
Por Luciano Núñez
Los fenómenos migratorios –sin lugar a dudas- han cambiado el curso de la historia de la humanidad. Desde que el hombre miró al horizonte y quiso saber qué había más allá, no hemos parado. La agenda política de todos los gobierno debe contemplar qué hacer con este asunto no menor en la configuración de los gobiernos. Así lo ha decidido Inglaterra desde el Brexit, Donald Trump y sus muros y las políticas de Europa occidental.
Venezuela
En nuestro continente no son pocos los movimientos migratorios que ahora mismo, mientras Usted tiene la gentileza de leer esta Nadería, una persona en Venezuela cruza a Colombia intentando buscar lo que Maduro ha desajustado: paz y el orden. Legalmente cerca de 200 mil personas se han registrado en Colombia para radicar en el país vecino. Son dramáticas las historias y muchos han encontrado un oasis en Quintana Roo, donde todavía hay mucho por aportar y hacer.
La creciente inestabilidad de Argentina también hace tambalear la economía y, con ello, las ganas de emigrar de cientos de jóvenes que se encuentran ahogados entre el desempleo y la inflación descontrolada, el dólar alto y la desesperanza.
Dos faros con crecimiento explosivo
Quintana Roo, al igual que Baja California, son dos faros de México y el Mundo. No han parado de recibir gente y más gente. El crecimiento poblacional de Cancún es casi inigualable en el mundo, imagínese que pasamos de los poco más de los 176 mil habitantes en los años 90 a más de 700 mil en el año 2014, último reporte de Coespo.
La dinámica cultural, económica y social de Cancún y Solidaridad son únicas; la gente está abierta a las ideas, se han nutrido de lo mejor de todas las culturas, pero es también foco de delincuencia en todas sus formas. Desde delitos cibernéticos a crímenes de alta violencia. Todos los gobiernos han hecho saber esta situación: los presupuestos no van acordes ni al crecimiento ni a la población turística flotante; ojalá las nuevas autoridades puedan mirar este fenómeno que ha complicado el tráfico vehicular, con falta de puentes y vías para instalar bicisendas y espacios para correr y mantener contacto con la naturaleza.
El mismo gobernador Carlos Joaquín, en su desayuno con periodistas, hizo hincapié en esta situación: la de tener municipios receptores de población de todo el mundo, incluso los que regresan de Estados Unidos, que deberían tener una política diferente, presupuestos especiales; incluso, las oficinas del Instituto Nacional de Migración, INM, son las mismas desde hace décadas, ahora con gente sentada en sillas a la intemperie por el normal crecimiento, que en Cancún es del 6 por ciento anual en cuanto a su población.
Con todo, con lo bueno y lo malo, Quintana Roo, ha sabido acoger miles de migrantes que buscan una mejor vida para sus familias; es hora de poner en marcha un plan, porque las migraciones seguirán mientras haya horizonte y haya sueños.
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(*) Es life coach, técnico y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún. Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.
Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide