Tulum, Quintana Roo.- Un grupo de cerca de 40 repartidores acudieron a manifestarse de manera pacífica en el Palacio Municipal, hartos de ser víctimas recurrentes de extorsiones y robos por parte de agentes de la Policía Estatal. Luego de una reunión, se acordó la rotación de estos agentes.
Los repartidores de distintas plataformas de entrega de comida se congregaron afuera del palacio y señalaron que en lo que va de la semana, ya cuatro compañeros habían sido interceptados por estos agentes, con la excusa de una revisión de rutina, pero al final les quitan su dinero.
“Son ladrones con placas. ¡Te agarran, te amedrentan y te están robando!”, exclamó uno de los inconformes, quien dijo que a duras penas sacan 300 pesos al día, con lo que deben cubrir su gasolina, pero a menudo se lo despojan estos policías.
En un caso, alegó otro, un joven se negó a darles su dinero, por lo que se lo llevaron detenido, acusado de tener drogas. Finalmente sus padres debieron pagar 70 mil pesos para lograr su liberación.
Varios repartidores aseguraron que, si no se solucionaba esta situación, ellos tomarían la justicia por su mano y golpearían a los policías sorprendidos robando.
“Estos tipos que vienen desde Chetumal según para reforzar la seguridad, ¿qué están haciendo? ¡solo simulación!”, exclamó otro.
El grupo fue llevado al interior del palacio por policías municipales, y allí se reunieron con el secretario general del Ayuntamiento, Jhonny Monreal, quien dijo que hacía suyas las denuncias y que le informaría de lo ocurrido a la secretaria de Gobierno estatal y al secretario estatal de Seguridad Ciudadana.
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También llegó José Cupul, comandante de la Policía Estatal, quien prometió rotar al personal, además de exhortar a los inconformes a que presenten su denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado, con base en los números de patrulla involucrados.
También les preguntó a los presentes si estaban seguros de que eran estatales, toda vez que varios de los incidentes relatados ocurrieron en zonas asignadas a la Policía Municipal. Los repartidores insistieron en que no eran agentes locales.
Los funcionarios escucharon las amenazas de los repartidores de golpear a los policías, a lo que les insistieron en que denunciaran, incluso de manera anónima, con los números de patrulla.
