Con frases como: «Por mi, por mi, por todos» y «el agua no se vende, se ama y se defiende», activistas se tiraron al piso en la carretera federal 307 para bloquearla y exigir se cumpla la suspensión de las obras del Tren Maya.
La manifestación fue también para solicitar que las autoridades caminen el tramo 5 sur de esta obra para que constaten la contaminación ambiental causada a las cuevas y ríos subterráneos por la instalación de pilotes de cemento recubiertos de metal, que sostienen el tramo elevado del Tren.
Y señalaron, en el marco del Día Mundial del Agua, que desde hace dos años cuando comenzó la obra realizaron las primeras manifestaciones en la selva, sin afectar a los ciudadanos. Pero esta vez decidieron bloquear la carretera -primero en dirección a Tulum y luego hacia Cancún– para que los ciudadanos volteen a ver la problemática futura: No habrá agua.
Incluso, señalaron que el tren atraerá nuevos habitantes nuevos, aumentará el estrés hídrico, se acabará el agua dulce y después sólo habrá agua salada.
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