El pasado domingo la sociedad capitalina recibía otra estocada de la ola de violencia que vive el estado: Marco Aurelio Gutiérrez, esposo de la ex delegada de Liconsa en Quintana Roo, Karla Blancas, era entrado muerto cerca de las cinco de la tarde en una casa de la Colonia Campestre, donde viven las familias más acomodadas de la ciudad. De hecho, a pocos metros del asesinado vive el ex presidente municipal de Othón P. Blanco, Eduardo Espinosa Abuxapqui.
De acuerdo a las fuentes policíacas, fue la misma esposa del también ex funcionario del municipio de Bacalar, quien llevó a cabo el reporte a la policía después de haber llegado a su domicilio y encontrarse con una espantosa escena: tanto su esposo como sus mascotas estaban muertos en un baño de sangre.
A lo largo de su carrera como servidor público, Aurelio Gutiérrez se desempeñó en diferentes áreas del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, principalmente, en la administración de Cora Amalia Castilla, tras lo cual se dedicó al comercio en Chetumal; aunque también trabajó en la administración anterior del municipio de Bacalar, cuando era presidente municipal José Alfredo Contreras, Chepe.
Tanto él fallecido como su esposa, eran personas muy conocidas en el ambiente político y empresarial. Por ahora se desconoce el móvil del crimen que conmocionó a la comunidad chetumaleña.
