El alcalde «interino» ha intentado por todos los medios desplazar a la viuda de Marciano Dzul Caamal, Ileana Canul, y por otro lado, ordenó campañas negras contra su secretario general, Jorge Portilla y el ex alcalde Martín Cobos Villalobos.
Toda esta división podría afectar a la 4T en la elección 2024 en la zona maya, donde supo ganar con el mayor porcentaje de votos en todo el Estado.
Por Luciano Núñez
Todo final tiene un origen que lo explica. La llamada Guerra de Castas es un conflicto bélico que tuvo lugar en la península de Yucatán y que se desarrolló entre los años 1847 y 1901. Algunos autores describen que el germen del conflicto fue el sometimiento de la población local por foráneos (en un esquema casi de esclavitud), la imposición de impuestos absurdos (unos eran por tener puertas o ventanas extra), el servicio militar, el cambio de cultivos: de la milpa a la caña de azúcar; la confiscación de agua y tierras, así como el sometimiento religioso y simbólico.
Por todo ello fue gestándose la conjura, es decir, una alianza bajo juramento, entre los muy importantes hombres de la región: los tatich Cecilio Chi, de Tepich, y Antonio Ay, en Chichimilá, a quien le fue descubierta una carta que revela el plan rebelde que, además, a la postre, reuniría en la lucha a Jacinto Pat y Venancio Pec y Bonifacio Novelo, entre muchos otros conjurados de Xinum.

Informado de ello el gobierno de Mérida, el vice gobernador, Miguel Barbachano, envió a investigar el conflicto y fue detenido Chi, quien fue liberado porque juró que no existía tal plan. El político meridano no supo, no quiso o no pudo ver lo que se avecinaba: un levantamiento armado que tuvo consecuencias catastróficas para la región: devastación de pueblos enteros y la masacre de cientos de familias de uno y otro bando.
Atropellos contra la viuda de Marciano
Hoy en Tulum el panorama político está por demás sensible: el alcalde llamado «interino» (su designación ya quedó en firme), Diego Castañón ha logrado unir a los clanes familiares, pero su contra. ¿Por qué? Pocos días antes de la muerte del alcalde Marciano Dzul Caamal, revelan que presidió una reunión en la que estuvieron miembros de su familia y de su equipo político. Previendo su final, le indicó a su suplente, entonces tesorero, que cuidase de su esposa, Ileana Canul, madre de dos de sus hijos más pequeños, entre otras directrices. Fue como su testamento de palabra.
A pocas semanas de la muerte de quien fuera el tatich de Tulum, Castañón emprendió una serie de atropellos contra la viuda, que van desde la descortesía al avasallamiento político. Primero intentó destituirla como directora honorífica del DIF, pero cuando advirtió que los vecinos se levantarían en protesta, retrocedió, pero no paró. En un reciente evento los vecinos comenzaron a abuchear porque vieron cómo le fue arrebatado el micrófono a la asistente de la directora honorífica para que no pudiera dirigir unas palabras, algo que enardeció a las asistentes. Antes le había removido su escolta, además una retahíla de acciones para desplazarla, como el intentar comprar su estructura con pagos en efectivo a sus líderes de colonia y amigas de toda la vida, quienes no aceptaron.
“No se merece Ileana todo lo que le están haciendo, porque fue la voluntad de Marciano: cuidarla y está haciendo todo lo contrario”, dijo indignada una integrante de la familia.
La estructura política que durante 28 años fue dominada por los Dzul-Canul sigue en pie y creciendo, aseguran. Días atrás una escuela en agradecimiento pidió ser apadrinada por la directora del DIF, pero ayudantía de la presidencia municipal llegó antes al evento a tapar su nombre para poner el del alcalde interino. No todo termina ahí.
Campañas negras contra adversarios
En la misma lógica de avasallamiento, Castañón ha orquestado sendas campañas negras contra su secretario general, Jorge Portilla Manica, a quien prácticamente ha desconectado de la vida administrativa, y el ex alcalde Martín Cobos Villalobos, quien comanda parte de la estructura electoral.
Poco antes de que iniciara la administración del interino, tras la muerte de Marciano, la mesa política solicitó un espacio como parte de su grupo: así, la tesorería quedaría en manos de Romi Dzul Caamal, hermana de Marciano, pero las presiones fueron tantas que la ex alcaldesa decidió dar un paso al costado. “No entiende que llegó a sentarse a una silla y una mesa que estaban puestas. No respeta todo el trabajo que se hizo durante años y se la pasa en Monterrey”, analizan en una reunión para analizar la situación.
A este grupo agraviado se suman otras familias desplazadas por el recién llegado, que no conoce a fondo el territorio y carece de un grupo político local. “Diego se ha rodeado de gente que lo mal aconseja”, asegura un pionero de Tulum que pide reserva.
Uno de sus asesores más cercanos es Agustín Lara “Tacón”, quien fuera del primer círculo del ex gobernador (todavía preso), Roberto Borge Angulo; otro es Roberto Barbachano y Bernabé Pech, esposo de la diputada Silvia. Completan ese círculo Antonio y Lorenzo Miranda Miranda, director de Desarrollo Urbano, señalado este último de ser parte del llamado “cartel del despojo”, junto a Edgardo Díaz (ex tesorero de Víctor Mas Tah), Denis Alaín Jiménez Santos, esposo de la sexta regidora, Yadira Malpica Yañez, y los yucatecos Roger Alberto Evia González y Andrés Oramas Rodríguez.
Efecto en 2024
Según varias fuentes consultadas es altamente probable que Castañón obtenga la nominación para su intento de reelección: su respaldo político es sólido. Está conformado por la ex “corcholata”, Ricardo Monreal (muy cercano de la senadora Marybel Villegas) y el grupo “Chiapas”, conformado por Manuel Velasco Coello (ex gobernador) y el senador Eduardo Ramírez. Sin embargo, la estructura electoral que logró el mayor porcentaje en el estado, en la elección 2022, está fragmentada y gran parte está concentrada en las familias desplazadas.
Por un lado, la diputada Silvia; por el otro, Ileana y Romi Dzul, quienes tienen un importante poder de convocatoria y liderazgo en tierra, cuyos votos podrían migrar a la oposición si todo sigue como va, con la afectación directa a la elección presidencial en la que Claudia Sheinbaum buscará la presidencia de la república y abarca gran parte del distrito federal 1.
Por ahora, la conjura está sellada con la palabra empeñada de las familias, que tiene un gran valor en las comunidades tulumenses, para conformar una rebelión que está en ciernes y que, como Miguel Barbachano, algunos no han sabido o podido ver, pero está ahí, a flor de piel y en el enojo que crece, día a día, con cada desplante e imposición, como se gestó la Guerra de Castas, gota a gota…
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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