Inicio Columnas Opinión | ¿Échale ganas? | David Lara Catalán

Opinión | ¿Échale ganas? | David Lara Catalán

Compartir

David Lara Catalán

Uno de los tantos gritos de batalla que tenemos los mexicanos es el que consiste en la expresión “échale ganas”.

Se usa de modo indistinto para decirle a alguien en el trabajo: “Échale ganas porque tu desempeño no es el mejor”. También se puede usar en la casa cuando se le dice a la pareja: “Échale ganas porque me estás perdiendo”. No falta la expresión en el campo de futbol cuando el ánimo se va perdiendo y el equipo cayendo por goleada: “Échenle ganas, tres goles no es mucha diferencia”. Y cuando alguien no tiene dinero ni para comer: “Mira no te puedo ayudar, pero tú échale ganas, ya verás que pronto pasa el hambre”.

En resumen, hay que “echarle ganas” a todo. La expresión refleja en buena medida ese voluntarismo nuestro para superar toda clase de adversidad, la que sea, económica, política, social, educativa, la que usted quiera poner como ejemplo. Hemos cultivado tanto nuestro voluntarismo que, me parece, hemos perdido de vista la importancia de la organización, tanto personal como colectiva, para alcanzar nuestras metas. Eso sí, hablamos mucho de nuestros grandes sueños y aspiraciones como si fueran, por arte de magia, a convertirse en realidad.

Cuestión de resultados

¿A dónde lleva todo este preámbulo del “échale ganas”? Pues bien, a principios de este mes de diciembre se publicaron los resultados del informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA 2018), un informe llevado a cabo por la OCDE. No está por demás decir que la prueba evalúa áreas de lectura, matemáticas y ciencia y los resultados bien podrían servir para saber dónde estamos ubicados a nivel mundial y, si fuera el caso, tomar algunas medidas que puedan remediar las problemáticas detectadas.

Según el propio informe, participaron alrededor de 600 mil estudiantes de 79 países. Singapur, China y Macao se llevaron los primeros lugares. Resalta el 85% de estudiantes que lograron un nivel alto en lectura y uno de cada seis alumnos logró un nivel 6 en matemáticas que, según PISA, es el más complejo. Poco más de 7 mil jóvenes mexicanos participaron en la evaluación. Los resultados evidenciaron, de acuerdo con la propia directora general de la OCDE que “los estudiantes tienen dificultades en aspectos básicos de la lectura”. Asimismo, sólo el 1% de los mexicanos tuvieron un desempeño sobresaliente en lectura, matemáticas y ciencia.

Estoy seguro de que las críticas al informe son muy amplias. No faltará quien diga que es una prueba burguesa, capitalista, sin sentido y hasta inútil. Sin embargo, una cuestión de cierta importancia podría ser: ¿Si la escuela es el espacio para desarrollar habilidades que habrán de permitir a los individuos desenvolverse en diversos ámbitos de la vida pública y si además supone una alta inversión, -México es un país que destina un gran presupuesto a la educación dentro de los países que componen la OCDE- por qué no exigirnos mejores resultados?

Cuando hablo de mejores resultados sugiero que nos imaginemos a jóvenes que sepan entender lo que leen y, en consecuencia, comprender el mundo que les rodea de mejor manera. Me pregunto y les pregunto: ¿acaso no sería este un hábito que podría incidir en una cultura de respeto, de convivencia sana y de mayor organización social? A mi me parece que sí. ¿Le echamos un poco más que ganas a este asunto y superamos ese voluntarismo tan nuestro?

*****

David Lara Catalán es maestro en Gestión Pública Aplicada del ITESM y diplomado en Filosofía UIA.

Es autor de La Melancolía en Tiempos de la Modernidad (2001), Apuntes Desde la Lejanía y Corriendo que es Gerundio.

Recibo con gusto sus opiniones en: dalarac@hotmail.com

1 Comentario

  1. El tema es que aunque efectivamente de acuerdo a los datos de la OCD Mexico destina una cantidad importante al gasto en educación, revisando ese gasto te darás cuenta que una mínima proporción se traduce en acciones para elevar su calidad. Gran parte de los recursos son devorados por esos dos mounstros de la educación que son el SNTE y la Coordinadora, otra garan parte no llega adonde debe llegar debido a la corrupción ramplante que impera en este sector. Así las cosas no hay gran cosa que hacer, salvo rezar porque alguien nos salve.

Comments are closed.