Como anticipó la columna de Grupo Pirámide, uno de los fundadores de Morena en Quintana Roo, encabezará Aduanas desde el próximo lunes.
Columna de Mario Maldonado (El Universal)
Este lunes Rafael Marín Mollinedo se convertirá, oficialmente, en el nuevo titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México. Entre jueves y viernes, el funcionario tuvo reuniones con los secretarios de la Defensa y la Marina, la Secretaría de Hacienda y Gobernación, así como con el actual director de la ANAM, el general Andre Georges Foullon, para acelerar la transición.
En realidad se trata del regreso del tabasqueño a este cargo, donde permaneció por seis meses (diciembre del 2022 a junio del 2023) durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Luego se convirtió en embajador de México ante la Organización Mundial de Comercio. Las dudas sobre su salida fueron muchas: amenazas del crimen organizado y la imposibilidad de poder combatir a las mafias enquistadas en todas las aduanas del país.
Y ahora, el regreso del también exdirector general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y extitular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales ha vuelto a levantar la ceja de muchos. ¿Fue una solicitud de su gran amigo, López Obrador?, ¿regresa a terminar el proyecto que dejó inconcluso el sexenio pasado?, ¿es una imposición de los hijos del expresidente, con quienes tiene una estrecha relación?
Marín Mollinedo es un tabasqueño que se avecindó en Cancún, Quintana Roo, pero que nunca perdió contacto con López Obrador y su familia. Es primo de Nicolás Mollinedo Bastar o “Nico”, el chofer de lujo que a principios del milenio conducía el Tsuru del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal y que percibía un sueldo superior a los 60 mil pesos.
En aquellos tiempos, Rafael Marín se desempeñaba como director general de Servicios Urbanos en la Secretaría de Obras y Servicios del Distrito Federal; después como director general de la Red de Transporte de Pasajeros de la Secretaría de Transporte y Vialidad.
Otra de las incógnitas sobre el regreso de Marín Mollinedo a la administración pública, en uno de los cargos más estratégicos y con más retos. Quienes lo conocen aseguran que su retorno de Ginebra, Suiza, al país no solo es para dar un golpe de timón en el control y manejo de las aduanas, sino para posicionarse hacia la candidatura a la gubernatura de Quintana Roo en 2027. Con información de El Universal.
