
Cancún, Quintana Roo. Después de dos legislaturas caras e improductivas, la esperanza de una transformación desde el Congreso del Estado empieza a hacer agua.
Y las cosas pintan como dice el dicho: “De Guatemala a Guatepeor”
Durante casi dos meses la legislatura, que encabeza Renán Sánchez Tajonar, no presentó los resultados de las auditorías, ni tampoco una agenda clara de trabajo.
Mucho menos mencionó (ni de casualidad) la frase “austeridad republicana”, dado que según el Observatorio Legislativo le vienen sobrando más de 145 millones de pesos, que como en todas las legislaturas irán a parar en casas de gestión y campañas encubiertas.
Lo que sí hizo fue ingresar dos temas candentes y, según esta visión, de urgente resolución, como lo son la ley que despenaliza el aborto y la presencia de los militares en las calles.
El segundo asunto pasó de noche, de hecho la sesión fue en plena oscuridad, sin embargo, los grupos cozumeleños, donde Sánchez Tajonar intenta construir su candidatura para 2024, ya le hicieron saber que no están de acuerdo y que nunca tocó base con ellos, a quienes le fue a pedir el voto hace apenas unos meses.
Con pancartas en mano le hicieron saber que el tema no era justamente lo que él se había comprometido en campaña
Pero lo peor del tránsito del Congreso lo ha provocado la presencia de Benjamín Vaca, sobre quien no sólo pesan graves denuncias en su época de subprocuraduría, sino ahora ha trascendido que su esposa fue en tres fases: despedida, indemnizada y recontratada en el Congreso del Estado, es decir, un negocio redondo bajo la palanca, desde luego, del clásico nepotismo que campeó en el rancio PRI.
Algo que no les ha caído bien a las más de 50 familias capitalinas que sufrieron el primer recorte de personal, que se contrapone con los promesas de campaña en las que se proclamaba que no iba a haber despidos.
Dos meses y termina el año, enero prácticamente perdido, y queda menos para que alguien más tome la estafeta y vea qué hará esta legislatura que prometió transformar Quintana Roo.