
Aunque el corazón se ha dividido en muchos casos, por el cariño al experimentado Porfirio Muñoz Ledo, al parecer ganó la conciliación y el estilo más de partido ordenado que planteó Delgado.
Los choques intelectuales y ataques que lanzó el veterano diputado, inclinaron la balanza por un formato más sobrio, lejos del estilo estridente de partido de los albores. Lo que sí es cierto, en el discurso de Ledo, es que quizás esta elección le reste poder al presidente que, conforme avancen los meses, podría perder poder en ciertas decisiones, más no en las clave, como las candidaturas a la gubernatura.
El tiempo dirá si AMLO sigue controlando Morena, o comienza a ceder un poco el poder que concentró, tanto en el gobierno, como en el partido guinda.