
Unos por errores de política básica, otros por situaciones que tienen que ver con lo delictivo o, lisamente y llanamente por mala administración, hay tres alcaldes que no repetirían gestión.
El primer caso se trata de Atenea Gómez Ricalde, que llegó por las siglas del PAN-PRI-PRD.
Tres que no repiten
Lo primero que hizo mal fue darle la espalda a los partidos que confiaron en ella para para que pudiera competir y acceder al cargo; lo segundo fue que, en su plan de sumarse a la 4T, emprendió una feroz campaña contra, justamente, de uno de los aliados: el Partido Verde, cuyo delegado es ahora Juan Carrillo Soberanis, diputado federal. La alcaldesa quedó así en el limbo político a la espera de una afiliación a Morena que, aseguran, no llegará.
El otro caso es más grave y tiene que ver con el municipio de Bacalar, donde su alcalde, José Alfredo Contreras Méndez, más conocido como “Chepe”, enfrenta todo tipo de denuncias, algunas graves y otras también. Primero intentó despedir a su síndica, como si no supiera que carece de facultadas para hacerlo: Fue denunciado por violencia política en razón de género que, si bien no prosperó, lo dejó en “off side” clarísimo. Después vinieron las denuncias de acoso laboral y sexual de sus asesores, la denuncia de la familia de su ex esposa y, como si faltara alguien, la denuncia de su primera esposa, madre de dos de sus hijos. Con estos antecedentes sería penoso que la 4T arriesgue su bono ciudadano para ampararlo y darle una nueva oportunidad, al ya dos veces alcalde.
El tercer caso tiene que ver con un asunto, nos aseguran, de gestión: el alcalde de Lázaro Cárdenas, Emir Bellos Tun, en cuya demarcación se han disparado los índices de inseguridad, sobre todo en Holbox, donde las riñas y la venta de sustancias ilegales transcurren como si de una ferie dominguera se tratara. No menor tampoco es el problema ambiental de la basura, por lo que no pasa la prueba para otra administración.
Empoderadas y consolidadas
Quienes están cada vez más consolidadas para la reelección son las alcaldesa, que han tenido administraciones sin sobresaltos, o que los han sabido gestionar con solvencia: la presidenta municipal de Benito Juarez, Ana Paty Peralta, se ubica de acuerdo a varias encuestas como la mejor posicionada, con un trabajo de tierra incansable, sobre todo para desterrar basureros clandestinos; Blanca Merari, en Puerto Morelos ha logrado armonizar el desarrollo para las comunidades, sobre todo en Leona Vicario y tiene en manos el proyecto de gran plusvalía que es Ruta de los Cenotes; Juanita Alonso en Cozumel ha logrado un histórico avance para las finanzas (logró un superávit que no se lograba en años) y tiene palomita para la continuidad, así como la alcaldesa capitalina, Yensunni Martínez, que logró a base de gestión y obra pública que Chetumal sea el municipio más “amloísta” de todo México, según una reciente encuesta de Mitofsky. Mary Hernández, en Felipe Carrillo Puerto, pese al último escándalo del amplio festejo de El Grito, lograría repetir.
El único caso de la oposición, Lili Campos en Solidaridad, será sin ninguna duda la candidata del PAN-PRI-PRD, con una gestión sobresaliente, sobre todo en el equipamiento en seguridad pública y la certificación de casi la totalidad de sus elementos. Figura de acuerdo a varias encuestas entre las mejores alcaldesa del país.
Zona amarillo-naranja
Quienes están en la zona amarilla (con tendencia naranja) de indefinición son los alcaldes de Tulum, Diego Castañón, por su bajísimo posicionamiento ciudadano como candidato: figura detrás de su secretario general; y el alcalde de José María Morelos, Erik Borges Yam, en cuya administración fueron encontradas servidoras que duplicaban beneficios de programas y sueldos. Sin embargo, reaccionó a tiempo y podría hacer méritos para repetir.
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