
Cancún, Quintana Roo. Ayer, el ex gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, fue designado embajador en Canadá por lo que se conoce como un “mayoriteo morenista”, desde luego, mandatado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha defendido al ex mandatario frente a todos los ataques.
Para llegar a este punto, habría que hacer un poco de historia, somera, eso sí, pero recordar que Joaquín llegó a la gubernatura con todo en contra.
Fue ninguneado por el PRI de Félix González Canto y decidió buscar una candidatura externa.
Allí estaban el PAN, que nunca había ganado una gubernatura y el PRD, mucho menos.
Hizo campaña bajo una presión tremenda y ataques directos del entonces gobernador Roberto Borge, y aun así logró ganar con el fuerte respaldo de la capital, Chetumal.
Su gobierno no tuvo suerte, además de personajes sumamente cuestionados, como el venezolano, Jorge Brizuela, Juan Vergara y Juan de la Luz, que aportaron más que sombras.
Sin suerte
Un gobernador sin suerte. En el arranque de su mandato comenzaron a llegar toneladas sargazo, como si de una peste bíblica se tratara, tuvo huracanes, tormentas tropicales y hasta le tocó gobernar en pandemia, una época de vacas flacas que dejó las arcas vacías y una compleja situación social.
Si bien contuvo la deuda pública a largo plazo, la actual gobernadora reveló que existía una deuda a corto plazo de algo así como 7 mil millones de pesos, que aclaró su secretario de finanzas, Eugenio Seguro, era una situación que se podía controlar.
Hoy el gobierno tiene un amplio margen con un presupuesto de más de 41 mil millones de pesos.
GOAN, el espacio panista que no fue
Durante su sexenio fue gestado el —tristemente olvidado— GOAN, que nucleaba a gobernador del PAN, un movimiento que se disipó (que AMLO disipó) rápidamente, con operación política de algo nivel.
Uno de sus mecanismos fue prometer una salida tersa a los gobernadores que entraban al acuerdo.
Por obvias razones, Carlos Joaquín (Claudia Pavlovich, PRI; Quirino Orgaz, PRI; Ricardo Cantú, PT, entre otras y otros) fue parte de este plan que contenía, además, “no meter las manos en la elección”.
Curiosamente Morena ganó la mayoría de los estados donde hubo acuerdo.
Desde el PAN se han quejado de esta movilidad ideológica, pero la realidad es que nunca fue un afiliado ni del PAN ni del PRD.
Más allá de sus yerros, Joaquín ha sabido adaptarse a los tiempos, como otros partidos lo han hecho con alianzas vergonzantes, candidaturas incomprensibles y desempeños desastrosos, como la legislatura que estuvo en manos del PAN y que dejó una herencia que todavía le pesa a las instituciones y a los ciudadanos.
No pocos miembros de su administración han tenido continuidad en el actual gobierno, como el secretario de Turismo, Bernardo Cueto, su ex titular de Sefiplan, es diputada del Partido Verde, entre otros cargos transexenales, como el fiscal del Estado, Oscar Montes de Oca y el titular del tribunal de justicia administrativa, Jesús Antonio Villalobos.