
La cabeza ardía con visiones y sueños con serpientes. Mientras llegaba la calma y el alivio, escucharon en la fila que se había formado que los delincuentes se han ensañado con la cadena del color rojiblanco, que pertenece a un político cozumeleño cuya esposa es la resonsable de operarlos, además del negocio de otra cadena de farmacias. Fueron al menos tres los asaltos que mantiene en vilo a los empleados de Oxxo.
En tiempos electorales, como dice Serrat, todo pasa y todo queda, pero lo «de ellos» es pasar… las lecturas se disparan a todos lados…el Oráculo Maya ha burbujeado…