En 2013 Iván Ayuso Osorio representó a una persona para atender un adeudo cercano a los 12 mil pesos con Aguakan. La concesionaria exigía el pago de un consumo que equivalía a 20 rotoplas. La historia no terminó ahí: en 2021 la historia se repitió, pero esta vez, la factura ascendió a 50 mil pesos.
Ayuso Osorio explicó que en la primera ocasión la propietaria de un departamento en Playa Mujeres consumía cada mes, en promedio, el mínimo de agua potable y pagaba 150 pesos. Y de repente, de un mes a otro, pasó a casi 12 mil pesos y el recibo indicaba un consumo de 10 o 20 rotoplas de mil 100 litros, cuando los que habitaban el lugar eran tres personas.
La propietaria se quejó de esta situación y la concesionaria envió a un ingeniero para checar para verificar la presión y determinar si había fugas. Pero no había nada irregular. El empleado le comentó que Aguakan efectúa una especie de «sorteo» y, en forma aleatoria, determina qué propiedades pagarán montos altos de consumo de agua y que en esa ocasión, la tocó a su representada.
El asunto se resolvió favorablemente y le colocaron una estampa en el medidor que indica que hay «cero fugas«.
La historia que se repite
Luego de ocho años sin ningún inconveniente, el recibo llegó de nuevo de 50 mil. Y en esta ocasión, la empresa se negó a reconocer el error y la propietaria decidió suspender los pagos. Le cortaron el servicio, le pusieron una placa de cemento y actualmente el adeudo ronda en los 80 mil pesos.
«El consumo equivalía a llenar cinco albercas de 25 metros de largo», dijo el abogado, quien señaló que este hecho se registró poco antes de la consulta pública, en la que la población isleña se manifestó a favor de cancelar la concesión.
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