Delfina Ferrari está en Tulum, donde fue entrevistada por Grupo Pirámide sobre cómo es trabajar como influencer y analiza el tiempo en redes como los asuntos de privacidad que ahí se comentan.
Por Luciano Núñez
Delfina Ferrari es una influencer argentina con más de medio millón de seguidores. Viaja por el mundo para dar recomendaciones y es para ella un trabajo de tiempo completo.
En el lobby de un hotel de Tulum contestará a Grupo Pirámide como es su trabajo que incluye casi todo el día, analiza las redes desde un punto de vista crítico y de oportunidades.
Nacida en Capital Federal de Argentina, su infancia transcurrió cerca de Retiro, donde vivió una infancia muy al aire libre, “no como ahora que están todos con la tecnología y me incluyo”, admite.
Allá recuerda que jugaba a las escondidas y a juntar bichos con sus hermanos, Máximo y Rafael. Después, se trasladó a Belgrano y ahora vive en Palermo, junto a su novio Juanchi Bressan a quien incluye en sus historias del Instagram.
Tiempos en el celular de una influencer
Única mujer de trillizos que poco se parecen, contesta una pregunta incómoda para una influencer: el tiempo en el celular. “Los chicos están todo el día con el celular y me incluyo. No quiero meter a todos en la misma bolsa, pero veo a mis sobrinos y chiquitos que les dan la Tablet para que no lloren o el celular para que vean videos. O igual la tele. La gente de hoy va por el camino más fácil.
―¿Te cuestionas eso? ¿Cuánto tiempo le dedicas a tu trabajo?
―Obvio. Porque a mí también me satura y me lo dice siempre mi novio. Que sólo vivo para ver contenido. Me apasiona lo que hago y vivo para mi laburo (trabajo): las fotos, los contenidos, estudiar los lugares y planificar. Y estoy todo el día en esto.
Desde el sillón del hotel, donde la peina la tucumana Barby Pinello Imbert, confiesa que trabaja casi todo el día. Sin horarios. “Debería tener horario. Mi novio me dice que divida el tiempo de trabajo y el de la pareja, pero es algo que me cuesta mucho todavía”.
― ¿Con qué tema empezaste tu Instagram ?
― Siempre fui una influencer viajera y viajaba sola. Fui a Japón a indonesia…
―¿Cómo es tu día profesional para una influencer?
―Antes de venir a Tulum planifiqué todo. Hago colaboraciones con hoteles y restaurantes a cambio de publicidad.
Una historia de amor desde las redes

Su historia de amor no podía ser de otra manera. Su novio Juan la contactó por Instagram. Primero ella le dijo que no. “No quería saber nada. Medio mala onda, pero después me fue a buscar a Miami y ahí comenzó todo. Pensé que era un psicópata”, recuerda entre risas. “Insistió e insistió y me gustó su caballerosidad”, lo define.
―¿Cuando lo empezaste de manera profesional en este trabajo?
―Comencé como hobby y después me empezaron a pagar las marcas, que les costó mucho meterse en Instagram porque no la entendían. Y después comenzaron a confiar más en los influencer y a apostar en ellos.
―Qué experiencia te ha gustado más.
―Me llevo muy bien con Coco Fernández, de Canal 13, y me dio oportunidad de conducir unos premios, en Ciudad Magacine, junto a Mariano Caprarola. La tele me encanta. Estuvo buena esa experiencia.
Me encanta Quintana Roo
―Qué te pareció Quintana Roo, México?
―No conocía Tulum en esta onda de alquilar un auto y hacer mis propios recorridos. Siempre vine en todo incluido. Me gustó esto, se parece a Costa Rica, a Santa Teresa, que es un lugar que amo, así que me encanta.
―Hay muchas críticas a las redes sociales sobre la venta de información privada. ¿Cómo tomas eso?
―La gente se mete mucho en la privacidad de uno al estar expuesto, pero las reglas del juego son esas. También siento que la gente toma una confianza excesiva para poder opinar sobre qué tiene que hacer el otro con su vida, y a veces, es hiriente. Al principio me costaba entenderlo, hoy las opiniones ajenas me entran por un oído y salen por el otro; sí intento hacer algo constructivo.
―¿Qué le aportas a la gente?
―Se entretienen. Una chica me escribió que aunque no pueda viajar se siente conmigo en el lugar donde voy y se entretiene; más en tiempos como hoy. Me gusta poder transportar a la gente que no pueden viajar. Y compartir mis consejos para ayudar a quienes van a viajar.
Las redes no van a parar, va a ir muriendo unas y apareciendo otras
―¿Para dónde crees que van las redes sociales?
―No van a parar. Creo que va a extinguir los medios de papel y la televisión se va a ver menos, pero va a haber más redes, van a ir muriendo unas y apareciendo otras.
―¿Qué mensaje les dejas a quienes inician en las redes como un trabajo?
―Que no se frustren por lo que dice el otro. No se dejen afectar. Cada quien hace su camino y eso abre las puertas a muchas cosas.