
Ambos casos marcan los niveles de inseguridad que todavía no se han podido erradicar, pese a las estadísticas que esgrime el Secretario de Seguridad Pública, Alberto Capella, quien estuvo prácticamente ausente de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Si el sargazo ha tornado el mar turquesa en aguas oscuras en varios puntos del estado, la violencia irrefrenable ha oscurecido aún más el ánimo empresarial y turístico, que tiene varios frentes de batalla y pocos alicientes. Capella ha sido por lejos el funcionario que más ha erosionado la imagen gubernamental.