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    Naderías Totales | Del cambio a la 4T: ¿transición o desalojo?


    Todo cambio de gobierno, más cuando hay un cambio de color, trae consigo una zona de tensión; un momento –si se quiere de melancolía- en la entrega-recepción, cuando unos se van y otros llegan, unos cierran ciclos y otros lo inician.

     

    Por Luciano Núñez

     

    Las transiciones de gobierno tienen situaciones bastantes análogas a un desalojo. Son tensas. Hay un ánimo inverso entre la alegría del que llega y la melancolía de quien abandona un espacio; que además, es un espacio de poder. La sensación intransferible de iniciar un ciclo y el de cerrarlo.

    Quintana Roo ha atravesado, desde su creación como estado soberano en 1974- complejísimas transiciones de gobierno. Por nombrar las dos más álgidas y convulsas, están la de Mario Villanueva Madrid (PRI-1999), casi en calidad de prófugo; y la más reciente (2016), entre Roberto Borge y Carlos Joaquín, quien ahora le entregará el gobierno a Mara Lezama, de Morena.

    Dos transiciones caóticas

    Carlos Joaquín y Roberto Borge, a pocos días de la transición 2016.

    No hay mucho más que aportar de las delegaciones de poder de los gobernadores que terminaron presos. Se sabe que las reuniones previas con sus sucesores fueron tensas, esquivas, como la que aconteció entre Borge y Joaquín, cuya foto incluso revela ese ánimo de desalojo, de pérdida de poder, más que de traspaso. La otra imagen es la de un Villanueva oculto tras una barba andrógina tras desafiar al entonces presidente de la república, Ernesto Zedillo, que fue presidente por el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, en otra transición oscura para el pueblo mexicano.

    Entre la de Villanueva y la de Borge hay una situación financiera distinta. El estado recién iniciaría su deuda pública con el sucesor de Villanueva: Joaquín Hendricks Díaz, quien pidió los primeros 1500 millones pesos; luego Félix González Canto la elevó a poco más de 10 mil millones y, su pupilo, Roberto Borge la dejó en poco más de 20, para redondear números.

    Durante el actual gobierno esa deuda decreció, no mucho, pero el mérito está –y hay que reconocerlo- en gobernar pandemia sin endeudar al Estado a largo plazo: la deuda adquirida a corto plazo para épocas de cero ingresos se acaban de liquidar, según informó el propio gobierno. En lo que respecta a los términos democráticos, la transición se desarrolla tersa, con ánimo de cooperación y de acuerdos.

    Tres reuniones y tres grupúsculos

    Se sabe que el actual gobernador ha mantenido tres reuniones con Mara Lezama, su sucesora, para lograr una mejor transición, en una de las cuales estuvo el propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Tienen estos encuentros una lectura política muy alejada de la confrontación que ciertos grupos intentan generar. Más puntualmente los grupúsculos panistas que perdieron la elección y, que además, a gran parte de su ya desvanecida estructura partidaria, horadada por Movimiento Ciudadano que logró una elección más que decorosa en Quintana Roo.

    Además, un grupúsculo del Partido Verde, avorazado por espacios, poder, dinero y candidaturas que todavía están lejos de fraguar. No menos corrosiva es un grupúsculo de Morenistas que consideran que el pastel deber irse completo para ellos, muchos de los cuales tienen nula experiencia administrativa y capacidad política.

    Morenismo caribeño

    Lejos las especulaciones maledicentes, galimatías con aliento etílico, lo cierto es que la gobernadora electa ha sabido congeniar todo en una nueva especie de “morenismo caribeño” que, si bien ha tenido que adoptar ciertos ropajes discursivos, en su actuar ha conformado un sello propio; que no tiene que ver con “copy-paste” del Morena de AMLO.

    Dosificar la integración

    Mara ha sabido incluir, el verbo justo es dosificar, las gotas necesarias y acordes al Partido Verde en sus dos gabinetes; ha dotado de espacios a los fundadores o puros de Morena y, lo más importante, ha sido conciliadora en todo momento con el gobernador. Han transitado una delgada línea entre ambos, en la cual, ella mostró su carácter tras el 9N, la caótica represión a la marcha feminista y, también, ha mantenido interlocución sana a lo largo del gobierno. Concretamente, durante pandemia co-gobernaron en el buen sentido de la palabra. Dividieron zonas de entrega de despensas, hicieron banderazos conjuntos y, todo ello, se tradujo en una de las recuperaciones emblema de México tras los embates de la pandemia.

    Si bien la situación financiera no es boyante para un estado que genera divisas por turismo, tampoco asoma el caos que maliciosamente predijeron y filtraron sectores del PAN, ante la debacle de sus candidaturas y el colapso en la elección.

    Escenario con obras de gran calado

    Mara tiene un escenario inmejorable para echar a andar un sexenio con obras de gran calado junto al gobierno federal, como el Tren Maya, el Aeropuerto de Tulum, la remodelación de avenida Colosio y el acceso al aeropuerto. Tendrá como aliados a 8 municipios y a un Congreso del Estado conformado -mayoritariamente- por su partido. No es menor tampoco el camino allanado de una transición ordenada, con un equipo dispuesto a facilitar las cosas, sabiendo además, que por algo más que una linda sonrisa ha llegado al poder. Subestimar sus capacidades y carácter a esta altura es no haber descifrado cómo transita para ella el hecho de tomar las riendas, de manejar el poder, de tener y soltar asesores que venden fórmulas efímeras y pretenden puertas abiertas de par en par. La abrupta carrera política de Mara deja evidencia de que no es así. Ha sabido co-gobernar, integrar y construir; pero como como en toda transición: siempre hay un regusto a desalojo.

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    * Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

    Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

    Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

    Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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