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Opinión | Turismo alternativo para el sur de Quintana Roo / Alfredo Pacheco

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Alfredo Pacheco

 

Por Alfredo Pacheco

Es momento de revisar el modelo turístico en Quintana Roo. En la nueva normalidad las prácticas sanitarias y de distanciamiento social plantean dificultades para el turismo masivo al reducirse los volúmenes e incrementarse los costos de operación, sumado a esto, el gasto destinado al turismo se reducirá ante una crisis económica que no tiene precedentes en la era moderna.

Faltarán meses para que los viajeros recuperen la confianza y se tenga el flujo necesario para tener la rentabilidad que acostumbraban los grandes resorts y mega atracciones distintivos de Quintana Roo. Ante esta realidad existen oportunidades en el turismo alternativo, no solo por ser más resiliente y adecuado para el contexto actual, sino también para enfrentar los retos inmediatos de preservación del medio ambiente, cambio climático y generación de ingresos en las comunidades.

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Oportunidades en la crisis

La adaptación es la clave para reconstruir el turismo, adaptarse significa hacer las cosas de distinta manera o innovar en productos y servicios en un contexto de prevención sanitaria. El concepto de turismo masivo de sol y playa con el que inicio Quintana Roo a principios de los 70s ya mostraba limitaciones antes de la pandemia para competir ante nuevas formas de reserva de hospedaje por aplicaciones de internet, nuevas tendencias de los viajeros hacia destinos naturales, además del evidente deterioro de la naturaleza y el gran consumo de recursos para mantener la operación de la gran infraestructura turística.

De la experiencia que nos dejó ahora podemos tomar lo mejor y evolucionar nuestra manera de concebir el turismo para construir uno diferente, un turismo alternativo de baja densidad en equilibrio con el medio ambiente, que permita generar un ingreso directo a las poblaciones locales y que a diferencia del actual no sea una actividad que genere dependencia sino que sea complementaria a otras actividades agropecuarias. En este tipo de turismo el actor principal son las poblaciones locales del interior en forma de cooperativas o microempresas orientadas a la práctica del ecoturismo, el turismo de aventura y el agroturismo, con actividades que permiten a sus visitantes experimentar la identidad y forma de vida de la comunidad para hacer viajes significativos en un ambiente autóctono y de bellezas naturales.

 

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Es el momento de intentar algo diferente

En sur del Estado de Quintana Roo las condiciones están ya dadas para implementar este modelo. Antes de la pandemia y en tan solo pocos años el creciente interés de la Laguna de Bacalar en el mercado turístico nacional motivo la creación de servicios con altos estándares de calidad. La conectividad aérea por fin creció en la capital y ahora el aeropuerto de Chetumal cuenta con tres aerolíneas listas para reanudar las rutas que antes de la cuarentena estaban bien posicionadas, la región cuenta ya con hoteles boutique de gran calidad de servicio, touroperadores locales con suficiente experiencia, servicios de transportación, de turismo naútico y guías de turismo, todo esto inimaginable hace solo 10 años. Sin embargo, la inercia del modelo de desarrollo turístico estatal ha llevado a los destinos principales del sur de Quintana Roo como son Mahahual y Bacalar a enfrentar las presiones y demanda asociadas con la masificación del turismo de sol y playa, saturando las actividades alrededor de la laguna y el mar mientras que la visita a sitios arqueológicos no han crecido en la misma proporción y las rutas de naturaleza no logran consolidarse.

Y es que en las comunidades del sur del Estado hay mucho que ofrecer para hacer un turismo diferente, en cuanto al agroturismo están las experiencias rurales de la cosecha de miel en la zona rural de Bacalar, la del coco y sus derivados en Laguna Guerrero,  la piña en Pedro Antonio Santos y la extracción de chicle en Tres Garantías, en ecoturismo se tienen  paseos en cayuco y lancha por el Rio Hondo y sus manantiales rústicos pero de gran potencial, el buceo en los arrecifes de Mahahual y el buceo arqueológico en Banco Chinchorro para observar mas de 60 barcos hundidos de distintas épocas, el Fly Fishing en Xcalak, los recorridos en kayak por laguna milagros y por xul-ha, el avistamiento de aves en Raudales y en Mahahual, y otras mas consolidadas como los campamentos de aventura en la Unión y el velero, las tirolesas y paddleboard en la laguna de Bacalar.  Además se completa con la riqueza cultural de sitios arqueológicos todos ellos cercanos a pequeñas comunidades ideales para formar guías locales y pueblos con servicios turísticos como son Oxtankah (Calderitas), Kinichna – Dzibanche (Morocoy), Kohunlich (Francisco Villa), Chakankaban (Caobas) y Chacchoben (Chacchoben).

 

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Una nueva mentalidad

Con todo este potencial y ahora con una infraestructura base de servicios de alojamiento, transporte y conectividad nos hace falta recuperar la rectoría del estado y la planeación de destinos turísticos  que permita la coordinación entre instituciones y presupuestos bajo un plan maestro, formula que en su momento resulto exitosa para iniciar Cancun,  en un esquema de gobernanza democrática acorde a los nuevos tiempos y  que ponga a las comunidades al centro pues son ellas y no las élites empresariales o el gran capital los principales actores en el desarrollo de este turismo diferente.

Muchas lecciones se tomaran de la actual contingencia y sin duda varias tendrán que ver con las consecuencias devastadores que puede tener la perdida del equilibrio ambiental y otras con la desigualdad económica que quedo expuesta; pasando esta crisis estaremos enfrentando las primeras consecuencias del cambio climático advertido desde hace varios años, de mucho mas impacto y mas impredecible que la situación actual, estamos obligados por tanto a cambiar nuestras formas de vida a una con una reducida huella ecológica y el turismo no es ajeno a ello. Tarde o temprano deberá recuperar su sentido único y de experiencia personal, donde su éxito no se mida por el número de visitantes o la participación del capital extranjero sino por sus bajo impacto ambiental y su resiliencia ante cambios externos. El sur del estado esta listo, deseando que nuestros liderazgos también lo estén.

 

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Twitter: @alfredopacheco

* Maestro en Economía y Administración Pública; especialista en Turismo y Desarrollo Económico. Ex titular de la Dirección de Turismo del Othón P. Blanco. 

 

 

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