
Por Fernando Castro Borges
Cuando se escucha la palabra “periodista”, en nuestra época, nos remite a un profesional que tiene una opinión, algo que decir y lo que diga tendrá una repercusión dentro de la sociedad. Actualmente, no es un juglar, que va de pueblo en pueblo relatando hechos, hoy tiene un compromiso que va más allá de relatar acontecimientos, se debe tener una postura, un compromiso intelectual ante la sociedad.
El periodismo es una actividad profundamente humana, que genera precedente y trascendencia de lo que acontece, de forma crítica e informada, es un trabajo permanente, sin descanso, que en su quehacer diario legítima la democracia.
Es por ello, que esta profesión es tan importante para todos, está enmarcada en la Declaración Universal de Derechos Humanos que en su artículo 19 nos recuerda:
«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».
El Día Mundial de la Libertad de Prensa es el 3 de mayo, la ONU toma como sustento esta fecha por la declaración de Windhoek, dando fundamentos a los principios de la prensa libre, emitidos por periodistas africanos, en 1991.
Sin embargo, no considero que se debe celebrar, ya que aún en todas partes del mundo hay periodistas asesinados, amenazados por llevar a cabo su profesión de forma legítima, procurando hacer de su verdad la razón de su existencia y vaya que lo es. El objetivo de los periodistas es contar historias que les suceden a otras personas dentro de una sociedad. En varias ocasiones, estos profesionales tienen vidas excepcionales, magnéticas, intensas que ellos son protagonistas de la historia; con una conclusión, la mayoría de las veces, trágicas.
“Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia”, esta frase que se escucha a lo largo de las manifestaciones a favor de la libertad de expresión, es una inspiración para Amparo Bou, que va más allá cuando afirma: “Sin ciudadanos formados e informados no hay democracia al igual que no la hay sin periodismo”. Es por ello, que la libertad de expresión debe de ser el motor de una sociedad vanguardista.
Lamentablemente no es un día para festejar, el actual informe de “Reporteros sin Fronteras” confirma que la libertad de prensa en Venezuela, Brasil, México y Nicaragua, por mencionar solo algunos, se ejerce en condiciones difíciles.
Como dato, esta organización nos indica un preocupante deterioro de la libertad de expresión en América Latina, las condiciones para llevar a cabo este trabajo son muy violentas y con un alto nivel de censura, en toda la región.
Tenemos que reconocer que cuando tenemos una prensa libre, plural e independiente existe menos corrupción, ya que tenemos un mayor acceso a la información pública, con un grado óptimo de transparencia.
La sociedad actual, requiere una mayor participación y para obtenerla de forma responsable es fundamental estar debidamente informada con oportunidad, conociendo los claroscuros de forma veraz. Esta es la labor del Periodista, que inicia todos los días con la convicción de buscar la nota que le diga su verdad comprometida a la sociedad.
Este día no es un día de conmemoración para toda la sociedad, ya que cuando se llegué a tener libertad plena de ejercer el periodismo, todos estaremos ganando, todos nos podremos expresar libremente exigiendo se cumpla una democracia para vivir dentro de una sociedad en plenitud.