La controversia por la presencia de un jaguar en el antiguo restaurante de José Juárez Gil, conocido como “Pepe Tigre”, escaló este domingo 27 de septiembre con una manifestación de apoyo al propietario.
Mientras la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) mantiene abiertas actuaciones para determinar las condiciones y legalidad de la posesión del ejemplar.
La movilización comenzó alrededor de las 10:00 horas frente al inmueble ubicado en el kilómetro 6.5 del bulevar Kukulcán, en la Zona Hotelera de Cancún. Y posteriormente avanzó hacia el bulevar Luis Donaldo Colosio, lo que provocó que el tránsito perpermaneciera cerrado durante algunas horas.
Con pancartas y mensajes de respaldo, los participantes pidieron a las autoridades federales revisar el caso y esclarecer la situación de los grandes felinos que, de acuerdo con Juárez Gil, permanecían en otro predio al que actualmente asegura no tener acceso.
La protesta ocurre después de que a mediados de septiembre influencers difundieran videos en los que el empresario mostraba a un ejemplar de jaguar (Panthera onca) dentro de su propiedad e incluso permitía que los visitantes participaran en la preparación de su alimento.
El jaguar es una especie catalogada en peligro de extinción conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010, por lo que la exhibición y manejo del ejemplar generaron cuestionamientos de organizaciones y activistas ambientales.
En su comunicado oficial 576/2026, emitido el 25 de septiembre, Profepa informó que realizó dos visitas de prospección derivadas de la difusión de los videos, con el propósito de verificar la presunta presencia de grandes felinos. Así como su posesión y condiciones de manejo.
Primera visita de Profepa
La primera inspección ocurrió el 21 de septiembre en un predio ubicado en Alfredo V. Bonfil, municipio de Benito Juárez, cuya posesión, acceso y administración corresponden a la Agencia de Proyectos Estratégicos del Estado de Quintana Roo (Agepro).
En ese sitio, señalado como uno de los posibles lugares donde permanecían grandes felinos, los inspectores localizaron cinco estructuras que correspondían a antiguas jaulas, actualmente abandonadas y deterioradas. Sin embargo, no encontraron ejemplares de fauna silvestre o exótica.
Posteriormente, el 24 de septiembre, personal de Profepa, acompañado por elementos de la Guardia Nacional y especialistas de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, acudió al antiguo restaurante Pepe’s para revisar al jaguar que permanece en el lugar.
La diligencia tenía como finalidad realizar una revisión física del ejemplar, conocer sus condiciones y verificar la legalidad de su posesión. Sin embargo, los inspectores no pudieron ingresar al sitio donde se encontraba el felino, por lo que tampoco fue posible realizar una valoración médico-veterinaria.
Profepa levantó el acta correspondiente y señaló que continuará con las actuaciones administrativas.
El caso también ha generado cuestionamientos de activistas y ambientalistas, quienes han señalado que los felinos entregados a Juárez Gil desde hace aproximadamente tres décadas, como resultado de decomisos relacionados con narcotraficantes, habrían sido utilizados para la toma de fotografías con visitantes.
Según estas versiones, las dificultades económicas que enfrentó el restaurante después del huracán Wilma, en 2005, también habrían complicado la alimentación y atención de los animales.
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