
La ex alcaldesa de Puerto Morelos, Laura Fernández Piña, pasó a ese “selecto” grupo de políticos y políticas que son denominados tránsfugas, chapulines o saltimbanquis.
Durante su época de militante y diputada priísta, Fernández Piña supo gozar de las mieles de su cercanía con el ex gobernador Félix González Canto, y a su vez, de la era de Enrique Peña Nieto; después logró continuidad con el quinquenio de Roberto Borge Angulo, donde llegó a la alcaldía de Puerto Morelos, ya respaldada por su nuevo paraguas del Partido Verde, regenteado por Jorge Emilio, Niño Verde, donde logró ascender como diputada federal (ya apoyando a AMLO), algo que el dirigente estatal, Pablo Bustamante ha remarcado con frases que prometen “voto de castigo”, dado que en el partido del tucán considera una alta traición el perder un espacio en el Congreso de la Unión, que ahora pasó a manos del PRD, cuyo partido ha dado cobijo a las nuevas aspiraciones de la ex priísta.
Para sellar el nuevo acuerdo, Fernández Piña asistió el Día de Reyes al tradicional corte de roscas con la alcaldesa del PAN, Lili Campos, ya con nuevos colores en su camisa de trabajo y la clara intención de competir por la alianza PAN-PRD, que también disputa Roberto Palazuelos.
En ese sentido, sus nuevos líderes son el panista Marko Cortés, que ya declaró que perderían en 5 de 6 estados, y el perredista Jesús Zambrano que afirma que pueden ganar varios estados (todas las encuestadoras dan a Morena el triunfo en 5 de los 6 estados, tal como refiere Cortés, su socio político).
La situación de cambiante ideología (o una ideología política muy, pero muy amplia) ubica a Fernández Piña al lado de la senadora Marybel Villegas Canché, quien pasó al revés, del PRD al PAN, luego al PRI y después a Morena, con un leve paso por Nueva Alianza.
Si Laura Fernández Piña fuera la candidata del PAN-PRD podría recurrir, incluso, a la pequeña franja de priísta (donde estuvo gran parte de su carrera política) que todavía no se fueron a Morena, pero difícilmente lograr el voto del panismo, que se ha caracterizado por mantener una línea de voto antipriísta.
Ahora habrá que ver cuándo la ex alcaldesa adopta el discurso anti AMLO, al revés de lo que hizo hace unos pocos meses, cuando se decía una incondicional partidaria de la 4T.