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    Naderías Totales | Tan ambiguo


     

     

    Por Luciano Núñez

    Rodolfo Walsh fue el símbolo del periodismo militante y combativo en Argentina. Perteneció a un grupo de rebeldes e intelectuales que siempre tenía a mano una píldora de cianuro por si algo se complicaba. Murió poco después que su hija, asesinado y desaparecido por el gobierno militar en los años 70. Antes, dejó cartas, denuncias de violación a los derechos humanos y piezas memorables de la literatura como Operación Masacre y un puñado de cuentos. Entre ellos, uno titulado “Esa mujer”, en alusión clara a una de las políticas más reconocidas de América y del mundo.

    Salvando toda distancia y, desde luego, capacidades narrativas, dejo en esta columna “Tan Ambiguo”, para que ese hombre del que se habla y alude, no tome a personal los análisis que aquí se presentan, siempre con el debido respeto a su investidura y la honorabilidad que, cabe decirlo, se merece.

    No se sabe o pareciera

    No se sabe, para empezar, a qué partido pertenece. Unos dicen que nunca dejó el PRI, otros que tomó el PAN; hay quienes lo ven colocando familiares en el PRD y hasta tiene partido propio. Ante la indecisión, ha decidido, después de largas cavilaciones, quedarse con todos. Lo han escuchado también hablar maravillas de “ya saben quién”, pero “ya saben quién” lo ubica en el nido del BOA.

    Existen vídeos en los que promete cero deuda pública, pero la deuda existe, ahí está. Era un amague, tal vez.

    Prometió que veríamos una radical transformación en la política de medios de comunicación, y sigue operando y transitando con los mismos amigos del RBATEAM que supo criticar. Lo destazaron y ahora comen en su mesa.

    Los que lo conocen mejor y de cerca, dicen que prefiere tomar distancia (en un estado vecino) y mucho tiempo para decir algo. Y lo que al comienzo fue visto como virtud, en el ocaso de su gestión, se ve como una lenta marcha que socava corrosivamente el poder antes de tiempo. No descifran si se ha cansado o le molesta.

    Había decidido, o al menos eso se pensaba, hacer un pase de mando a una mujer, pero por alguna causa ajena, ahora (o desde hace un tiempo) le ha puesto algunas piedras en el camino. Unos lo hacen responsable, directo o indirecto, de haber enderezado guerras alternas; y que mandó sembrar encuestas con datos sumamente dudosos o falsos.

    Cinco voceros. Hasta último momento, nadie sabe a favor de quién, contra quién o con quién. Todo puede esperar o pasar. No hay prisa.

    Que la entrega no era a quienes él había pensado. Menos de ese color. Que no era así la transición. El asunto es que pareciera que es demasiado tarde. Pareciera que alguien más toma decisiones en esa ambigüedad. Parecía que la mano era más blanda, pero mientras todo sucede, está comenzando a sentirse cada vez más dura.

    Parecía que el estado iba a dar un paso hacia una democracia más sólida, con campañas de propuestas y altura; en cambio, las negras elucubraciones se suceden en las redes sociales con la solvencia que sólo puede tener un poder de Estado.

    Pensábamos que era el elegido esperado, el aliado, y a esta altura del partido, ya parece que no, pues.

    Si ha llegado a estas líneas, seguramente sabe Usted quién era Esa Mujer y quién es ese hombre, tan ambiguo.

    Lee aquí el cuento: Esa Mujer, de Rodolfo Walsh

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    * Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

    Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

    Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad. 

    Actualmente es director general de Grupo Pirámide.

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