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    Naderías Totales | La era de los tránsfugas (que además triunfan)


    Los registros de candidatos han dejado expuesto el grado de transfuguismo que impera en este proceso electoral, en el que pareciera que lo único que importa es ganar y acomodarse en algún rincón de Morena.

     

     

    Por Luciano Núñez

     

    La Real Academia define al tránsfuga como una persona que abandona una organización política, empresarial o de otro género, para pasarse a otra generalmente contraria. En términos coloquiales son llamados chapulines.

    Si bien cambiar de opinión es parte esencial del ser humano y sus libertades individuales, esta práctica lo acerca a sus zonas más oscuras que tienen que ver con pecados que abundan en la órbita política: traición, codicia, oportunismo y, ante todo, poder pese a todo y por encima de cualquiera cosa.

    Luis Efrén Ríos hizo un estudio muy acucioso sobre el transfuguismo y, para defensa de ellos, dice que hacer política conlleva un juego de las traiciones y lealtades, “gobernar es ante todo traicionar”. Y enfatiza que, lo que debería regularse, es el “transfuguismo parlamentario”, es decir, que los diputados electos correspondan a los electores que votaron para ser representados por determinadas banderas. En Quintana Roo tenemos de ambos casos y de sobra.

    Transfugueadas para llegar al poder

    A lo largo de más de 20 años en este oficio me ha tocado ver a un judío que se pasó al catolicismo con tal de ser gobernador: José Alperovich, que lo fue por más de diez años. Y en este último proceso electoral de Quintana Roo hemos visto un transfuguismo como pocas veces en la historia.

    Así Roberto Palazuelos iba de tocar una puerta para, minutos después, intentar registrarse por otro partido; a militantes de la 4T que se pasaron al PAN, panistas que ahora son morenos y no alcanzaría esta columna para enumerar la vergonzante facilidad con la que nuestros representantes cambian de camiseta.

    Lo que falla es el sistema

    Me han preguntado muchas veces por qué México no gana una copa del mundo: ha tenido grandes jugadores como Hugo Sánchez y Rafa Márquez. Y la respuesta tiene que ver con el sistema de selección de jugadores: El draft es un más acabado monumento a la corrupción. Lo más parecido a cómo los partidos políticos venden las candidaturas y su oferta se basa en un reciclaje de figuras que pueden ponerse cualquier camiseta, decir cualquier aberración ideológica para lograr un espacio. Entendiendo que, pasar de partido partido es cambiar de una ideología a otra que, significa por ejemplo, estar a favor de la nacionalización de empresas o la venta de ellas, la legalización de las drogas o el aborto o su criminalización. Todo tiene un correlato de la ideología a la praxis. Y vivimos un momento de gran confusión y ruptura de límites.

    Morena, donde todos caben

    Pareciera que, como se dijo en otra Nadería, Morena tiende a ser un partido único en el que no hay una barrera de contención ni filtro. Todos caben no importa de dónde vengan ni qué piensen ni lo que hayan hecho. El registro de las candidaturas fue una muestra de ello: acumula militantes de varios partidos como la ex priísta-panista-perredista, Marybel Villegas Canché; el ex fresco perredista Julián Ricalde, el sentenciado por violencia política de género, Luis Gamero (en contra de otra morenista: Yensunni Martínez) y un dirigente del SNTE, Fermín Pérez. Ahí mismo está otro sentenciado, Isaac Janix, que se pasó de Fuerza por México al PT, que es aliado de Morena; al igual que al Pardito Verde fueron a parar la ex panista Estefanía Mercado y la ex priísta Cristina Alcérreca. En el PAN encabeza la candidatura Laura Fernández Piña, que pasó por el PRI y el PVEM.

    El récord quizás lo tenga Jesús Pool Mo, que fue priísta, luego candidato de Morena, se pasó al PT y acabó siendo candidato del PAN-PRD en Benito Juárez. Se paseó por todo el arco político y se pasó por el arco todo lo que tiene que ver con la ideología. O el mismo candidato de Movimiento Ciudadano, José Luis Pech, quien transitó años en Morena para dar portazo y directo al partido naranja.

    Correlato con el próximo gobierno

    Ahora bien, este cúmulo de compromisos que adoptó Morena, que se encamina a ganar la elección del próximo 5 de junio con Mara Lezama, no tiene más que el práctico sentido de ganar la elección. Pero, ¿cómo se conformará un gobierno cuya oferta (en buena parte) es la de un recalentado de personajes que vagaban en la oposición perdedora? Y que además, no brillan por sus propuestas ni acciones, sino por sus osadas piruetas de tránsfugas al borde de los registros.

    Tendrá todo ello para Morena (por la más simple lógica) una consecuencia en el próximo gobierno, así como la administración de Carlos Joaquín tuvo que pilotear tormentas en primer año fruto, justamente, de esos compromisos, y es una historia muy fresca, demasiado reciente como para no tener en cuenta.

    Así como los partidos han encontrado un esquema de supervivencia: la adopción de candidatos reciclados, tránsfugas y sin ideología; y a su vez, los candidatos mantienen sus espacios: de regidores, diputados o dirigencias de partidos con escasa representación, es el reto de los ciudadanos reaccionar a esta política sin horizonte, en la cual, todo vale y todo cabe en una misma licuadora.

    Parecería que este transfuguismo tan de moda, tan triunfalista y tan fácil de ejecutar, no tendrá consecuencias en la realidad y en el gobierno, pero en el fondo, dudo que sea así: en política hay derrotas que saben a triunfo y hay victorias que tienen el metálico sabor de una dependencia con los tránsfugas, que además, vienen ganando terreno en el nuevo partido único.

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    * Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

    Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

    Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

    Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

    Nadería anterior: Naderías Totales | Morena: sus finas grietas y puntos débiles en el próximo proceso electoral

     

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