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Opinión | Las dos caras del medio ambiente / Hugo Alday

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Por Hugo Alday

Hace apenas unas horas que se publicó el comunicado de prensa del Morena respecto de las propuestas para lograr el Estado de Bienestar y, de inmediato, surgieron las voces encontradas, vaticinando nuevamente y de forma errónea el camino hacia una República Bolivariana de México.

Dicho esto, es menester señalar que es verdaderamente interesante el proyecto de Progresividad Fiscal sustentado en una política ambiental que presenta Morena, ya que rescata diversas figuras en materia tributaria emanadas del modelo escandinavo, es decir, nada más lejos del modelo venezolano, como dicen algunos.

Me refiero en particular a las emisiones de CO2 y los criterios para lograr de estas emisiones una base gravable tal como sucede en Dinamarca. Asimismo, el hecho de considerar los daños a la salud y las emisiones contaminantes como elementos de base para el pago de impuestos, es una propuesta que no deberíamos descartar.

Hoy en día, mientras los menos informados se rasgan las vestiduras comparando a la 4T con Venezuela, los que leen más, se defienden bajo el argumento de “no somos Dinamarca”, y al igual que, por un lado, utilizan al medio ambiente como bandera para oponerse férreamente a un Tren Maya —que en toda Europa ha dejado claro que es la forma más eficaz y menos agresiva con el entorno de trasladar personas, combustibles y bienes—, por otro lado utilizan al medio ambiente de forma contraria para evitar su gravamen, porque en efecto, parece que algunos tratan de evitar a toda costa buscar mecanismos como aquellos que han tenido buenos resultados.

Diversos partidos políticos tradicionales organizan grupos con contra del Tren Maya bajo el argumento del medio ambiente; obviamente muchos de ellos con recursos de empresas transportadoras de turismo, de combustible y de bienes que generan más emisiones contaminantes por la cantidad de tráileres, pipas y autobuses que un tren, incluso sin que la mayor parte de sus correligionarios tengan conocimiento.

Asimismo, se pagan desplegados desde diversos partidos políticos tradicionales contra el Tren Maya y contra el gravamen de las emisiones de CO2 propuestas por Morena, mientras defienden a capa y espada a desarrolladores irregulares que día con día contaminan el agua de toda la Península de Yucatán, generando desarrollos y asentamientos sin drenajes a bajo costo con promesas políticas que nunca han cumplido.

Esa es la doble moral, el doble discurso que enfrentan todos los días, no solo los representantes de la administración emanada de Morena, sino que también es la doble cara que hemos soportado los mexicanos durante décadas. Nosotros, los ciudadanos, somos los que debemos hacer memoria y decidir.

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*Abogado, maestro en Derecho empresarial por la U. Del Mayab. Maestro en Propiedad Intelectual e Industrial y Derecho de la Competencia por la U. De Alicante, España. Experto en Arbitraje de Marcas y Nombres de Dominio por la OMPI, en Ginebra, Suiza.

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