Por Grupo Pirámide
El presidente Donald Trump se incomodó el pasado martes al asistir a la catedral de Washington, donde la obispa episcopal, Mariann Edgar Budde, lanzó su emotivo sermón en el que pidió al mandatario, “que tuviera piedad de la gente que tiene miedo ahora”, refiriéndose a la comunidad LGTB, los trabajadores migrantes indocumentados y los refugiados.
Después de que el republicano arremetiera durante su campaña, e incluso en su ascenso como primer mandatario, contra migrantes y la comunidad LGTB, las palabras de la religiosa calaron hondo cuando, con toda humildad, rogó: “Señor Presidente…
En nombre de nuestro Dios, le pido que se apiade de las personas de nuestro país que ahora tienen miedo. Hay niños, gays, lesbianas y transexuales en familias demócratas, republicanas e independientes, algunos de los cuales temen por sus vidas”, expresó.
“Puede que no sean ciudadanos o no tengan la documentación adecuada, pero la gran mayoría de los inmigrantes no son delincuentes: Pagan impuestos y son buenos vecinos. Son fieles miembros de nuestras iglesias, mezquitas, sinagogas, viharas y templos”.
La derecha y el “woke”
Elon Musk, el hombre más rico del planeta y ahora mano derecha de Trump, salió a descalificar las palabras de Budde, al decir que había sido infectada por la cultura “woke”, término que en los últimos años se ha usado de manera despectiva e ideológica para los grupos minoritarios: “woke” se refiere a un estado de conciencia sobre las injusticias sociales y políticas, especialmente en temas como el racismo, la igualdad de género, los derechos LGBT+ y el cambio climático.
Sin embargo, muchas veces se usa de forma peyorativa, para describir a quienes parecen “molestarse con demasiada facilidad” o “exagerar sobre estos temas, sin generar cambios reales”.
El presidente de derecha de Argentina, Javier Milei, fue más allá al decir que el “virus mental de la ideología woke” es el denominador común en “los países que están fracasando”, y sostuvo que ha “colonizado las instituciones más importantes del mundo”. Según Milei, “muchos Estados y la Unión Europea han sido brazos armados de esa ideología siniestra y asesina”. También lanzó ataques contra organismos multilaterales bajo el mismo concepto, e incluyó al propio Foro Económico Mundial en el saco.
Mariann Edgar Budde había lanzado sin titubeos su discurso: “Le pido que tenga piedad, Señor Presidente, de aquellos en nuestras comunidades cuyos hijos temen que sus padres sean llevados, y que ayude a quienes huyen de zonas de guerra y persecución en sus propias tierras a encontrar compasión y acogida aquí. Nuestro Dios nos enseña que debemos ser misericordiosos con el extranjero, porque todos fuimos extranjeros en esta tierra”.
Frente al discurso duro de Trump, la religiosa dijo que quienes en todo el país dedican su vida o se ofrecen como voluntarios para ayudar a los demás en situaciones de catástrofe natural, “a menudo con gran riesgo para ellos mismos, nunca preguntan a quienes ayudan por quién votaron en las pasadas elecciones o qué postura mantienen sobre un tema concreto. Lo mejor que podemos hacer es seguir su ejemplo, porque la unidad a veces es sacrificada, como lo es el amor: darnos a nosotros mismos por el bien de los demás”.
Acaso en el tramo medular, criticó que las oraciones no servirán de mucho si actuamos de forma que ahondemos aún más las divisiones entre nosotros. “Las Escrituras son muy claras al respecto: Dios nunca se impresiona con las oraciones cuando las acciones no están informadas por ellas. Dios tampoco nos libra de las consecuencias de nuestros actos, que siempre, al final, importan más que las palabras que rezamos”.
“Sin unidad, estamos construyendo la casa de nuestra nación sobre arena. Y con un compromiso con la unidad que incorpore la diversidad y trascienda el desacuerdo, y con los sólidos cimientos de dignidad, honestidad y humildad que esa unidad requiere, podemos hacer nuestra parte, en nuestro tiempo, para hacer realidad los ideales y el sueño de América”, finalizó.
