escritorio, deslizando hacia atr\u00e1s la silla cuyas peque\u00f1as ruedas rechinaban un poco y en la que estaba sentado. Este movimiento y el espacio entre el escritorio y \u00e9l eran la invitaci\u00f3n para que Lupita se sentara en sus piernas, como acostumbraban al quedarse solos. \u00bfY nosotros? \u00bfSi cierras la oficina que va a pasar con nosotros? Dije la oficina, no lo nuestro. Por el momento debo concentrarme en la maquiladora, si esa operaci\u00f3n se logra cerraremos esta pocilga para abrir otra mejor.<\/p>\n<p>Lupita ten\u00eda dos a\u00f1os trabajando para Eugenio y termin\u00f3 por darse cuenta que asegurar su futuro significaba compartir su vida con un hombre que estuviera mejor preparado para solventar ese futuro. No era una mujer ambiciosa, deseaba vivir bien pero con el menor esfuerzo. Buscar un marido no ser\u00eda dif\u00edcil, puesto que era una mujer atractiva, pero atenderlo s\u00ed, criar hijos m\u00e1s. No pide mucho de la vida, nada m\u00e1s tranquilidad sin hijos, no quiere seguir cargando con bocas que alimentar como ya hizo: un padre alcoh\u00f3lico, dos hermanos siempre en problemas de pandillas y una madre m\u00e1rtir que no pod\u00eda mantener a sus tres hombres. Lupita debi\u00f3 comenzar a trabajar desde los diecis\u00e9is a\u00f1os, durante ese tiempo, antes de mudarse de ciudad y comenzar a laborar con Eugenio, aprendi\u00f3 que una mujer pobre y sola no puede llegar lejos. No ten\u00eda una familia que la ayudara, por el contrario, si ella sabe lo que es tener un ojo morado o un labio abierto e hinchado \u2014lo que la hizo comprender bien a Mari Chuy\u2014 es por sus hermanos o su padre. Pero, \u00bfsabes?, gracias a mi madre soy lo que soy, le hab\u00eda dicho a Eugenio en una ocasi\u00f3n, yo no quise ser como ella, sumisa, est\u00fapidamente sumisa hasta convertirme en un trapo. Cuando solicit\u00f3 el trabajo hab\u00eda reci\u00e9n llegado a la ciudad, totalmente segura de que sin la carga de su familia todo habr\u00eda de ser m\u00e1s sencillo, empero, no fue lo que esperaba. Estaba tranquila, no hab\u00eda gritos, no hab\u00eda que limpiar el escusado despu\u00e9s de que su padre vomitara y llevarlo a la cama, pero el dinero no era suficiente. En casa, su madre tambi\u00e9n trabajaba y por muy poco que fuera, dos pesos siempre ser\u00e1n m\u00e1s que uno. Por eso, aquella tarde en que Eugenio por primera vez hizo para atr\u00e1s la silla y le dijo ven, entendi\u00f3 perfectamente, ya que en varios de sus empleos anteriores hubo de tolerar manoseos y hasta una vez chup\u00f3 un miembro para conservar el trabajo en una f\u00e1brica; y supo que lo mejor ser\u00eda dejarse llevar, ganarse a Eugenio para que la relaci\u00f3n fuera sin hostigamiento, por el contrario, placentera y no una obligaci\u00f3n laboral; por eso fue a sentarse sobre sus piernas y lo bes\u00f3, como si hubiera estado esperando ese ven desde el primer minuto que lleg\u00f3 a la oficina. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os est\u00e1 enamorada de Eugenio y su actual preocupaci\u00f3n es que Eugenio se canse de ella.<\/p>\n<p>Ella se incorpor\u00f3 para levantar su falda, ahora no, se\u00f1al\u00f3 Eugenio. \u00a1Claro! Al cliente lo que pida y a la empleada cuando t\u00fa lo pidas, increp\u00f3 Lupita. La mir\u00f3, no es eso, t\u00fa no eres nada m\u00e1s una empleada y lo sabes. Y, efectivamente, lo sab\u00eda, no era una simple empleada. La relaci\u00f3n entre ellos es paterno filial y er\u00f3tica. \u00c9l tiene cuarenta y tres a\u00f1os, ella veinticuatro. Cuando est\u00e1n solos la relaci\u00f3n es de hombre a mujer, ante los dem\u00e1s la relaci\u00f3n es de padre a hija y se hablan de usted: \u00e9l siempre la corrige, siempre establece el c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde, a los que ella paciente atiende y obedece, con fidelidad de parentesco y no laboral, pues el car\u00e1cter y paciencia de Lupita hab\u00edan sido previamente entrenados en casa, por lo que hasta cuando Eugenio est\u00e1 de mal humor y levanta la voz, ella lo observa maravillada porque, a pesar de su estado de \u00e1nimo, es todo un caballero que siempre pide las cosas por favor. Gracias a \u00e9l, ella tiene un modo modesto de vivir pero sin carencias: departamento de inter\u00e9s social, veh\u00edculo austero pero nuevo, seguro de gastos m\u00e9dicos, tel\u00e9fono celular y ropa suficiente, en especial ropa interior. Se miraron por un buen rato y \u00e9l comenz\u00f3 a tocarla nuevamente. Entendi\u00f3 que deb\u00eda amarla antes de regresar a casa, pues era la forma de asegurarle que su relaci\u00f3n en ning\u00fan momento ha corrido peligro por Mari Chuy ni lo correr\u00e1 por alguna otra mujer que se l\u00ede con \u00e9l. Por un instante, mientras \u00e9l desabrocha la blusa de Lupita, a ella le viene a la mente la imagen de Mari Chuy haciendo el amor con Eugenio. Lo abraza y abre los ojos para que la imagen desaparezca pero en esos precisos segundos en que sus ojos se encuentran con los de \u00e9l, se pregunta d\u00f3nde estar\u00e1 ella, por qu\u00e9 desapareci\u00f3 o por qu\u00e9 huy\u00f3, no alcanz\u00f3 a escuchar todo. La posibilidad de que estuviera muerta la paraliz\u00f3 por un instante, su marido es capaz de todo. \u00bfEn qu\u00e9 piensas? En nada, respondi\u00f3 ella y lo bes\u00f3 nuevamente. Todo va a estar bien, tranquil\u00edzate, dice Eugenio al tiempo que ella lo besa. Sus movimientos roban de la silla un ligero rechinido.<\/p>\n<p>Eugenio supo que Lupita ment\u00eda, que pensaba en Mari Chuy y eso hizo que \u00e9l tambi\u00e9n la recordara. No era la primera vez que una cliente le pagaba con su cuerpo, empero, era la primera vez que su cliente era realmente hermosa. Cuando la vio desnuda descubri\u00f3 a una mujer que puede manipular la voluntad de un hombre d\u00e9bil de car\u00e1cter. Lupita no quer\u00eda tener hijos por estar cansada de ser responsable de otras personas, Mari Chuy no quiso tener hijos por no perder la firmeza de sus senos, vientre y gl\u00fateos. Eugenio se aferra a Lupita pensando en Mari Chuy pero no en el cuerpo de Mari Chuy, sino en lo injusto que la vida ha sido con Lupita. Mari Chuy era una mujer blanca, de pelo casta\u00f1o y de facciones finas, piernas y nalgas fuertes, senos grandes con pezones peque\u00f1os, rosados; Lupita era morena, de pelo quebrado y negro, sus piernas tienen la forma propia de la juventud pero cuando lleguen a la edad de Mari Chuy la perder\u00e1n; sus senos son medianos, de pezones grandes y oscuros. Lupita es bonita pero Mari Chuy bella, totalmente bella, y tan solo esa diferencia f\u00edsica hablaba de la biograf\u00eda y estrato social de cada una de las dos mujeres. Esa es la raz\u00f3n por la cual Eugenio se aferra a Lupita, la abraza y besa, porque es una ni\u00f1a que lleg\u00f3 a \u00e9l para ser protegida y al mismo tiempo porque la vida de Lupita es un reflejo de la vida de Eugenio. Cuando termin\u00f3 la universidad era consciente de que en su carrera habr\u00eda ocasiones en las que su \u00e9tica deber\u00eda ser flexible pero en el fondo cre\u00eda que llegar a ser un abogado respetable con una posici\u00f3n econ\u00f3mica envidiable era consecuencia de estudio y trabajo. Quince a\u00f1os despu\u00e9s de trabajar ardua y constantemente, de una maestr\u00eda y de asistir a congresos y conferencias, de ser profesor universitario y un tanto investigador, es consciente que adem\u00e1s de eso es preciso tener poder. Est\u00e1 decepcionado de s\u00ed mismo, no por no haber logrado lo que quer\u00eda, sino por haber cre\u00eddo, por entregarse a un simple y pueril sue\u00f1o. Para tener clientes importantes hay que ser importante, de nada sirve ser responsable y profesional. Todos estos a\u00f1os \u00e9l se hab\u00eda enfocado en ser sumamente meticuloso y t\u00e9cnico en sus casos, en sus asesor\u00edas, en sus clases, lo cual le ha valido el reconocimiento de jueces y magistrados, alumnos y colegas, pero se ha dado cuenta que todos ellos, los que lo admiran, pertenecen al grupo de los que obedecen, como Lupita, y no al grupo al que \u00e9l quisiera pertenecer, de los que mandan, de los que llevan las riendas de lo que acontece en la vida de los dem\u00e1s. Est\u00e1 cansado de que en toda negociaci\u00f3n, en todo juicio, al final el problema se resuelva no conforme a la ley, no conforme al estudio planteado para fundar y presentar el caso, \u00a1ni siquiera conforme al sentido com\u00fan!, sino como lo quiera el que puede mandar. Una persona con poder no tiene que esforzarse mucho para lograr lo que quiere, lo que le conviene y as\u00ed la experiencia se lo ha escupido en la cara. No es que \u00e9l no quiera esforzarse, simplemente quiere dejar de agachar la cabeza y aceptar, tener que resignarse como sin\u00f3nimo de impotencia y humillaci\u00f3n ante abogados que escriben con faltas de ortograf\u00eda pero que con una simple llamada telef\u00f3nica ganan un juicio. En una ocasi\u00f3n en la Junta Local de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje, un secretario proyectista le dijo: lic, le tengo dos proyectos de resoluci\u00f3n, uno es gratis y el otro no, Eugenio sigui\u00f3 el juego, a sabiendas de que el gratuito le era desfavorable, \u00bfcu\u00e1nto cuesta el m\u00edo?, pregunt\u00f3. Meses despu\u00e9s se enter\u00f3 que en un caso parecido otro abogado pag\u00f3 dos veces menos. Eugenio invit\u00f3 al proyectista a un bar y al calor de los tragos fue directo y lo increp\u00f3: bueno cabr\u00f3n, ahora dime, \u00bfpor qu\u00e9 chingados a m\u00ed me cobras una cosa y al pinche Guti\u00e9rrez menos?, \u00a1no mames! El secretario lo mir\u00f3 tranquilamente, pues f\u00e1cil g\u00fcey, tu cliente no puede hacer que me corran, los de Guti\u00e9rrez s\u00ed, as\u00ed que a ellos nada m\u00e1s les pedimos lo que quieran dar, una propinita, no me voy a pelear con ellos, ponte en mi lugar, tengo familia, y lo que dan es en consideraci\u00f3n a que los trato bien; adem\u00e1s \u00bfa ti qu\u00e9?, tu cliente, pos que pague, si no quiere, pues para eso hay resoluciones gratis, ya despu\u00e9s que se vaya a presentar su amparo. Luego el secretario puso su mano sobre el hombro de Eugenio, como para revelarle una verdad guardada secretamente por siglos: \u00a1y lo que borracho dije, borracho lo sostengo!, y estall\u00f3 en carcajadas. Su burla qued\u00f3 grabada en la memoria de Eugenio, fue la manera de decirle que m\u00e1s que un abogado era un ni\u00f1o que no pod\u00eda ver lo que es evidente para los adultos. Eso realmente le molestaba: encontrar, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, esa l\u00ednea conocida por todos, que divide el mundo de los que tienen que acatar, obedecer, del mundo de los que ordenan. Y fue precisamente ese caso laboral el primer intento de Eugenio de cruzar el vano hacia el otro lado, mismo que fue un fracaso total. Si bien obtuvo una resoluci\u00f3n favorable, cuando exigi\u00f3 el pago de honorarios a su cliente, este sorprendido lo recrimin\u00f3: \u00bfy por qu\u00e9 voy a pagarle licenciado si usted no hizo nada? La resoluci\u00f3n la ganamos porque la pagu\u00e9, no por usted. Era un est\u00fapido, s\u00ed, el abogado Eugenio Hern\u00e1ndez Sep\u00falveda no era m\u00e1s que un est\u00fapido, \u00a1hab\u00eda roto sus principios y para nada! Pudo haber ganado el amparo pero pens\u00f3 que una resoluci\u00f3n r\u00e1pida har\u00eda ganarse la confianza de su cliente. Fue lo contrario y ese cliente jam\u00e1s volvi\u00f3 a su oficina. Desde ese momento busc\u00f3 una segunda oportunidad pero ahora ya no confiar\u00eda en ning\u00fan funcionario ni en el cliente, deber\u00eda pasar de una vez por todas al otro lado o terminar\u00eda como muchos de los profesores de la universidad: con una pensi\u00f3n miserable, un despacho mediocre pero eso s\u00ed, con reconocimientos y posiblemente hasta un aula con su nombre. Por eso el caso de la maquiladora era sumamente importante.<\/p>\n<p>Lupita le acaricia el pelo mientras \u00e9l besa sus senos y en su mente se fijan los pechos de Mari Chuy. Por momentos siente l\u00e1stima por Lupita y la abraza tiernamente, en otros momentos le excita el hecho de estar con ella, de haber estado con Mari Chuy, de que regresar\u00e1 a casa y lo har\u00e1 tambi\u00e9n con su esposa. La sensaci\u00f3n de poder lo invade y lo excita y al mismo tiempo se compadece de Lupita porque no quiere aceptar que se compadece de s\u00ed mismo. \u00bfMe amas? Pregunta Lupita con su voz suave y \u00e9l le responde que s\u00ed, que siempre estar\u00e1n juntos. Y de hecho \u00e9l la necesita, ella es lo que la madre de Lupita fue para ella misma: el detonador de lo que no quiere ser. Te amo, te amo, dice y el rechinido de la silla crece en el privado. Piensa en Mari Chuy y levanta su rostro para ver los senos de Lupita y se entusiasma con la idea de que tendr\u00e1 siempre a Lupita, a su mujer y otras como Mari Chuy.<\/p>\n<p>Conoci\u00f3 a Mari Chuy por su marido, el ingeniero Mart\u00ednez, con quien se entrevist\u00f3 primeramente gracias al arquitecto Guzm\u00e1n, cliente de Eugenio y amigo de Mart\u00ednez. El primer encuentro fue en las oficinas del arquitecto. Guzm\u00e1n hab\u00eda llamado a Eugenio para decirle que ten\u00eda un caso muy delicado, de un amigo, a quien quer\u00eda que \u00e9l lo asesorara. La historia era la de siempre: el ingeniero Mart\u00ednez era un cincuent\u00f3n, viudo y rico, de una familia de abolengo en el Estado, que conoci\u00f3 a Mari Chuy en un restaurante bar de lujo. Pero todos le dijimos que no se casara, que nada m\u00e1s le pusiera casa pero ya ve licenciado, verga parada no cree en dios y este pendejo la hizo su mujer y \u00a1hasta por la iglesia!, dec\u00eda ceremoniosamente Guzm\u00e1n, \u00bfc\u00f3mo fuiste a meterla a tu casa cabr\u00f3n? Mira con lo que te paga la muy perra. Ya, ya, ya&#8230; dec\u00eda Mart\u00ednez compungido. Eugenio lleg\u00f3 a ver alguna vez las fotos de la boda en una revista de sociales de la ciudad y en la bella sonrisa de Mari Chuy se ve\u00eda la futura tragedia: adulterio. Empero, el ingeniero habr\u00eda tolerado todas las aventuras de Mari Chuy, \u00e9l tambi\u00e9n las ten\u00eda, quiso una esposa de sociedad, guapa y joven, para seguir en el rol de los matrimonios de revista. Mari Chuy era hija de un comerciante venido a menos y ya fallecido pero tambi\u00e9n de una familia de abolengo. Pudo haberle perdonado todo y seguir consintiendo sus gastos y caprichos, pagar algunas deudas familiares, pero no le perdonar\u00e1 nunca que se metiera con su propio hijo. Cu\u00e9ntale, dec\u00eda Guzm\u00e1n, cu\u00e9ntale, Eugenio es de mi total confianza. Mart\u00ednez dirigi\u00f3 su vista a uno de los muros y lastimosamente dijo: un d\u00eda llegu\u00e9 a la casa y al entrar a la sala, mi hijo estaba sentado en el sof\u00e1 mientras ella se lo estaba chupando. Para Eugenio el detalle de la felaci\u00f3n era un elemento accidental del adulterio pero normal de la t\u00edpica historia, que el hijo de Mart\u00ednez fuera muy atractivo tambi\u00e9n era accidental; pero lo que no era parte de la t\u00edpica historia fue que el marido enga\u00f1ado no quisiera el divorcio. Mire licenciado, quiero que me ayude&#8230; que me ayude&#8230; volvi\u00f3 el rostro y mir\u00f3 a Eugenio a los ojos con un odio franco: quiero que maten a esa hija de la chingada. \u00a1Ya ve! \u00a1Ya ve!, interrumpi\u00f3 Guzm\u00e1n, \u00a1ya ve licenciado! \u00a1Con qu\u00e9 pendejadas anda este bruto! Ases\u00f3relo para que se le quiten esas ideas de la cabeza.<\/p>\n<p>\u00bfDe veras me amas? S\u00ed, te amo, te amo. Eugenio anhelaba que Lupita fuera como Mari Chuy, no f\u00edsicamente, sino que tuviera su personalidad, su seguridad y malicia para hacer las cosas que quiere tan solo por desearlas. Lupita se hab\u00eda entregado a Eugenio por necesidad, Mari Chuy porque as\u00ed lo quiso, si bien porque pens\u00f3 que le conven\u00eda, Mari Chuy no era de las mujeres que hace algo sin quererlo. Esa diferencia entre una y la otra era esa l\u00ednea que separa a los que obedecen de los que mandan. Lupita es sumisa con Eugenio, lo hace cuantas veces y donde \u00e9l se lo pida pero es callada, su cuerpo delata el orgasmo mediante una aceleraci\u00f3n fr\u00e1gil de movimientos, de su respiraci\u00f3n y de un gemido muy t\u00edmido que da la impresi\u00f3n de un suspiro, mientras abraza fuertemente a Eugenio, todo como si tuviera miedo de que alguien los descubra, siempre con los ojos cerrados. Mari Chuy gime abiertamente, toma las manos de Eugenio y las lleva a sus pechos o a sus gl\u00fateos, pide lo que quiere sin palabras, con sus movimientos; lo prende del cabello y lleva su cabeza al cuello o a cualquier parte donde ella quiere ser besada y lo aprieta y lo balancea con sus piernas y gime y gime, no importa si est\u00e1n en su casa, en un motel o en la oficina de Eugenio, gime como si le dijera al mundo: \u00a1soy libre y hago lo que quiero! Pero lo que m\u00e1s le fascinaba a Eugenio es que a ella le gustaba ver, abr\u00eda los ojos para verlo todo al amparo de una luz tenue o total.<\/p>\n<p>Eugenio tuvo ante s\u00ed la oportunidad que hab\u00eda esperado y con una perorata de la justicia convenci\u00f3 al ingeniero Mart\u00ednez de que lo justo era que Mari Chuy pagara por lo que hizo, que sufriera como ella los hab\u00eda hecho sufrir a \u00e9l y a su hijo pero que muerta no sufrir\u00eda. Mart\u00ednez miraba el suelo y con una ira palpable dijo sin levantar la voz: No me ha dicho usted c\u00f3mo me va a ayudar. Luego solt\u00f3 un grito extendiendo sus antebrazos y los dedos como si apretara algo en el aire: \u00a1Quiero que esa hija de la chingada pague! Eugenio lo mir\u00f3 dando a entender que esperar\u00eda a que se tranquilizara, era un ritual que como abogado hab\u00eda aprendido para crear una atm\u00f3sfera de solemnidad en la cual siempre dice la estrategia. Mart\u00ednez recuper\u00f3 el color despu\u00e9s de que su rostro estuviera totalmente inyectado de sangre y ve\u00eda a Eugenio dubitativamente. Met\u00e1mosla a la c\u00e1rcel, dijo. Los ojos de Guzm\u00e1n brillaron ante una respuesta que no implicaba la muerte de alguien: \u00a1lo ves compadre! Este licenciado es un genio. Meter a la c\u00e1rcel a Mari Chuy la har\u00eda sufrir, har\u00eda sufrir a su familia.<\/p>\n<p>Para que Mari Chuy conociera a Eugenio, quien ya desde ese momento tambi\u00e9n plane\u00f3 las cosas de manera que pudiera acostarse con ella, el ingeniero Mart\u00ednez le pedir\u00eda el divorcio y le dar\u00eda la tarjeta de Eugenio para que ella arreglara lo del convenio. Confiados de que Mari Chuy pedir\u00eda una jugosa pensi\u00f3n alimenticia y quedarse con el auto de lujo que le compr\u00f3 el ingeniero, pero a nombre de su hijo, as\u00ed como con todas las joyas, el ingeniero se negar\u00eda a firmar ese convenio, tal y como sucedi\u00f3 despu\u00e9s de algunas reuniones que tuvieron en la oficina de Eugenio y en las que, para dar dramatismo, el ingeniero le grit\u00f3 vendido a Eugenio. \u00bfY ahora que no va a firmar qu\u00e9 Eugenio?, Mari Chuy desde un inicio lo tute\u00f3 y confiaba en \u00e9l por haber enfrentado a Mart\u00ednez; pues si su marido no firma le puedo recomendar un abogado para que le lleve un divorcio necesario. \u00a1Ah! \u00bfEs que no me vas a ayudar? Yo no ayudo se\u00f1ora, yo llevo juicios y cobro por ellos. Ay Eugenito, por tus honorarios ni te preocupes, hasta me vas a salir debiendo. Para ganarse m\u00e1s la confianza de Mari Chuy, Eugenio le dijo que necesitaba pruebas, es necesario que lo provoques para que te pegue. Mari Chuy sigui\u00f3 las instrucciones y unos d\u00edas despu\u00e9s hizo un gran esc\u00e1ndalo en casa del ingeniero y llam\u00f3 a la polic\u00eda para pedir ayuda como v\u00edctima de violencia dom\u00e9stica y aunque no hubo golpes, el ingeniero es un hombre de paz y nunca ha golpeado a nadie, Eugenio convenci\u00f3 a Mari Chuy que el reporte policial ser\u00eda prueba suficiente. Mari Chuy minti\u00f3 a Lupita para dar m\u00e1s coherencia a su papel. El mi\u00e9rcoles de esta semana, el d\u00eda que Mari Chuy estuvo con Eugenio y que \u00e9l la llev\u00f3 a casa de su mam\u00e1, al mediod\u00eda, una persona de confianza del ingeniero hizo varios disparos en la casa, precisamente en la alcoba matrimonial, y, posteriormente, le entreg\u00f3 el arma a Eugenio. Ese mi\u00e9rcoles ser\u00eda la \u00faltima vez que Eugenio har\u00eda el amor con Mari Chuy y realmente la iba a extra\u00f1ar. \u00bfPuedo usar tu ba\u00f1o? Claro, dijo ella mientras fue a preparar algo de tomar. Eugenio sac\u00f3 el arma de su portafolio se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o y ocult\u00f3 la pistola, envuelta en una bolsa de pl\u00e1stico, en el tanque del escusado. Ella regres\u00f3 con dos vasos de jugo con vodka. Es necesario que te lleves el coche de la ciudad por unos d\u00edas, hasta que termine el amparo. El viernes, s\u00ed el viernes a las siete lo tendr\u00e9 listo para que lo firmes, nos vemos aqu\u00ed en tu casa&#8230; y hasta ese d\u00eda no regreses y ya para el lunes podr\u00e1s usar el coche, una vez que me den la suspensi\u00f3n en el juzgado. Mari Chuy beb\u00eda mientras escuchaba a Eugenio. Cobr\u00f3 muy bien sus honorarios, una cantidad de seis d\u00edgitos, suficiente para invertir en una nueva oficina, dejar la universidad y dedicarse a relacionarse con nuevos clientes. El ingeniero Mart\u00ednez pagar\u00e1 la mitad cuando Mari Chuy sea detenida y el resto cuando la sentencien. No se preocupe ingeniero, usted buscar\u00e1 al licenciado Jim\u00e9nez, es amigo m\u00edo, yo lo pondr\u00e9 al tanto&#8230; \u00e9l tiene influencias y creo que m\u00ednimo unos diez a\u00f1os le dar\u00e1n por tentativa de homicidio calificado y mire ingeniero, a una mujer bella hombres ricos y maduros como usted pueden perdonarle que sea de cascos ligeros pero \u00bfqui\u00e9n mete a su casa a una loca asesina? Nadie la va a ayudar, est\u00e9 seguro de eso&#8230;<\/p>\n<p>El rechinido de la silla va en aumento y Lupita con su respiraci\u00f3n anuncia que est\u00e1 por terminar. \u00c9l le aprieta las nalgas al tiempo que eyacula. Suena el celular de Eugenio que est\u00e1 sobre el escritorio. Lo contesta despu\u00e9s de que ha sonado varias veces. \u00bfLicenciado Hern\u00e1ndez? \u00a1Ay licenciado! Habla la mam\u00e1 de Mari Chuy, me llam\u00f3 mija y me dice que unos polic\u00edas la detuvieron pero no tra\u00eda el coche, \u00a1ay licenciado! Yo ando fuera pero de inmediato me regreso, \u00bfma\u00f1ana lo puedo&#8230; Eugenio dice oquei y cuelga. Est\u00e1 sudado y sobre sus hombros est\u00e1 la ahora calmada respiraci\u00f3n de Lupita cuya cabeza reposa sobre el cuello de \u00e9l. \u00bfEra tu mujer? No, no, le responde, la toma del rostro y le da un beso peque\u00f1o sobre la frente, eran los de la maquiladora, quieren hablar conmigo el lunes&#8230; ya ves, todo va a salir bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">****<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><a href=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/villalobos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-317 alignleft\" src=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/villalobos.jpg\" alt=\"\" width=\"93\" height=\"122\" srcset=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/villalobos.jpg 390w, https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/villalobos-300x397.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 93px) 100vw, 93px\" \/><\/a><strong>Jorge Antonio Villalobos<\/strong> (M\u00e9xico , D. F., 1972). Abogado y escritor. Ha obtenido las siguientes becas: la Salvador Novo del Centro Mexicano de Escritores (1991-1992)]; la del INBA y el Colegio de M\u00e9xico (1994-1995); y la de J\u00f3venes Creadores en poes\u00eda del FONCA de Aguascalientes (2000-2001). Ha publicado en revistas como TROPO a la u\u00f1a.<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Jorge Antonio Villalobos &nbsp; Cuando lleg\u00f3 su secretaria para avisarle que unos polic\u00edas quer\u00edan hablar con \u00e9l, Eugenio recibi\u00f3 la noticia como si &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":310,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-309","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento","latest_post"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.2 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos - V\u00e9rtice<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos - V\u00e9rtice\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; Por Jorge Antonio Villalobos &nbsp; Cuando lleg\u00f3 su secretaria para avisarle que unos polic\u00edas quer\u00edan hablar con \u00e9l, Eugenio recibi\u00f3 la noticia como si &hellip;\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"V\u00e9rtice\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/PiramideQuintanaRoo\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2020-11-14T18:52:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"702\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"525\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@PiramideQroo\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@PiramideQroo\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"26 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/54e0b03828409b9da5378836243ccc0c\"},\"headline\":\"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos\",\"datePublished\":\"2020-11-14T18:52:57+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/\"},\"wordCount\":5111,\"commentCount\":2,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/umbral-del-dolor.jpg\",\"articleSection\":[\"Cuento\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/\",\"name\":\"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos - V\u00e9rtice\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/umbral-del-dolor.jpg\",\"datePublished\":\"2020-11-14T18:52:57+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/umbral-del-dolor.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/11\\\/umbral-del-dolor.jpg\",\"width\":702,\"height\":525},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/literatura\\\/cuento\\\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/\",\"name\":\"V\u00e9rtice\",\"description\":\"Letras de Grupo Pir\u00e1mide\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#organization\",\"name\":\"Grupo Pir\u00e1mide\",\"url\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/01\\\/black_logo_piramide.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2021\\\/01\\\/black_logo_piramide.jpg\",\"width\":834,\"height\":834,\"caption\":\"Grupo Pir\u00e1mide\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/PiramideQuintanaRoo\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/PiramideQroo\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/54e0b03828409b9da5378836243ccc0c\",\"name\":\"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/cb73f752229f7f01794c28dfa68b47952f79fd486702d81ddd3a12e9d2e52fc4?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/cb73f752229f7f01794c28dfa68b47952f79fd486702d81ddd3a12e9d2e52fc4?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/cb73f752229f7f01794c28dfa68b47952f79fd486702d81ddd3a12e9d2e52fc4?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/grupopiramide.com.mx\\\/vertice\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos - V\u00e9rtice","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos - V\u00e9rtice","og_description":"&nbsp; Por Jorge Antonio Villalobos &nbsp; Cuando lleg\u00f3 su secretaria para avisarle que unos polic\u00edas quer\u00edan hablar con \u00e9l, Eugenio recibi\u00f3 la noticia como si &hellip;","og_url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/","og_site_name":"V\u00e9rtice","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/PiramideQuintanaRoo\/","article_published_time":"2020-11-14T18:52:57+00:00","og_image":[{"width":702,"height":525,"url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@PiramideQroo","twitter_site":"@PiramideQroo","twitter_misc":{"Escrito por":"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide","Tiempo de lectura":"26 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/"},"author":{"name":"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#\/schema\/person\/54e0b03828409b9da5378836243ccc0c"},"headline":"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos","datePublished":"2020-11-14T18:52:57+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/"},"wordCount":5111,"commentCount":2,"publisher":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg","articleSection":["Cuento"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/","url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/","name":"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos - V\u00e9rtice","isPartOf":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg","datePublished":"2020-11-14T18:52:57+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#primaryimage","url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg","contentUrl":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/umbral-del-dolor.jpg","width":702,"height":525},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/literatura\/cuento\/cuento-el-umbral-de-jorge-antonio-villalobos\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cuento | El umbral, de Jorge Antonio Villalobos"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#website","url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/","name":"V\u00e9rtice","description":"Letras de Grupo Pir\u00e1mide","publisher":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#organization","name":"Grupo Pir\u00e1mide","url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/black_logo_piramide.jpg","contentUrl":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/black_logo_piramide.jpg","width":834,"height":834,"caption":"Grupo Pir\u00e1mide"},"image":{"@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/PiramideQuintanaRoo\/","https:\/\/x.com\/PiramideQroo"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/#\/schema\/person\/54e0b03828409b9da5378836243ccc0c","name":"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/cb73f752229f7f01794c28dfa68b47952f79fd486702d81ddd3a12e9d2e52fc4?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/cb73f752229f7f01794c28dfa68b47952f79fd486702d81ddd3a12e9d2e52fc4?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/cb73f752229f7f01794c28dfa68b47952f79fd486702d81ddd3a12e9d2e52fc4?s=96&d=mm&r=g","caption":"V\u00e9rtice | Grupo Pir\u00e1mide"},"sameAs":["https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=309"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":319,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/309\/revisions\/319"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/media\/310"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupopiramide.com.mx\/vertice\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}